El japonés Naoya Inoue sacó credencial de futura estrella. Y en poco más de cinco minutos despachó al chubutense Omar Narváez arrebatándole el título súper mosca de la OMB en el Metropolitan Gym de Tokio. El nipón, demostró no ser simplemente una figura promocionada en su país sino una figura en ciernes que dentro de poco tiempo, le dará batalla a los mejores del mundo. Una estrella joven que promete no tener límites.
Inoue minimizó a Narváez desde el comienzo. No habían transcurrido los cuarenta segundos iniciales cuando conectó una derecha en cross que sorpresivamente, derribó al trelewense quien ni siquiera pudo salirse del asombro cuando estuvo otra vez en la lona, shockeado por una izquierda voleada de trayectoria letal.
El japonés de 21 años, se convirtió en un verdugo inesperado. Acosó nuevamente a Narváez en el segundo round (después admitiría una “mano rota” en el primero) hasta provocarle una nueva cuenta. Y el final, impiadoso, resultó un gancho zurdo al hígado que el argentino ya no pudo resistir. Con el dolor marcado en el rostro, escuchó de rodillas, la cuenta completa del referee estadounidense Lou Moret.
Fue tanta la precisión y la potencia observada que la reiteración televisiva, es aplicable a una clase magistral sobre éste golpe. Y justo la víctima fue Narváez, un experto a la hora de imponer la defensa.
Por un lado está la virtud del ganador, una suerte de Maradona con guantes, difícil de contener que sumó su segundo título mundial con apenas 8 peleas como profesional. Mostró potencia, una pegada letal y un cocktail explosivo de velocidad y determinación. Y por lo visto, amenaza con ser campeón hasta que se lo proponga.
Alguna vez tenía que pasar. Omar Narváez sufrió lo que nunca en sus casi 47 peleas (quedó con 43-2-2 y 23 antes del límite) y anduvo por el piso como no había ocurrido a lo largo de su carrera.
Nunca entró en sintonía, sufrió los efectos de un mazazo en frío y no logró siquiera, meter el trámite en el freezer. No pudo sacarse de encima la presión de un oponente dieciocho años más joven y pareció fuera de foco, a la hora de ganar el eje del ring. Se le reconoce algún amague de reacción en el segundo, cuando intentó “plantarse”, tomó riesgos y terminó doblegado por la fortaleza de Inoue que nunca se intimidó ante sus pergaminos. Todo lo contrario.
Una defensa que siempre fue impenetrable, flaqueó. Y ahora a los 39 años, el “Huracán” parece haber cerrado un ciclo no exento de grandeza. No pudo defender su corona por duodécima vez y hasta pareció lento, ante la extrema velocidad del oriental. Quedó expuesto, rodeado y sin posibilidades de aplicar el oficio adquirido.
El “Chifla” tampoco
A su vez, en una pelea preliminar, en categoría mosca, Néstor Daniel Narvaes (29-3-2), hermano de Omar, fue vencido por puntos en ocho vueltas, en fallo unánime, por el local Takuma Inoue, hermano de Naoya (4-0)con tarjetas de 80-73 y doble 80-72.
El mexicano Pedro Guevara noqueó en el séptimo round al japonés Akira Yaegashi para adjudicarse el título vacante mosca jr. del CMB que dejó vacante Naoya Inoua y el venezolano Jorge Linares consiguió su tercer título mundial al noquear en el cuarto round al mexicano Javier Prieto en una pelea por el cinturón ligero del CMB. El ganador quien fue campeón pluma y superpluma, es el segundo venezolano en ganar títulos en tres categorías diferentes. En otra pelea el medallista de oro mediano Ryota Murata (6-0, 4) ganó por decisión unánime a Jessie Nicklow (24-5-3, 8) y el mosca Ryo Matsumoto (13-0, 11) ganó el título del Pacífico sobre el tailandés Rusalee Samor (25-6-2, 11).
