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Tailandia: Ejército admite que el golpe es ilegal


La Junta Militar que gobierna en Tailandia admitió que el golpe de Estado fue "ilegal" pero fue una medida para evitar la caída del país tras el fallido intento de acercar posturas entre los sectores políticos enfrentados.
29/05/2014 15:45

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"No fue una acción premeditada. Nos vimos forzados a entrar en acción para prevenir que Tailandia se convirtiera en un Estado fallido", señaló el general Chatchalerm Chalermsukh, en la primera comparecencia de los militares ante los medios internacionales.

El militar admitió que la medida fue "ilegal", ya que no contaba en ese momento con la aprobación Real, y que podía ser considerada como un acto de "alta traición", cuya condena es la muerte.

No obstante, el Ejército, se vio obligado a tomar medidas para "enfriar" las tensiones entre el derrocado gobierno y los manifestantes que podría desembocar en una Guerra Civil, sostuvo.

Desde que comenzaron las últimas protestas antigubernamentales, en octubre de 2013, 28 personas murieron, 800 resultaron heridas y la primera ministra Yingluck Shinawatra fue obligada a dimitir.

"No tenemos la ambición de aferrarnos al poder", dijo el general, quien señaló que sin la actuación de los militares había un alto riesgo de que el Ejecutivo no pudiera aprobar los presupuestos para el siguiente ejercicio, informó la agencia de noticias EFE.

Los últimos datos señalan una contracción de la economía tailandesa en el primer cuarto del año, algo que no sucedía desde la crisis económica del 1997, y las previsiones del crecimiento del Producto Bruto Interno fueron rebajadas entre el 1,5% y 2,5%.

Hace una semana, el jefe del Ejército de Tailandia, el general Prayuth Chan-ocha, asumió el control del país para salvaguardar la "paz y el orden" en Tailandia.

A continuación, el militar decretó el toque de queda, prohibió las reuniones públicas y suspendió la Constitución, además de aplicar la censura en los medios de comunicación.

El portavoz de la Junta Militar apuntó que ya existe una "hoja de ruta" para la reforma del sistema político tailandés, aunque evitó facilitar una fecha concreta para el restablecimiento de la Constitución o la aprobación de una nueva Carta Magna.

"Existe un conflicto que lleva desarrollándose durante casi una década, no podemos solucionar todos los problemas en un periodo tan corto", dijo Chatchalerm, al tiempo que señaló que es "imposible" celebrar elecciones bajo el clima de hostilidades.

Tailandia arrastra una grave crisis desde el golpe de Estado que derrocó en 2006 a Thaksin Shinawatra.

El objetivo de los militares es modificar el régimen electoral para que un comité "no electo" tenga mayor protagonismo en las elecciones como única alternativa para derrotar a los hermanos Shinawatra que cuentan con amplio apoyo de los sectores populares y rurales del país.

Políticas como la universalización de la salud pública, créditos para emprendedores o la compra del arroz por parte del Estado a precios más elevados que los del mercado luego de catástrofes naturales, les valieron la simpatía de esos sectores.

Desde el fin de la monarquía absolutista en 1932, Tailandia atravesó 19 pronunciamientos militares, de los cuales 12 tuvieron éxito.


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