Cien veces basta: Andrea Coronel, testimonio exclusivo

Es la mujer que presentó cien denuncias contra su marido por violencia de género. Dijo que su matrimonio fue “un calvario”. Reveló que en Tribunales la siguió amenazando.

02 MAR 2014 - 23:23 | Actualizado

Por Lorena Leeming

Cien veces lo denunció. Teme por su vida y la de sus hijos. Andrea Coronel es la joven mujer que logró llevar a su exmarido a la Justicia. Está procesado por lesiones leves. Por haberle pegado en todo el cuerpo. Fue algo reiterado. Su matrimonio duró 24 años. El infierno comenzó hace 17 pero en el último año y medio se intensificó. “El día de la audiencia en Tribunales me agredió y me amenazó en el pasillo. Podría haberlo denunciado. Tenía esperanzas pero no me di cuenta de que no cambia más”.

Las palabras de Andrea estremecen. Relató a Jornada su historia de violencia familiar que por infortunio data más que la mitad de su propia vida. Revela que su ex es tan violento que parece nada alcanzarle. “Cada día apuesta a más. Para él es un desafío ver hasta dónde aguanto. Me toca a mi hijo como diciendo ´No puedo con vos, me llevo otra víctima: tu hijo´”.

-¿Cómo fueron esas 100 denuncias?

-Las denuncias están repartidas. Hay en Familia, en la Comisaría 4ª, en la Comisaría de la Mujer y en Fiscalía. También de personas de mi entorno. Rompió casas, autos, le pegó a gente conocida mía. Es una sola causa. Mi exesposo es violento conmigo, con mis hijos y con la gente que está alrededor mío. Ahí están las 100 denuncias.

-¿Qué pasa en vos cuando ves que con denunciar no es suficiente?

-Las primeras denuncias empezaron por mi familia. Fue la primera prohibición de acercamiento que tuve. Desde el día que me separé de mi marido es que estoy con prohibición de acercamiento. Los últimos 6 meses fue penal. Uno va denunciando y vas viendo que hacía caso omiso. Se llevó a mi hija sin mi permiso. Hizo disturbios, peleas, golpes frente a ella. Empecé a denunciar después en la Comisaría de la Mujer y después al fuero penal. Ahí intervino Asistencia a la Víctima.

-¿Cómo empieza la situación de violencia?

-Tuve 24 años de matrimonio con él. Comenzó con el embarazo de mi hijo mayor. A partir de ahí fue. Me alojaron en la Casa de la Mujer.

-Hace 17 años que vivís un infierno…

-Sí, exactamente, 17 años.

-La causa se eleva a juicio. ¿Cómo viviste estos últimos días?

-Son sensaciones raras. No dejo de decir que es el padre de mis hijos. Por un lado tengo la tranquilidad que estando preso o internado para curarse de la adicción y violencia. Sé que mis hijos están resguardados.

-¿Das fe de que tiene un problema de adicción como lo dijo frente al juez?

-Sí. Tiene un problema de adicción. Data de muchos años.

-Referenció él que hace poco comió un asado en familia…

-Tuvo un episodio de violencia con mi hijo en Sierra Grande que le quiso pegar. Volvió a Trelew. Me quedé yo con mis dos hijas. Me preguntó si podía verlas y le dije que sí. Pasan 2 semanas y vuelve mi hijo. Hablan, le pide disculpas y le pide comer con sus hijos un asado. Yo decidí darle la oportunidad de volver al seno familiar y que vea que se puede comer en paz sin discutir. Le permito que entre a mi casa. Le pedí que cambiara. Comimos tranquilos los cinco. Fue un viernes. El domingo, llegó en estado de ebriedad a las 10 de la mañana exigiendo volver. Insultando y gritando.

-¿Qué es lo que reclama cuando vuelve?

-Manifiesta muchas cosas. Que quiere ver sus hijas. Pero él las ve. Los chicos pasaron Año Nuevo con él. Bajo la responsabilidad de la familia paterna. No hay un motivo. Va, rompe, insulta y pega. No nos deja vivir hace un año y medio. Pero esos tres días fueron un calvario.

-¿Cómo fue cuando corrió a tu hijo con una botella rota?

-Fue un martes a las 23.30. Había empezado ya al mediodía. Llamamos a la Policía y se fue. Volvió a la tarde y después a la noche. Ahí temí por la vida de mi hijo. Era contra de él. También corrió a la nena. Primero la confundió con su amiga.

-Al otro día decidiste instalarte en Fiscalía.

-Sí. Pasó el límite. Una como madre prefiere ponerse en riesgo. Siempre salí para no ponerlos en riesgo a ellos. No tiene límite. Cada día apuesta a más. Para él es un desafío ver hasta dónde aguanto. Me toca a mi hijo como diciendo: “No puedo con vos, me llevo otra víctima. Tu hijo”.

-¿Te sorprendió que su propia hermana no le dé alojamiento para el arresto domiciliario?

-No. No me sorprendió para nada. Sé las situaciones que vivió mi excuñada con él. Sé que lo quiere mucho.

-¿A tu criterio actuó bien la mujer?

-Y…ella tiene que velar por sus hijos y sus nietos. La entiendo en su situación. No lo iba a poder tener porque la iba a obligar a comprar alcohol. Se iba a poner borracho y violento con ella.

-Es imposible insertarlo en un núcleo familiar..

-Sí. Sus padres lo echaron de Sierra Grande. Es violento con todos. Es una persona violenta. Sus papás y sus hermanos hicieron lo imposible para que esté bien, pero es imposible.

-¿Te agredió en el pasillo de Tribunales en un cuarto intermedio de la audiencia?

-Sí. Me agredió en el pasillo. Me insultó y me amenazó, una vez más. Podría haberle hecho otra denuncia.

-¿Qué te dio las fuerzas para llegar a esta instancia?

Amigas. Valen oro en esta situación. Mucho más que cualquier cosa. Amigas que ya tuvieron la valentía de hacerlo y la tienen. Que han pasado cosas peores. Siempre alguien puede estar peor. La tengo a Miriam y sé que va a estar siempre al lado mío. Son 6 las que son de fierro.

-¿Qué sentís al saber que está detenido?

-Son situaciones encontradas. Necesito tranquilidad. Eso me da tranquilidad y paz. A mí y a mis hijos. El atentó contra mi mamá, dos amigas, las exparejas de amigas, hijos de amigas.

-Por último, ¿qué le deseás?

-(Hizo un largo silencio y sus ojos se llenaron de lágrimas). Le deseo…que pueda ser feliz.

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02 MAR 2014 - 23:23

Por Lorena Leeming

Cien veces lo denunció. Teme por su vida y la de sus hijos. Andrea Coronel es la joven mujer que logró llevar a su exmarido a la Justicia. Está procesado por lesiones leves. Por haberle pegado en todo el cuerpo. Fue algo reiterado. Su matrimonio duró 24 años. El infierno comenzó hace 17 pero en el último año y medio se intensificó. “El día de la audiencia en Tribunales me agredió y me amenazó en el pasillo. Podría haberlo denunciado. Tenía esperanzas pero no me di cuenta de que no cambia más”.

Las palabras de Andrea estremecen. Relató a Jornada su historia de violencia familiar que por infortunio data más que la mitad de su propia vida. Revela que su ex es tan violento que parece nada alcanzarle. “Cada día apuesta a más. Para él es un desafío ver hasta dónde aguanto. Me toca a mi hijo como diciendo ´No puedo con vos, me llevo otra víctima: tu hijo´”.

-¿Cómo fueron esas 100 denuncias?

-Las denuncias están repartidas. Hay en Familia, en la Comisaría 4ª, en la Comisaría de la Mujer y en Fiscalía. También de personas de mi entorno. Rompió casas, autos, le pegó a gente conocida mía. Es una sola causa. Mi exesposo es violento conmigo, con mis hijos y con la gente que está alrededor mío. Ahí están las 100 denuncias.

-¿Qué pasa en vos cuando ves que con denunciar no es suficiente?

-Las primeras denuncias empezaron por mi familia. Fue la primera prohibición de acercamiento que tuve. Desde el día que me separé de mi marido es que estoy con prohibición de acercamiento. Los últimos 6 meses fue penal. Uno va denunciando y vas viendo que hacía caso omiso. Se llevó a mi hija sin mi permiso. Hizo disturbios, peleas, golpes frente a ella. Empecé a denunciar después en la Comisaría de la Mujer y después al fuero penal. Ahí intervino Asistencia a la Víctima.

-¿Cómo empieza la situación de violencia?

-Tuve 24 años de matrimonio con él. Comenzó con el embarazo de mi hijo mayor. A partir de ahí fue. Me alojaron en la Casa de la Mujer.

-Hace 17 años que vivís un infierno…

-Sí, exactamente, 17 años.

-La causa se eleva a juicio. ¿Cómo viviste estos últimos días?

-Son sensaciones raras. No dejo de decir que es el padre de mis hijos. Por un lado tengo la tranquilidad que estando preso o internado para curarse de la adicción y violencia. Sé que mis hijos están resguardados.

-¿Das fe de que tiene un problema de adicción como lo dijo frente al juez?

-Sí. Tiene un problema de adicción. Data de muchos años.

-Referenció él que hace poco comió un asado en familia…

-Tuvo un episodio de violencia con mi hijo en Sierra Grande que le quiso pegar. Volvió a Trelew. Me quedé yo con mis dos hijas. Me preguntó si podía verlas y le dije que sí. Pasan 2 semanas y vuelve mi hijo. Hablan, le pide disculpas y le pide comer con sus hijos un asado. Yo decidí darle la oportunidad de volver al seno familiar y que vea que se puede comer en paz sin discutir. Le permito que entre a mi casa. Le pedí que cambiara. Comimos tranquilos los cinco. Fue un viernes. El domingo, llegó en estado de ebriedad a las 10 de la mañana exigiendo volver. Insultando y gritando.

-¿Qué es lo que reclama cuando vuelve?

-Manifiesta muchas cosas. Que quiere ver sus hijas. Pero él las ve. Los chicos pasaron Año Nuevo con él. Bajo la responsabilidad de la familia paterna. No hay un motivo. Va, rompe, insulta y pega. No nos deja vivir hace un año y medio. Pero esos tres días fueron un calvario.

-¿Cómo fue cuando corrió a tu hijo con una botella rota?

-Fue un martes a las 23.30. Había empezado ya al mediodía. Llamamos a la Policía y se fue. Volvió a la tarde y después a la noche. Ahí temí por la vida de mi hijo. Era contra de él. También corrió a la nena. Primero la confundió con su amiga.

-Al otro día decidiste instalarte en Fiscalía.

-Sí. Pasó el límite. Una como madre prefiere ponerse en riesgo. Siempre salí para no ponerlos en riesgo a ellos. No tiene límite. Cada día apuesta a más. Para él es un desafío ver hasta dónde aguanto. Me toca a mi hijo como diciendo: “No puedo con vos, me llevo otra víctima. Tu hijo”.

-¿Te sorprendió que su propia hermana no le dé alojamiento para el arresto domiciliario?

-No. No me sorprendió para nada. Sé las situaciones que vivió mi excuñada con él. Sé que lo quiere mucho.

-¿A tu criterio actuó bien la mujer?

-Y…ella tiene que velar por sus hijos y sus nietos. La entiendo en su situación. No lo iba a poder tener porque la iba a obligar a comprar alcohol. Se iba a poner borracho y violento con ella.

-Es imposible insertarlo en un núcleo familiar..

-Sí. Sus padres lo echaron de Sierra Grande. Es violento con todos. Es una persona violenta. Sus papás y sus hermanos hicieron lo imposible para que esté bien, pero es imposible.

-¿Te agredió en el pasillo de Tribunales en un cuarto intermedio de la audiencia?

-Sí. Me agredió en el pasillo. Me insultó y me amenazó, una vez más. Podría haberle hecho otra denuncia.

-¿Qué te dio las fuerzas para llegar a esta instancia?

Amigas. Valen oro en esta situación. Mucho más que cualquier cosa. Amigas que ya tuvieron la valentía de hacerlo y la tienen. Que han pasado cosas peores. Siempre alguien puede estar peor. La tengo a Miriam y sé que va a estar siempre al lado mío. Son 6 las que son de fierro.

-¿Qué sentís al saber que está detenido?

-Son situaciones encontradas. Necesito tranquilidad. Eso me da tranquilidad y paz. A mí y a mis hijos. El atentó contra mi mamá, dos amigas, las exparejas de amigas, hijos de amigas.

-Por último, ¿qué le deseás?

-(Hizo un largo silencio y sus ojos se llenaron de lágrimas). Le deseo…que pueda ser feliz.