El ataque, que empezó a última hora de ayer y terminó por la madrugada, tuvo como blanco el hotel Park Palace, donde estaban alojadas más de 50 personas y que está situado en el centro de la capital afgana, en una zona donde está un complejo de las Naciones Unidas, varias embajadas y hoteles.
Cuatro ciudadanos indios, dos paquistaníes, un estadounidense, un italiano y un británico con nacionalidad afgana figuraron entre los 14 muertos en el ataque contra el hotel, que ocurrió poco antes de la presentación de un conocido cantante afgano, informaron hoy los gobiernos de los países involucrados.
Se trató del ataque más audaz de la insurgencia talibán de Afganistán desde que lanzó su ofensiva de primavera, y llegó horas después de que la OTAN anunciara su decisión de prorrogar su misión en el país más allá de su fin previsto originalmente, en 2016.
El jefe de policía de Kabul, general Abdul Rahman Rahimi, dijo hoy que el ataque dejó también cinco afganos muertos y siete más heridos, entre ellos un policía, y agregó que los tres agresores fueron muertos por fuerzas de seguridad, informó la cadena de noticias CNN.
Rahimi agregó que unas 30 personas fueron rescatadas del hotel durante las cinco horas que duró el ataque, pero que muchas más quedaron en el interior hasta que todo culminó.
El presidente afgano, Ashraf Ghani, condenó el ataque, que constituye un golpe a sus intenciones de proyectar una imagen de mejoría en la situación de seguridad del país.
Sin embargo, desde que Estados Unidos y la OTAN pusieron fin a su misión de combate en el país, a fin del año pasado, las fuerzas de seguridad afganas han tenido que extremar esfuerzos para lidiar con la insurgencia de los talibanes, que gobernaron el país desde 1996 hasta su derrocamiento en 2001.
Zabihula Muyahid , un portavoz de los talibanes, se atribuyó el ataque en nombre del grupo a través de un comunicado y aseguró que fue cometido por un solo insurgente armado con un fusil de asalto y granadas, no por lo tres que dijo haber matado la policía, aunque los rebeldes suelen exagerar sus reivindicaciones.
"El ataque fue planeado minuciosamente. Durante el mismo, importantes huéspedes de países invasores, sobre todo América, participaban en una importante reunión", indicó Muyahid.
Minutos antes de que el insurgente entrara en el hotel, