En declaraciones a TyC Sports, el arquero del Mónaco confesó que el plantel no es consciente “de la cantidad de gente” que el equipo hizo feliz, pero sí del partido que va a jugar Argentina el domingo frente a Alemania, por la final de la Copa del Mundo.
“Lo más importante era que Argentina volviese a los primeros planos”, agregó el campeón sub 20 en 2007 y olímpico en 2008.
“Para muchos no es la final soñada porque esperaban un Argentina – Brasil con todo lo que genera ese duelo sudamericano, pero tocó Alemania y será un rival durísimo”.
Además, contó que el equipo espera llegar al partido decisivo “de la mejor manera” y que la gente recuerde al plantel “por su garra y corazón”.
El del Mónaco confesó que no tuvo una gran temporada y que eso le jugó en contra. Pero confirmó que supo ir mejorando con el correr de los juegos: “Uno va agarrando confianza. Desde el primer día estoy agradecido a Sabella y al cuerpo técnico. Este fue un año anormal, la primera vez en mi carrera que me toca jugar tan poco en un club. Con el paso de los partidos me fui tranquilizando. Irán me dio muchísima confianza, fui calmando la cabeza”.
Por último, hizo su análisis del contrincante de la final. “Tocó Alemania, que es un rival durísimo e hizo siete goles en una semifinal. Con un tiempo les alcanzó para ganarle a Brasil, pero a nosotros nadie nos regaló nada. Estamos bien física y mentalmente”, dijo, y cerró: “Quiero que quedemos bien parados en el mundo, que se recuerde la garra y el corazón de este equipo”.
En declaraciones a TyC Sports, el arquero del Mónaco confesó que el plantel no es consciente “de la cantidad de gente” que el equipo hizo feliz, pero sí del partido que va a jugar Argentina el domingo frente a Alemania, por la final de la Copa del Mundo.
“Lo más importante era que Argentina volviese a los primeros planos”, agregó el campeón sub 20 en 2007 y olímpico en 2008.
“Para muchos no es la final soñada porque esperaban un Argentina – Brasil con todo lo que genera ese duelo sudamericano, pero tocó Alemania y será un rival durísimo”.
Además, contó que el equipo espera llegar al partido decisivo “de la mejor manera” y que la gente recuerde al plantel “por su garra y corazón”.
El del Mónaco confesó que no tuvo una gran temporada y que eso le jugó en contra. Pero confirmó que supo ir mejorando con el correr de los juegos: “Uno va agarrando confianza. Desde el primer día estoy agradecido a Sabella y al cuerpo técnico. Este fue un año anormal, la primera vez en mi carrera que me toca jugar tan poco en un club. Con el paso de los partidos me fui tranquilizando. Irán me dio muchísima confianza, fui calmando la cabeza”.
Por último, hizo su análisis del contrincante de la final. “Tocó Alemania, que es un rival durísimo e hizo siete goles en una semifinal. Con un tiempo les alcanzó para ganarle a Brasil, pero a nosotros nadie nos regaló nada. Estamos bien física y mentalmente”, dijo, y cerró: “Quiero que quedemos bien parados en el mundo, que se recuerde la garra y el corazón de este equipo”.