Daniel Bertoni: "Esa final fue un partido épico"

Autor de un gol en la final del Mundial '78 donde Argentina le ganó a Holanda por 3-1 y se consagró campeón ecuménico por primera vez, evocó aquel partido: “tuvo de todo” para ser recordado como un partido épico.

08 JUL 2014 - 14:09 | Actualizado

“Fue una final que tuvo de todo. Buen juego, mucha pierna fuerte, dramatismo, emoción. Fue una verdadera batalla en el buen sentido”, expresó el otrora puntero del elenco que dirigía César Luis Menotti.

Bertoni, en aquel entonces jugador de Independiente, fue protagonista importante de ese duelo que albergó más de 71 mil espectadores en un estadio Monumental, vestido de celeste y blanco en todos los sectores.

“El público jugó un papel preponderante. Nos dio un impulso bárbaro”, recordó el hoy director técnico, de 59 años, ante la consulta efectuada por Télam.

Argentina llegó a la instancia decisiva, tras un 6-0 a Perú en Rosario, que despertó conjeturas y versiones. Holanda, luego de un 2-1 a Italia, en cancha de River, en un partido en el que abundaron las fricciones y las brusquedades.

El contexto político de aquel entonces, obvio, no podía estar ausente. La cruenta dictadura militar quería apropiarse del festejo que representaba abrazarse a la gloria deportiva por primera vez en la historia.

“Holanda era el equipo sensación de los ’70. Y nosotros estábamos muy motivados, muy concentrados. Por eso salió el partido que salió”, graficó el delantero que luego vistió las camisetas de Sevilla (España) y Fiorentina y Nápoli (ambos de Italia), entre otros clubes.

Antes de finalizar la primera parte, Mario Kempes, el crack cordobés que fue goleador en esa Copa del Mundo (seis tantos), abrió la cuenta, arrojándose al piso, cual si fuese defensor.

Las atajadas de Ubaldo ‘Pato’ Fillol, los cruces de Luis Galván, la rueda de auxilio que representaba Omar Larrosa en el medio. Y la potencia del ‘Matador’ Kempes.

Esos fueron, básicamente, los argumentos en los que se sostuvo la Argentina para aferrarse a la diferencia.

Pero Holanda, a las órdenes de un austríaco Ernst Happel, puso en cancha a Dick Nanninga, un delantero que sobresalía por su caudal aéreo.

A falta de siete minutos para el cierre, un centro enviado desde el costado derecho fue conectado por el ingresado, que hizo la mayor parte de su carrera en el Roda JC, y cabezazo mediante, decretó el empate 1-1.

Hubo un momento en el cual el corazón de la concurrencia se paralizó. En el minuto 90, Rob Rensenbrink le ganó la espalda a Jorge Olguín y metió la punta del botín para estrellar la pelota en el palo de un Fillol vencido.

El rebote lo tomó el ‘Tolo’ Américo Gallego, quien despejó el balón hasta la mitad de la cancha.

En el tiempo suplementario, el equipo de Menotti hizo prevalecer un mejor estado físico y terminó por redondear un triunfo que lo abrazó a la gloria.

Kempes, cuando expiraba el primer tiempo suplementario en una maniobra plena de coraje y determinación, más Bertoni, con un remate cruzado, cuando restaban cuatro minutos para el cierre, determinaron la victoria de la Argentina.

“Mario (Kempes) no se imaginaba que le iba a ‘robar la pelota’ en el tercer gol, pero me quedó a mí y no podía dudar: le pegué”, recordó el delantero que inscribió su nombre en la historia de las finales del mundo.-Síntesis- Argentina (3): Ubaldo Fillol; Jorge Olguín, Luis Galván, Daniel Passarella y Alberto Tarantini; Osvaldo Ardiles (St. 20m. Omar Larrosa), Américo Gallego, Mario Kempes; Daniel Bertoni, Leopoldo Luque y Oscar Ortiz (St. 29m. René Houseman). Dt: César Menotti.Holanda (1): Jan Jongbloed; Jan Poortvliet, Ruud Krol, Ernie Brandts, Wim Jansen (St. 27m. Wim Suurbier); Johan Neeskens, Arie Haan y Willy van der Kerkhof; René van der Kerkhof, Johnny Rep (St. 14m. Dick Nanninga) y Rob Rensenbrink. Dt: Ernst Happel.

Gol en el primer tiempo: 38m. Kempes (A).

Gol en el segundo tiempo: 38m. Nanninga (H) .

Gol en el primer tiempo suplementario: 15m. Kempes (A) .

