
Medio siglo de vida no se cumplen todos los días. Son cincuenta años de historias, de vivencias, de anécdotas, de alegrías y tristezas. De momentos buenos y malos, pero fundamentalmente son años que marcan, en este caso, la solidez de un club, la fortaleza de un grupo de pioneros que hace cincuenta años tuvieron el coraje de darle vida a lo que hoy es la Asociación Mar y Valle de Trelew.
La historia cuenta que un 2 de abril de 1965, la pasión por los fierros empujó a un grupo de fanáticos del automovilismo a reunirse para comenzar a darle forma a un club de automovilismo que los contenga y que verdaderamente sintiera el amor por los motores como ellos lo vivían. Claro, porque ellos no nacieron de la nada. Ya eran pilotos que surcaban los circuitos que se armaban en la zona y tuvieron primero la necesidad y luego la visión de crear un espacio propio, con reglas claras y un manejo justo para todos. Así nació la Asociación de Volantes Mar y Valle. Todo un desafío, y el primero en tomar el volante de ese desafío fue Valeriano Terán.
A partir de allí, el “Mar y Valle” comenzó a escribir su propia historia, con gran entusiasmo, con muchos colaboradores e integrando las comisiones, aportando su granito de arena.
Dibo Arabia, uno de los que primero fue testigo y luego protagonista de la gestación del club, recordó: “La fundación se hace en España 317 y después se pasa al taller de Domínguez a una segunda reunión. La tercera se hace en el Trelew Tennis y después salen a buscar una sede y para eso le alquilan un salón comercial a mi papá en la calle Mitre y arrancamos ahí en 1970, junto con (Arturo) Marcialli, con Carlitos y Chiche Calvo. En esa época con mi hermano, éramos cobradores de entradas, empezaron a hacer el circuito en lo de Ventura y así empezamos con la Asociación Mar y Valle. Arabia destacó que “hay mucha gente que ya no está pero que ha hecho mucho en el automovilismo. Hay mucha gente fundadora y que ha trabajado muchísimo para que exista hoy la Asociación de volantes, gente como Rubén Aguilar, Manolo Mauriz, Juan Albertella, Benito Calvo, personas que han hecho muchísimo por esta institución. Ellos fueron los pilares de esto. Después vino gente nueva y pasamos la historia. Tuvimos etapas muy malas, tristes, tuvimos un accidente en el autódromo nuevo, y eso nos llevó a atrasarnos muchos años, nos costó muchísimo. Hasta que vino este muchacho (Jorge) Aidar Bestene y fue una renovación para el autódromo y hoy tenemos uno de los mejores autódromos de la Argentina”.
Según cuentan sus protagonistas, la historia de la Asociación Mar y Valle de divide en tres etapas fundamentales. “La primera etapa fue cuando se hace el salto del circuito de Asiscolo Ventura a lo que es hoy el autódromo. La segunda etapa viene cuando se formó un grupo conocido como la Peña proasfalto. Éramos 18 o 20 para hacer el asfalto y logramos hacerlo con mucho sacrificio. Y luego viene la renovación con Jorge Aidar Bestene. Lo convencimos para que agarre el autódromo y lo hizo. Y cuando estuvo dentro de la Comisión y vio que era tanto problema, se agarraba la cabeza hasta que dijo, o parchamos todo lo que hay o tiramos todo lo que hay hecho y hacemos todo nuevo. Y bueno, se tomó la decisión de hacer todo lo que se hizo y hacer este autódromo que es un orgullo para la provincia”.
Junto a Aidar Bestene, también tomó protagonismo la figura de Julio Kresteff, quien acompaña desde el inicio de la gestión al empresario. “Para mí es un orgullo integrar la Comisión con Jorge. Es un orgullo todo lo que se pudo concretar. Porque había que hacer un cambio porque el automovilismo lo ameritaba, porque se había avanzado en las categorías, pero en el autódromo no habíamos avanzado. Estaba muy complicado el club, se pudo acomodar todos los problemas que acarreaba una institución tan vieja. Costó. Se consiguieron los fondos y la gente para que colabore y se pudo hacer, y me parece que tenemos que estar todos los chubutenses orgullosos de lo que pudimos hacer, y lo más importante fue haber podido convencer a Jorge, que se involucre en esto porque fue un antes y un después con él”, afirmó Kresteff.
Las anécdotas desbordan y la emoción por los 50 años del club estará contenida hasta el 17 de abril en la Asociación Portuguesa, cuando toda la familia del automovilismo se reúna para celebrarlo, y allí sí, acelerar todos juntos.

