Es de Chubut y ganó la medalla de oro en canotaje

La palista trelewense Candela Velázquez es la flamante medalla de oro en los Panamericanos Junior de Asunción. Su padre reveló cortocircuitos en el equipo argentino juvenil de canotaje.

27 AGO 2025 - 8:36 | Actualizado 27 AGO 2025 - 17:09

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"Estoy con ganas de seguir dando batalla en el agua y a la vida en general". Reconfortada, así se muestra Candela Velázquez después de haber llegado de Asunción, donde con 20 años logró la medalla dorada con el K4 de canotaje en los 500 metros de los Juegos Panamericanos Junior.

Sin embargo, no pudo evitar quebrarse cuando recordó el fallecimiento de su abuela paterna, en la recta final del proceso de preparación para los Juegos en la capital paraguaya. Pero además, sin filtros, fue relatando que su permanencia en la selección siempre ha sido traumática y que incluso la llevó a abandonar el equipo durante un año, a pesar del soporte psicológico del equipo especializado de Chubut Deportes. El adjetivo "heavy" de hecho apareció más de una vez en la sustanciosa charla.

"Yo mayormente guardo las medallas, pero a esta le voy a dar un lugar especial. La del tercer puesto en el Mundial Junior también es muy importante para mí, pero esta tiene más peso, está metido el Comité Olímpico, me parece que es más reconocida", valoró Candela, en diálogo con Tiempo Deportivo en Jornada Radio.

"Fue un carrerón, arrancamos medio a la par, creo que las cubanas iban adelante, la verdad que conel agua que tragué en los primeros 100 metros no venía nada porque voy de cuatro, pero sí me acuerdo que en los últimos 200 metros miré hacia el costado y vi el bote de Cuba asomando la trompa y en las boyas rojas, ya pesar que íbamos adelante, empecé a meterle, meterle con todo, y después en el video vi que terminamos solas, hicimos un tiempaza", ponderó sobre el brillante triunfo en el K4 500 metros, tan brillante que determinó la presea dorada.

"Las chicas que van adelante tiran gotas, igual tuvimos viento a favor, pero fue una carrera que quedará para la historia", remarcó.

"Tuvimos la oportunidad de entrenar con el equipo mayor, eran contadas las oportunidades que habíamos entrenado con ellas, llevábamos cuatro entrenamientos de K-4 y tiramos 300, 400 metros y les ganamos, al otro día lo mismo, y estaban todos los entrenadores, incluido el jefe", resaltó sobre el nivel de la embarcación femenina.

"No fue una estrategia quedar atrás, pero necesitábamos salir no tan fuerte para engancharnos al agua: en K4 la de 1 marca, si se pasa mucho en paladas yo no puedo hacer fuerza, la de 2 sigue y mantiene la marca, la de 3 hace fuerza y yo de 4 ni hablar, hay que sostener el bote, pero hay que tener ciertas marcas de paladas porque si nos pasamos el bote se queda sin fuerza", explicó sobre la cuestión técnica.

"Haber clasificado segundas nos permitió pasar a final directa, era importante para no hacer semifinales y no desgastarnos en otra carrera. Con el K4 mejoraron un montón de cosas", sostuvo.

"Volví este año a la selección y con el bote de equipo te da otra confianza, en el K1 es otra cosa", admitió.

"No íbamos a competir con el K-2 porque el otro bote, el de Martina Catalano y Paulina Barreiro, venía de un Mundial. Pero el entrenador nos pidió tirar, ganamos, pero como no estaban seguros, nos hicieron tirar otra vez y volvimos ganar. Nuestro bote era el “B”, aclaró respecto de la otra prueba.

"El sábado en el K2 mi compañera estaba mal de la pansa, descompuesta, para una atleta de alto rendimiento el hígado es el motor, corrimos e hicimos lo que pudimos, el viento tampoco ayudó mucho, justo venía de su lado y yo no podía hacer fuerza", argumentó.

"Fue un gusto amargo, porque más allá de la medalla y el puesto, era importante dar lo mejor de nosotras, explotar el bote, lo que se busca en cualquier nivel", reconoció.

Un proceso difícil

"Me sumé al equipo en Entre Ríos, la verdad es que no somos amigas, sólo compañeras, aunque tuve la suerte de integrarme con dos más locas que yo, las chicas de canoa, Sabrina Zucoli de Buenos Aires y Tais Trimarchi de Mendoza, compartimos la habitación, son muy simples y la pasamos muy bien", expuso.

"El viaje fue mejorando, el rendimiento también, es una realidad, yo venía de una situación pesada, había fallecido mi abuela en junio", dijo ya rompiendo en llanto.

"Me tocó ir a concentrar, pero el rendimiento fue decayendo, no era la primera vez que me pasaba algo así, ya estoy más grande y por lo menos pude seguir entrenando, pero fue heavy. Por suerte llegaron mis viejos, mi familia, como que me calmé. El entrenador no le encontraba la vuelta, yo iba para atrás", confesó.

"Justo fue el control de K1, Candela era la única nieta mujer de mi mamá, así que fue duro. Fueron dos meses de concentración y pasó esto a los dos meses, ya estaba cansada mentalmente", aportó por su parte, Manolo Velázquez, papá y entrenador.

"En el selectivo de K-1 de Posadas yo sabía que no estaba bien, mi cabeza estaba en otra cosa", insistó la palista.

Ni ganas de bajar al agua

"El año pasado pasó de todo, venía bien en el rendimiento deportivo, pero estaba mal psicológicamente, no tenía ganas ni de bajar al agua. Después de un selectivo llegué al auto y me largué a llorar, le dije a mis viejos que no quería estar más en la selección, les empecé a contar todas las situaciones, lo entendieron, fue muy difícil porque me encanta el canotaje, pero abandoné y me fui al maratón, que no es olímpico", profundizó.

"Pero en vacaciones volví a entrenar para joder en la Cordillera, con mi papá decidimos hacer una mini pretemporada, fuimos a un selectivo y ganamos todas las distancias que tiré, volvíal otro selectivo y quedé segunda, me llamaron para ir a los Panamericanos y les dije que estaba estudiando, porque había empezadoenfermería. Pero me propusieron concentrar los últimos tres meses y acepté", explicó.

"La idea ahora es mejorar el K-1, dar una batalla en el agua y no ser una más del montón. En el K4 supimos llevar bien la bandera, aunque nunca vamos a ser amigas, siempre hay grupos y yo no les doy mucha vuelta a las cosas, soy lo que ven y ya está. Voy, entreno, me tomó unos mates y listo. No me importa ni la fama ni llevarme bien con Pepito o Juanito para quedar bien", advirtió.

El futuro con otra mirada

"Candela estaba primera en el ranking junior y aunque renunció a la selección, siguió igual. Ahora cerramos un ciclo y se abre otro, nos vamos a enfocar a los Juegos Jadar (Juegos Argentinos de Alto Rendimiento), en el K1 y tratar que el año que viene se proyecte a nivel internacional. Los Juegos son entre el 9 al 14de septiembre en Santa Fe, en un sector del Río Paraná. Pero además son como los Panamericanos, pero nacionales", precisó Manolo.

"La idea es armar un K2 con una chica de Gaiman, Leila Hughes, pero hay que entrenar porque Leila estaba haciendo maratón, más de 5 kilómetros", aportó Candela.

"Yo soy el entrenador de la selección de Chubut, además irán Mauricio Collín, Lorenzo Jofré y Emilio Carazzo", agregó su papá.

"Otra cosa fue el bote, me hicieron entrenar con un bote gigante y después que se fue la selección senior quedaba un mote ML y lo pude agarrar. Espero que más adelante la Federación tenga plata para comprar botes para nosotras", demandó Candela.

"Por ahí se gasta mucha plata en viajes y no en equipamiento. Por ahí los equipos se van a concentrar 40 días a Europa, vuelven una semana y otra vez se van a competir. Si se quedaran esa semana tal vez se ahorrarían muchos costos para otras cosas. Los chicos se tienen que pagar los pasajes para ir a entrenar con la selección", analizó Manolo.

"Tengo el apoyo de Chubut Deportes y también me ayuda la Municipalidad de Trelew con los pasajes, pero últimamente han pagado todo mis viejos, y es heavy, es todo muy caro, y tenés que ser un medallista olímpico para recibir apoyo de Nación", lamentó la palista.

"Los Panamericanos fueron un evento muy parecido a los Juegos Olímpicos, y después de todo lo que pasé, por lo menos a mí me abrió mucho la cabeza como atleta, volví con más ganas de darle batalla a la vida en general y por supuesto al deporte, estar tranquila que si pierdo o me va mal di lo mejor de mí, entrené y me rompí el lomo, pero voy a entrenar para ganar", aseveró a modo de desafío para el futuro inmediato.