Gol en el segundo tiempo suplementario: 11m. Bertoni (A) .Cancha: River Plate. Arbitro: Sergio Gonella (Italia).

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08 JUL 2014 - 14:09

“Fue una final que tuvo de todo. Buen juego, mucha pierna fuerte, dramatismo, emoción. Fue una verdadera batalla en el buen sentido”, expresó el otrora puntero del elenco que dirigía César Luis Menotti.

Bertoni, en aquel entonces jugador de Independiente, fue protagonista importante de ese duelo que albergó más de 71 mil espectadores en un estadio Monumental, vestido de celeste y blanco en todos los sectores.

“El público jugó un papel preponderante. Nos dio un impulso bárbaro”, recordó el hoy director técnico, de 59 años, ante la consulta efectuada por Télam.

Argentina llegó a la instancia decisiva, tras un 6-0 a Perú en Rosario, que despertó conjeturas y versiones. Holanda, luego de un 2-1 a Italia, en cancha de River, en un partido en el que abundaron las fricciones y las brusquedades.

El contexto político de aquel entonces, obvio, no podía estar ausente. La cruenta dictadura militar quería apropiarse del festejo que representaba abrazarse a la gloria deportiva por primera vez en la historia.

“Holanda era el equipo sensación de los ’70. Y nosotros estábamos muy motivados, muy concentrados. Por eso salió el partido que salió”, graficó el delantero que luego vistió las camisetas de Sevilla (España) y Fiorentina y Nápoli (ambos de Italia), entre otros clubes.

Antes de finalizar la primera parte, Mario Kempes, el crack cordobés que fue goleador en esa Copa del Mundo (seis tantos), abrió la cuenta, arrojándose al piso, cual si fuese defensor.

Las atajadas de Ubaldo ‘Pato’ Fillol, los cruces de Luis Galván, la rueda de auxilio que representaba Omar Larrosa en el medio. Y la potencia del ‘Matador’ Kempes.

Esos fueron, básicamente, los argumentos en los que se sostuvo la Argentina para aferrarse a la diferencia.

Pero Holanda, a las órdenes de un austríaco Ernst Happel, puso en cancha a Dick Nanninga, un delantero que sobresalía por su caudal aéreo.

A falta de siete minutos para el cierre, un centro enviado desde el costado derecho fue conectado por el ingresado, que hizo la mayor parte de su carrera en el Roda JC, y cabezazo mediante, decretó el empate 1-1.

Hubo un momento en el cual el corazón de la concurrencia se paralizó. En el minuto 90, Rob Rensenbrink le ganó la espalda a Jorge Olguín y metió la punta del botín para estrellar la pelota en el palo de un Fillol vencido.

El rebote lo tomó el ‘Tolo’ Américo Gallego, quien despejó el balón hasta la mitad de la cancha.

En el tiempo suplementario, el equipo de Menotti hizo prevalecer un mejor estado físico y terminó por redondear un triunfo que lo abrazó a la gloria.

Kempes, cuando expiraba el primer tiempo suplementario en una maniobra plena de coraje y determinación, más Bertoni, con un remate cruzado, cuando restaban cuatro minutos para el cierre, determinaron la victoria de la Argentina.

“Mario (Kempes) no se imaginaba que le iba a ‘robar la pelota’ en el tercer gol, pero me quedó a mí y no podía dudar: le pegué”, recordó el delantero que inscribió su nombre en la historia de las finales del mundo.-Síntesis- Argentina (3): Ubaldo Fillol; Jorge Olguín, Luis Galván, Daniel Passarella y Alberto Tarantini; Osvaldo Ardiles (St. 20m. Omar Larrosa), Américo Gallego, Mario Kempes; Daniel Bertoni, Leopoldo Luque y Oscar Ortiz (St. 29m. René Houseman). Dt: César Menotti.Holanda (1): Jan Jongbloed; Jan Poortvliet, Ruud Krol, Ernie Brandts, Wim Jansen (St. 27m. Wim Suurbier); Johan Neeskens, Arie Haan y Willy van der Kerkhof; René van der Kerkhof, Johnny Rep (St. 14m. Dick Nanninga) y Rob Rensenbrink. Dt: Ernst Happel.

Gol en el primer tiempo: 38m. Kempes (A).

Gol en el segundo tiempo: 38m. Nanninga (H) .

Gol en el primer tiempo suplementario: 15m. Kempes (A) .

Gol en el segundo tiempo suplementario: 11m. Bertoni (A) .Cancha: River Plate. Arbitro: Sergio Gonella (Italia).