Medio siglo de vida no se cumplen todos los días. Son cincuenta años de historias, de vivencias, de anécdotas, de alegrías y tristezas. De momentos buenos y malos, pero fundamentalmente son años que marcan, en este caso, la solidez de un club, la fortaleza de un grupo de pioneros que hace cincuenta años tuvieron el coraje de darle vida a lo que hoy es la Asociación Mar y Valle de Trelew.
La historia cuenta que un 2 de abril de 1965, la pasión por los fierros empujó a un grupo de fanáticos del automovilismo a reunirse para comenzar a darle forma a un club de automovilismo que los contenga y que verdaderamente sintiera el amor por los motores como ellos lo vivían. Claro, porque ellos no nacieron de la nada. Ya eran pilotos que surcaban los circuitos que se armaban en la zona y tuvieron primero la necesidad y luego la visión de crear un espacio propio, con reglas claras y un manejo justo para todos. Así nació la Asociación de Volantes Mar y Valle. Todo un desafío, y el primero en tomar el volante de ese desafío fue Valeriano Terán.
A partir de allí, el “Mar y Valle” comenzó a escribir su propia historia, con gran entusiasmo, con muchos colaboradores e integrando las comisiones, aportando su granito de arena.
Dibo Arabia, uno de los que primero fue testigo y luego protagonista de la gestación del club, recordó: “La fundación se hace en España 317 y después se pasa al taller de Domínguez a una segunda reunión. La tercera se hace en el Trelew Tennis y después salen a buscar una sede y para eso le alquilan un salón comercial a mi papá en la calle Mitre y arrancamos ahí en 1970, junto con (Arturo) Marcialli, con Carlitos y Chiche Calvo. En esa época con mi hermano, éramos cobradores de entradas, empezaron a hacer el circuito en lo de Ventura y así empezamos con la Asociación Mar y Valle. Arabia destacó que “hay mucha gente que ya no está pero que ha hecho mucho en el automovilismo. Hay mucha gente fundadora y que ha trabajado muchísimo para que exista hoy la Asociación de volantes, gente como Rubén Aguilar, Manolo Mauriz, Juan Albertella, Benito Calvo, personas que han hecho muchísimo por esta institución. Ellos fueron los pilares de esto. Después vino gente nueva y pasamos la historia. Tuvimos etapas muy malas, tristes, tuvimos un accidente en el autódromo nuevo, y eso nos llevó a atrasarnos muchos años, nos costó muchísimo. Hasta que vino este muchacho (Jorge) Aidar Bestene y fue una renovación para el autódromo y hoy tenemos uno de los mejores autódromos de la Argentina”.
Según cuentan sus protagonistas, la historia de la Asociación Mar y Valle de divide en tres etapas fundamentales. “La primera etapa fue cuando se hace el salto del circuito de Asiscolo Ventura a lo que es hoy el autódromo. La segunda etapa viene cuando se formó un grupo conocido como la Peña proasfalto. Éramos 18 o 20 para hacer el asfalto y logramos hacerlo con mucho sacrificio. Y luego viene la renovación con Jorge Aidar Bestene. Lo convencimos para que agarre el autódromo y lo hizo. Y cuando estuvo dentro de la Comisión y vio que era tanto problema, se agarraba la cabeza hasta que dijo, o parchamos todo lo que hay o tiramos todo lo que hay hecho y hacemos todo nuevo. Y bueno, se tomó la decisión de hacer todo lo que se hizo y hacer este autódromo que es un orgullo para la provincia”.
Junto a Aidar Bestene, también tomó protagonismo la figura de Julio Kresteff, quien acompaña desde el inicio de la gestión al empresario. “Para mí es un orgullo integrar la Comisión con Jorge. Es un orgullo todo lo que se pudo concretar. Porque había que hacer un cambio porque el automovilismo lo ameritaba, porque se había avanzado en las categorías, pero en el autódromo no habíamos avanzado. Estaba muy complicado el club, se pudo acomodar todos los problemas que acarreaba una institución tan vieja. Costó. Se consiguieron los fondos y la gente para que colabore y se pudo hacer, y me parece que tenemos que estar todos los chubutenses orgullosos de lo que pudimos hacer, y lo más importante fue haber podido convencer a Jorge, que se involucre en esto porque fue un antes y un después con él”, afirmó Kresteff.
Las anécdotas desbordan y la emoción por los 50 años del club estará contenida hasta el 17 de abril en la Asociación Portuguesa, cuando toda la familia del automovilismo se reúna para celebrarlo, y allí sí, acelerar todos juntos.