"Bajaba al agua, remaba, pero como que no estaba ahí", admitió después.

El bullying en carne propia

"Ella tuvo muchos problemas de compañerismo en la selección que nos lo dijo, el maltrato por ser del sur, es la realidad, lo hablamos con la misma psicóloga, nosotros sabíamos que pasaban algunas cosas, a otras se las guardaba, no lo liberaba, pero que le íbamos a decir a una nena, que ya va a pasar. Siempre la marginaban, los entrenadores no hacían nada, sino era bullyng, vivió algo parecido", sentenció Velázquez padre.

"Lo único que hizo Candela fue ganarles en el agua, nunca recibimos una queja de maltrato, ella siempre se proponía bajar al agua y demostrarlo ahí, pasaba y quedaba. Pero de un día para el otro nos dijo que quería dejar la pista de velocidad y seguir en la selección de maratón", señaló.

"Fue muyduro, pero me tuve que poner en lugar de papá, no entrenador, y seguimos adelante. Ahora la veo bien, ello llegó al Panamericano siendo primera en el ranking, ahora irá mejor a los Jadar y en diciembre estará bien para pelear cosas importantes el año que viene", planteó en lo deportivo.

"Fue un viaje heavy, porque venía con la experiencia pasada, y revivir cosas me daba miedo, pero ya pasó, ya está, la pasé súper bien, conocí atletas nuevos, gente del Comité Olímpico, del Enard, vi la realidad del deporte argentino, y dan más ganas de ponerse la camiseta argentina bien puesta y remarla", aseguró sin embargo Candela.

"Recuperé las ganas, era lo que me faltaba, ojalá la próxima podamos repetir una medalla en una olimpiada. Creo que todo esto me hizo más fuerte", refrendó.

"No hay que permitir ciertas cosas porque más que sean chicos, es la selección argentina y alto rendimiento, sobre todo cuando se perjudica un solo atleta. Hay actitudes que no deberían pasar, no hay que matar talentos, más lo que vienende abajo, Candela ya lo pasó, perono les pueden hacer el mismo bullying, el maltrato, el marginarlos, y que el entrenador lo estéviendo", reprochó.

"Sigo con Dai y Jorge de Chubut Deportes, me vienen acompañando desde hace muchos años, gracias a ella también volví, además del acompañamiento de mis viejos, es como agarrar coraje y enfrentar las cosas", concluyó Candela.

Fotos: Sergio Esparza

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27 AGO 2025 - 8:36

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"Estoy con ganas de seguir dando batalla en el agua y a la vida en general". Reconfortada, así se muestra Candela Velázquez después de haber llegado de Asunción, donde con 20 años logró la medalla dorada con el K4 de canotaje en los 500 metros de los Juegos Panamericanos Junior.

Sin embargo, no pudo evitar quebrarse cuando recordó el fallecimiento de su abuela paterna, en la recta final del proceso de preparación para los Juegos en la capital paraguaya. Pero además, sin filtros, fue relatando que su permanencia en la selección siempre ha sido traumática y que incluso la llevó a abandonar el equipo durante un año, a pesar del soporte psicológico del equipo especializado de Chubut Deportes. El adjetivo "heavy" de hecho apareció más de una vez en la sustanciosa charla.

"Yo mayormente guardo las medallas, pero a esta le voy a dar un lugar especial. La del tercer puesto en el Mundial Junior también es muy importante para mí, pero esta tiene más peso, está metido el Comité Olímpico, me parece que es más reconocida", valoró Candela, en diálogo con Tiempo Deportivo en Jornada Radio.

"Fue un carrerón, arrancamos medio a la par, creo que las cubanas iban adelante, la verdad que conel agua que tragué en los primeros 100 metros no venía nada porque voy de cuatro, pero sí me acuerdo que en los últimos 200 metros miré hacia el costado y vi el bote de Cuba asomando la trompa y en las boyas rojas, ya pesar que íbamos adelante, empecé a meterle, meterle con todo, y después en el video vi que terminamos solas, hicimos un tiempaza", ponderó sobre el brillante triunfo en el K4 500 metros, tan brillante que determinó la presea dorada.

"Las chicas que van adelante tiran gotas, igual tuvimos viento a favor, pero fue una carrera que quedará para la historia", remarcó.

"Tuvimos la oportunidad de entrenar con el equipo mayor, eran contadas las oportunidades que habíamos entrenado con ellas, llevábamos cuatro entrenamientos de K-4 y tiramos 300, 400 metros y les ganamos, al otro día lo mismo, y estaban todos los entrenadores, incluido el jefe", resaltó sobre el nivel de la embarcación femenina.