El japonés Naoya Inoue sacó credencial de futura estrella. Y en poco más de cinco minutos despachó al chubutense Omar Narváez arrebatándole el título súper mosca de la OMB en el Metropolitan Gym de Tokio. El nipón, demostró no ser simplemente una figura promocionada en su país sino una figura en ciernes que dentro de poco tiempo, le dará batalla a los mejores del mundo. Una estrella joven que promete no tener límites.
Inoue minimizó a Narváez desde el comienzo. No habían transcurrido los cuarenta segundos iniciales cuando conectó una derecha en cross que sorpresivamente, derribó al trelewense quien ni siquiera pudo salirse del asombro cuando estuvo otra vez en la lona, shockeado por una izquierda voleada de trayectoria letal.
El japonés de 21 años, se convirtió en un verdugo inesperado. Acosó nuevamente a Narváez en el segundo round (después admitiría una “mano rota” en el primero) hasta provocarle una nueva cuenta. Y el final, impiadoso, resultó un gancho zurdo al hígado que el argentino ya no pudo resistir. Con el dolor marcado en el rostro, escuchó de rodillas, la cuenta completa del referee estadounidense Lou Moret.
Fue tanta la precisión y la potencia observada que la reiteración televisiva, es aplicable a una clase magistral sobre éste golpe. Y justo la víctima fue Narváez, un experto a la hora de imponer la defensa.
Por un lado está la virtud del ganador, una suerte de Maradona con guantes, difícil de contener que sumó su segundo título mundial con apenas 8 peleas como profesional. Mostró potencia, una pegada letal y un cocktail explosivo de velocidad y determinación. Y por lo visto, amenaza con ser campeón hasta que se lo proponga.
Alguna vez tenía que pasar. Omar Narváez sufrió lo que nunca en sus casi 47 peleas (quedó con 43-2-2 y 23 antes del límite) y anduvo por el piso como no había ocurrido a lo largo de su carrera.
Nunca entró en sintonía, sufrió los efectos de un mazazo en frío y no logró siquiera, meter el trámite en el freezer. No pudo sacarse de encima la presión de un oponente dieciocho años más joven y pareció fuera de foco, a la hora de ganar el eje del ring. Se le reconoce algún amague de reacción en el segundo, cuando intentó “plantarse”, tomó riesgos y terminó doblegado por la fortaleza de Inoue que nunca se intimidó ante sus pergaminos. Todo lo contrario.
Una defensa que siempre fue impenetrable, flaqueó. Y ahora a los 39 años, el “Huracán” parece haber cerrado un ciclo no exento de grandeza. No pudo defender su corona por duodécima vez y hasta pareció lento, ante la extrema velocidad del oriental. Quedó expuesto, rodeado y sin posibilidades de aplicar el oficio adquirido.
El “Chifla” tampoco
A su vez, en una pelea preliminar, en categoría mosca, Néstor Daniel Narvaes (29-3-2), hermano de Omar, fue vencido por puntos en ocho vueltas, en fallo unánime, por el local Takuma Inoue, hermano de Naoya (4-0)con tarjetas de 80-73 y doble 80-72.
El mexicano Pedro Guevara noqueó en el séptimo round al japonés Akira Yaegashi para adjudicarse el título vacante mosca jr. del CMB que dejó vacante Naoya Inoua y el venezolano Jorge Linares consiguió su tercer título mundial al noquear en el cuarto round al mexicano Javier Prieto en una pelea por el cinturón ligero del CMB. El ganador quien fue campeón pluma y superpluma, es el segundo venezolano en ganar títulos en tres categorías diferentes. En otra pelea el medallista de oro mediano Ryota Murata (6-0, 4) ganó por decisión unánime a Jessie Nicklow (24-5-3, 8) y el mosca Ryo Matsumoto (13-0, 11) ganó el título del Pacífico sobre el tailandés Rusalee Samor (25-6-2, 11).