La “Cigarra” Villarino volvió a cantar

El defensor de Trelew relata sus emociones tras volver al Nacional luego una intensa final ante Talleres en Córdoba. “Disfruto el ascenso a la par del empate contra River con Brown”, acotó. De descender con la “Banda” y al exilio en el Argentino B a dos ascensos en un año. Quiere llevarse a su hermano con él.

09 DIC 2014 - 20:52 | Actualizado

A mediados del año 2012, el panorama asomaba lúgubre. Brown descendía al Argentino A y él descendía dos categorías para continuar su carrera como futbolista. Distaba de ser el contexto soñado para su carrera. “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando”, reza una célebre canción que canta por estas horas Julio Villarino, el hombre en cuestión. El fin de semana pasado, de la mano de Gimnasia de Mendoza, el defensor trelewense volvió a la categoría que perdió con Brown, consumando dos ascensos en un año con el “Lobo”, con el título bajo el brazo de doctor en ascensos.

“Es algo histórico, una alegría enorme haber logrado eso. Estoy recontra agradecido a Gimnasia”, le relató Villarino a Jornada, desde la llamada tierra del sol y del buen vino.

“Este ascenso lo disfruto a la par del empate 2-2 sobre la hora con Brown en el Monumental. Están 50-50. Nunca se te va a olvidar ese resultado inolvidable”, relató alegre. “Cuando ascendí con Brown, no me tocó jugar tanto. No es lo mismo cuando te toca de afuera”, agregó.

Sacrificio y gloria

Sin embargo, el camino a la gloria no fue sencillo. “Fue un cambio duro pasar del Nacional B al Argentino B. Me costó adaptarme, me costó levantarme. Cuando te querés acordar estás dos categorías más abajo. No tener representante me jugó en contra”, rememoró el zaguero sobre aquel inicio vacío de rosas.

“Había venido a jugar a Mendoza como rival. Me había gustado. Aposté a salir del sur. No es nada fácil. Me fui con una mano adelante y otra atrás de Brown. Y tuvo sus frutos al final”, relató Villarino, expulsado a los 38 del primer tiempo en el partido de vuelta de una de las finales del arduo reducido del Federal A, ante Talleres.

“En la final me quería morir por la expulsión. Venía jugando, me iba a sentir culpable si no ascendíamos por la expulsión mía, pero mis compañeros son unos leones. Sacaron adelante un partido difícil”, afirmó con emoción.

“En Córdoba fue durísimo. Sabíamos del marco del partido, de la gente. Cuando jugás con un equipo grande, hay otros intereses. Los árbitros iban a tirar para ellos”, citó Villarino sobre el partido ganado con un penal en contra atajado por el arquero del “Lobo” y con un gol sobre la hora de Sergio Oga en el Kempes, para ganar la serie por un global de 3-1.

“Ahora que pasó todo, me duele todo. Hacía tres semanas que no dormía bien. Inconscientemente te genera un estrés al cual no estás acostumbrado. Ahora a disfrutar con mi familia, con mi novia. De ellos me acordé cuando terminó el partido en Córdoba. Si habrán sufrido y llorado con mi expulsión. Ahora, a disfrutar. Jugar ante 50.000 personas te hace un privilegiado”, mencionó.

A Primera

Ahora, es tiempo de nuevos desafíos para Villarino. “Espero tener continuidad ahora con Gimnasia en la B Nacional. Hasta se piensa en Primera. Si lo hizo San Martín de Tucumán, de la Liga a Primera. Nosotros también podemos. Va a ser un Nacional hermoso, va a haber que prepararse el doble, habrá jugadores de renombre. Si fuera por mí paro una semana y seguimos entrenando”, mencionó el trelewense, quien espera con ansias el fixture . “Estoy pensando en cuando toque el partido ante Brown allá. Ojalá no sea de los primeros, por la expulsión, que me den chances de jugarlo”, señaló con una sonrisa.

El regreso y su hermano

De esta forma, desterró cualquier posibilidad en el tiempo cercano de regresar a la zona. “Sinceramente, me quiero quedar en Mendoza. No tengo muchas ganas de volverme al sur. Con la gente de Brown me llevo bien. Cada vez que he ido, recibí el cariño. Ascendí y le empatamos a River, soy hincha de Boca y ese partido no me lo quería perder por nada del mundo”, afirmó, sin olvidarse de Germán, su hermano futbolista.

“Voy a ver si me lo puedo traer. No veo la hora de traérmelo a Mendoza. O llevarlo a Córdoba. Que esté tan rezagado me come la cabeza. Desde donde está, se complica el doble surgir”, cerró feliz.

“Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal porque me mató tan mal, y seguí cantando”, dice también la canción de los primeros párrafos. Refleja el espíritu de Julio Villarino, un Villarino que va por más en un club histórico del Interior que ya conoce la Primera División- Y quiere volver a ella.#

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09 DIC 2014 - 20:52

A mediados del año 2012, el panorama asomaba lúgubre. Brown descendía al Argentino A y él descendía dos categorías para continuar su carrera como futbolista. Distaba de ser el contexto soñado para su carrera. “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando”, reza una célebre canción que canta por estas horas Julio Villarino, el hombre en cuestión. El fin de semana pasado, de la mano de Gimnasia de Mendoza, el defensor trelewense volvió a la categoría que perdió con Brown, consumando dos ascensos en un año con el “Lobo”, con el título bajo el brazo de doctor en ascensos.

“Es algo histórico, una alegría enorme haber logrado eso. Estoy recontra agradecido a Gimnasia”, le relató Villarino a Jornada, desde la llamada tierra del sol y del buen vino.

“Este ascenso lo disfruto a la par del empate 2-2 sobre la hora con Brown en el Monumental. Están 50-50. Nunca se te va a olvidar ese resultado inolvidable”, relató alegre. “Cuando ascendí con Brown, no me tocó jugar tanto. No es lo mismo cuando te toca de afuera”, agregó.

Sacrificio y gloria

Sin embargo, el camino a la gloria no fue sencillo. “Fue un cambio duro pasar del Nacional B al Argentino B. Me costó adaptarme, me costó levantarme. Cuando te querés acordar estás dos categorías más abajo. No tener representante me jugó en contra”, rememoró el zaguero sobre aquel inicio vacío de rosas.

“Había venido a jugar a Mendoza como rival. Me había gustado. Aposté a salir del sur. No es nada fácil. Me fui con una mano adelante y otra atrás de Brown. Y tuvo sus frutos al final”, relató Villarino, expulsado a los 38 del primer tiempo en el partido de vuelta de una de las finales del arduo reducido del Federal A, ante Talleres.

“En la final me quería morir por la expulsión. Venía jugando, me iba a sentir culpable si no ascendíamos por la expulsión mía, pero mis compañeros son unos leones. Sacaron adelante un partido difícil”, afirmó con emoción.

“En Córdoba fue durísimo. Sabíamos del marco del partido, de la gente. Cuando jugás con un equipo grande, hay otros intereses. Los árbitros iban a tirar para ellos”, citó Villarino sobre el partido ganado con un penal en contra atajado por el arquero del “Lobo” y con un gol sobre la hora de Sergio Oga en el Kempes, para ganar la serie por un global de 3-1.

“Ahora que pasó todo, me duele todo. Hacía tres semanas que no dormía bien. Inconscientemente te genera un estrés al cual no estás acostumbrado. Ahora a disfrutar con mi familia, con mi novia. De ellos me acordé cuando terminó el partido en Córdoba. Si habrán sufrido y llorado con mi expulsión. Ahora, a disfrutar. Jugar ante 50.000 personas te hace un privilegiado”, mencionó.

A Primera

Ahora, es tiempo de nuevos desafíos para Villarino. “Espero tener continuidad ahora con Gimnasia en la B Nacional. Hasta se piensa en Primera. Si lo hizo San Martín de Tucumán, de la Liga a Primera. Nosotros también podemos. Va a ser un Nacional hermoso, va a haber que prepararse el doble, habrá jugadores de renombre. Si fuera por mí paro una semana y seguimos entrenando”, mencionó el trelewense, quien espera con ansias el fixture . “Estoy pensando en cuando toque el partido ante Brown allá. Ojalá no sea de los primeros, por la expulsión, que me den chances de jugarlo”, señaló con una sonrisa.

El regreso y su hermano

De esta forma, desterró cualquier posibilidad en el tiempo cercano de regresar a la zona. “Sinceramente, me quiero quedar en Mendoza. No tengo muchas ganas de volverme al sur. Con la gente de Brown me llevo bien. Cada vez que he ido, recibí el cariño. Ascendí y le empatamos a River, soy hincha de Boca y ese partido no me lo quería perder por nada del mundo”, afirmó, sin olvidarse de Germán, su hermano futbolista.

“Voy a ver si me lo puedo traer. No veo la hora de traérmelo a Mendoza. O llevarlo a Córdoba. Que esté tan rezagado me come la cabeza. Desde donde está, se complica el doble surgir”, cerró feliz.

“Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal porque me mató tan mal, y seguí cantando”, dice también la canción de los primeros párrafos. Refleja el espíritu de Julio Villarino, un Villarino que va por más en un club histórico del Interior que ya conoce la Primera División- Y quiere volver a ella.#