"No fue una estrategia quedar atrás, pero necesitábamos salir no tan fuerte para engancharnos al agua: en K4 la de 1 marca, si se pasa mucho en paladas yo no puedo hacer fuerza, la de 2 sigue y mantiene la marca, la de 3 hace fuerza y yo de 4 ni hablar, hay que sostener el bote, pero hay que tener ciertas marcas de paladas porque si nos pasamos el bote se queda sin fuerza", explicó sobre la cuestión técnica.

"Haber clasificado segundas nos permitió pasar a final directa, era importante para no hacer semifinales y no desgastarnos en otra carrera. Con el K4 mejoraron un montón de cosas", sostuvo.

"Volví este año a la selección y con el bote de equipo te da otra confianza, en el K1 es otra cosa", admitió.

"No íbamos a competir con el K-2 porque el otro bote, el de Martina Catalano y Paulina Barreiro, venía de un Mundial. Pero el entrenador nos pidió tirar, ganamos, pero como no estaban seguros, nos hicieron tirar otra vez y volvimos ganar. Nuestro bote era el “B”, aclaró respecto de la otra prueba.

"El sábado en el K2 mi compañera estaba mal de la pansa, descompuesta, para una atleta de alto rendimiento el hígado es el motor, corrimos e hicimos lo que pudimos, el viento tampoco ayudó mucho, justo venía de su lado y yo no podía hacer fuerza", argumentó.

"Fue un gusto amargo, porque más allá de la medalla y el puesto, era importante dar lo mejor de nosotras, explotar el bote, lo que se busca en cualquier nivel", reconoció.

Un proceso difícil

"Me sumé al equipo en Entre Ríos, la verdad es que no somos amigas, sólo compañeras, aunque tuve la suerte de integrarme con dos más locas que yo, las chicas de canoa, Sabrina Zucoli de Buenos Aires y Tais Trimarchi de Mendoza, compartimos la habitación, son muy simples y la pasamos muy bien", expuso.

"El viaje fue mejorando, el rendimiento también, es una realidad, yo venía de una situación pesada, había fallecido mi abuela en junio", dijo ya rompiendo en llanto.

"Me tocó ir a concentrar, pero el rendimiento fue decayendo, no era la primera vez que me pasaba algo así, ya estoy más grande y por lo menos pude seguir entrenando, pero fue heavy. Por suerte llegaron mis viejos, mi familia, como que me calmé. El entrenador no le encontraba la vuelta, yo iba para atrás", confesó.

"Justo fue el control de K1, Candela era la única nieta mujer de mi mamá, así que fue duro. Fueron dos meses de concentración y pasó esto a los dos meses, ya estaba cansada mentalmente", aportó por su parte, Manolo Velázquez, papá y entrenador.

"En el selectivo de K-1 de Posadas yo sabía que no estaba bien, mi cabeza estaba en otra cosa", insistó la palista.

Ni ganas de bajar al agua

"El año pasado pasó de todo, venía bien en el rendimiento deportivo, pero estaba mal psicológicamente, no tenía ganas ni de bajar al agua. Después de un selectivo llegué al auto y me largué a llorar, le dije a mis viejos que no quería estar más en la selección, les empecé a contar todas las situaciones, lo entendieron, fue muy difícil porque me encanta el canotaje, pero abandoné y me fui al maratón, que no es olímpico", profundizó.

"Pero en vacaciones volví a entrenar para joder en la Cordillera, con mi papá decidimos hacer una mini pretemporada, fuimos a un selectivo y ganamos todas las distancias que tiré, volvíal otro selectivo y quedé segunda, me llamaron para ir a los Panamericanos y les dije que estaba estudiando, porque había empezadoenfermería. Pero me propusieron concentrar los últimos tres meses y acepté", explicó.

"La idea ahora es mejorar el K-1, dar una batalla en el agua y no ser una más del montón. En el K4 supimos llevar bien la bandera, aunque nunca vamos a ser amigas, siempre hay grupos y yo no les doy mucha vuelta a las cosas, soy lo que ven y ya está. Voy, entreno, me tomó unos mates y listo. No me importa ni la fama ni llevarme bien con Pepito o Juanito para quedar bien", advirtió.

