#violador serial
El joven acusado de haber cometido en lo que va del año una serie de ocho abusos sexuales en Rosario se negó a declarar ante la jueza de la causa, quien le dictó la prisión preventiva por dos años. Casi todas sus víctimas lo reconocieron en rueda de detenidos.
Un locutor fue condenado este miércoles a 48 años de prisión por 18 casos de abuso sexual cometidos entre 2014 y 2016 en Rosario contra mujeres de entre 14 y 25 años, en un fallo dictado por la Justicia de esa ciudad al cabo de un juicio oral.
Luis Marcelo Escobar, quien es juzgado en Rosario por 18 casos de abuso sexual contra mujeres entre el 2014 y el 2016 y para quien la fiscalía reclamó que se lo condene a 50 años de prisión, pidió este sábado perdón "a las víctimas y a sus familias" y reveló que cuando tenía diez años fue abusado por dos hombres.
El contador que había sido condenado a 40 años de prisión por haber violado a nueve mujeres en el lapso de tres meses del 2005 y que estaba prófugo desde el 2013 cuando escapó durante una visita a su madre enferma, fue detenido en las últimas horas en Bolivia.
El sujeto acusado de la violación y abuso de la niña Down es conocido por hechos similares, la mayoría de ellos contra niñas adictas pertenecientes a las comunidades originarias.
Todas sus víctimas son menores de edad y al sujeto, de 24 años, lo investigan por más denuncias similares. Serían al menos ocho los casos. Estará detenido por seis meses.
Tiene 27 años. Hubo cinco allanamientos hasta que consiguieron que quedara a disposición de la Justicia. Hoy irá ante un juez y relatarán los hechos que le imputan.
La justicia penal de La Plata condenó este sábado a 38 años de prisión a un chapista y ex convicto de 62 años, acusado de haber violado a seis mujeres entre 2007 y 2009 y que era conocido como el “sátiro del can can” porque durante los ataques ocultaba su rostro con una media de mujer.
Se trata de Luis Marcelo Escobar (40), quien está preso en la cárcel santafesina de Coronda. El acusado vivía en la ciudad bonaerense de San Nicolás con su esposa y tres hijos, y tenía un programa en una radio FM local. Se hacía pasar por policía o agente de tránsito.