Desde el grupo Mujeres de Pie, la Casa de la Mujer y la Dirección de Familia de Trelew alertaron sobre las complicaciones que tienen en el tratamiento de los cuantiosos casos de violencia de género.
Día a día se suman mujeres que llegan a pedir ayuda a esos entes en estados extremos. El caso de Andrea Coronel, la mujer que denunció en la justicia 100 veces a su exmarido golpeador, se ha transformado en una especie de bandera de lucha para muchas mujeres que día a día conviven con todo tipo de violencia ante el desamparo de los defensores civiles y la justicia de familia.
Miriam Vázquez, titular de la Dirección Municipal de Familia, indicó que las mujeres “no solo sufren la violencia en su hábitat, además son maltratadas en el fuero de Familia donde tienen que ir a reclamar o buscar un asesor de familia y contarles toda su historia; después a la semana le cambian el defensor y le tiene que contar de nuevo a otro desconocido la historia. Cuando nosotras le preguntamos a las víctimas ¿quién te atiende? no lo saben”, expresó. “Las medidas cautelares tardan una eternidad, hay mucho maltrato”, manifestó al agregar que “vamos a contratiempo con la realidad que viven las mujeres en Trelew”.
En una nota cedida a este diario de la que tomaron parte varias mujeres golpeadas por sus exparejas, Alicia Sabalza, de la Casa de la Mujer y Andrea Coronel, de Mujeres de Pie, contaron las adversidades que el sistema judicial les impone y que muchas veces –según expresaron- pareciera ser que se ponen del lado de los victimarios. Sin embargo, desde que el grupo de mujeres comenzó a comprometerse en los casos de violencia les brindan contención psicológica, las acompañan a la Fiscalía, si es necesario duermen en sus casas a modo de protección. Ese apoyo ha hecho que no queden solas a merced del buen ánimo de los funcionarios.
Alicia Sabalza contó que en los casos de violencia de género donde hay involucrados hijos “donde hay violencia psicológica se está usando mucho a los pibes como escudos. Todos los papás creen que son mejores para criar que otra persona y a veces no ponen en una balanza la salud psicológica de las criaturas”, puntualizó. Aclaró que desde el grupo que conforman no hablan desde el feminismo sino desde la pura realidad que se percibe con los casos que atienden a diario.
Por su parte, Sabalza reveló que en lo que va del año crecieron los casos de violencia de género en los que intervienen. “En comparación de los dos años anteriores, este último año creció la violencia y no estamos hablando de violencia en ámbitos de vulnerabilidad económica solamente. Estamos hablando de mujeres con trabajo, futuro, sueños”, contó.
Desde el grupo Mujeres de Pie, la Casa de la Mujer y la Dirección de Familia de Trelew alertaron sobre las complicaciones que tienen en el tratamiento de los cuantiosos casos de violencia de género.
Día a día se suman mujeres que llegan a pedir ayuda a esos entes en estados extremos. El caso de Andrea Coronel, la mujer que denunció en la justicia 100 veces a su exmarido golpeador, se ha transformado en una especie de bandera de lucha para muchas mujeres que día a día conviven con todo tipo de violencia ante el desamparo de los defensores civiles y la justicia de familia.
Miriam Vázquez, titular de la Dirección Municipal de Familia, indicó que las mujeres “no solo sufren la violencia en su hábitat, además son maltratadas en el fuero de Familia donde tienen que ir a reclamar o buscar un asesor de familia y contarles toda su historia; después a la semana le cambian el defensor y le tiene que contar de nuevo a otro desconocido la historia. Cuando nosotras le preguntamos a las víctimas ¿quién te atiende? no lo saben”, expresó. “Las medidas cautelares tardan una eternidad, hay mucho maltrato”, manifestó al agregar que “vamos a contratiempo con la realidad que viven las mujeres en Trelew”.
En una nota cedida a este diario de la que tomaron parte varias mujeres golpeadas por sus exparejas, Alicia Sabalza, de la Casa de la Mujer y Andrea Coronel, de Mujeres de Pie, contaron las adversidades que el sistema judicial les impone y que muchas veces –según expresaron- pareciera ser que se ponen del lado de los victimarios. Sin embargo, desde que el grupo de mujeres comenzó a comprometerse en los casos de violencia les brindan contención psicológica, las acompañan a la Fiscalía, si es necesario duermen en sus casas a modo de protección. Ese apoyo ha hecho que no queden solas a merced del buen ánimo de los funcionarios.
Alicia Sabalza contó que en los casos de violencia de género donde hay involucrados hijos “donde hay violencia psicológica se está usando mucho a los pibes como escudos. Todos los papás creen que son mejores para criar que otra persona y a veces no ponen en una balanza la salud psicológica de las criaturas”, puntualizó. Aclaró que desde el grupo que conforman no hablan desde el feminismo sino desde la pura realidad que se percibe con los casos que atienden a diario.
Por su parte, Sabalza reveló que en lo que va del año crecieron los casos de violencia de género en los que intervienen. “En comparación de los dos años anteriores, este último año creció la violencia y no estamos hablando de violencia en ámbitos de vulnerabilidad económica solamente. Estamos hablando de mujeres con trabajo, futuro, sueños”, contó.