El futuro con otra mirada

"Candela estaba primera en el ranking junior y aunque renunció a la selección, siguió igual. Ahora cerramos un ciclo y se abre otro, nos vamos a enfocar a los Juegos Jadar (Juegos Argentinos de Alto Rendimiento), en el K1 y tratar que el año que viene se proyecte a nivel internacional. Los Juegos son entre el 9 al 14de septiembre en Santa Fe, en un sector del Río Paraná. Pero además son como los Panamericanos, pero nacionales", precisó Manolo.

"La idea es armar un K2 con una chica de Gaiman, Leila Hughes, pero hay que entrenar porque Leila estaba haciendo maratón, más de 5 kilómetros", aportó Candela.

"Yo soy el entrenador de la selección de Chubut, además irán Mauricio Collín, Lorenzo Jofré y Emilio Carazzo", agregó su papá.

"Otra cosa fue el bote, me hicieron entrenar con un bote gigante y después que se fue la selección senior quedaba un mote ML y lo pude agarrar. Espero que más adelante la Federación tenga plata para comprar botes para nosotras", demandó Candela.

"Por ahí se gasta mucha plata en viajes y no en equipamiento. Por ahí los equipos se van a concentrar 40 días a Europa, vuelven una semana y otra vez se van a competir. Si se quedaran esa semana tal vez se ahorrarían muchos costos para otras cosas. Los chicos se tienen que pagar los pasajes para ir a entrenar con la selección", analizó Manolo.

"Tengo el apoyo de Chubut Deportes y también me ayuda la Municipalidad de Trelew con los pasajes, pero últimamente han pagado todo mis viejos, y es heavy, es todo muy caro, y tenés que ser un medallista olímpico para recibir apoyo de Nación", lamentó la palista.

"Los Panamericanos fueron un evento muy parecido a los Juegos Olímpicos, y después de todo lo que pasé, por lo menos a mí me abrió mucho la cabeza como atleta, volví con más ganas de darle batalla a la vida en general y por supuesto al deporte, estar tranquila que si pierdo o me va mal di lo mejor de mí, entrené y me rompí el lomo, pero voy a entrenar para ganar", aseveró a modo de desafío para el futuro inmediato.

"Bajaba al agua, remaba, pero como que no estaba ahí", admitió después.

El bullying en carne propia

"Ella tuvo muchos problemas de compañerismo en la selección que nos lo dijo, el maltrato por ser del sur, es la realidad, lo hablamos con la misma psicóloga, nosotros sabíamos que pasaban algunas cosas, a otras se las guardaba, no lo liberaba, pero que le íbamos a decir a una nena, que ya va a pasar. Siempre la marginaban, los entrenadores no hacían nada, sino era bullyng, vivió algo parecido", sentenció Velázquez padre.

"Lo único que hizo Candela fue ganarles en el agua, nunca recibimos una queja de maltrato, ella siempre se proponía bajar al agua y demostrarlo ahí, pasaba y quedaba. Pero de un día para el otro nos dijo que quería dejar la pista de velocidad y seguir en la selección de maratón", señaló.

"Fue muyduro, pero me tuve que poner en lugar de papá, no entrenador, y seguimos adelante. Ahora la veo bien, ello llegó al Panamericano siendo primera en el ranking, ahora irá mejor a los Jadar y en diciembre estará bien para pelear cosas importantes el año que viene", planteó en lo deportivo.

"Fue un viaje heavy, porque venía con la experiencia pasada, y revivir cosas me daba miedo, pero ya pasó, ya está, la pasé súper bien, conocí atletas nuevos, gente del Comité Olímpico, del Enard, vi la realidad del deporte argentino, y dan más ganas de ponerse la camiseta argentina bien puesta y remarla", aseguró sin embargo Candela.

"Recuperé las ganas, era lo que me faltaba, ojalá la próxima podamos repetir una medalla en una olimpiada. Creo que todo esto me hizo más fuerte", refrendó.

"No hay que permitir ciertas cosas porque más que sean chicos, es la selección argentina y alto rendimiento, sobre todo cuando se perjudica un solo atleta. Hay actitudes que no deberían pasar, no hay que matar talentos, más lo que vienende abajo, Candela ya lo pasó, perono les pueden hacer el mismo bullying, el maltrato, el marginarlos, y que el entrenador lo estéviendo", reprochó.

"Sigo con Dai y Jorge de Chubut Deportes, me vienen acompañando desde hace muchos años, gracias a ella también volví, además del acompañamiento de mis viejos, es como agarrar coraje y enfrentar las cosas", concluyó Candela.

Fotos: Sergio Esparza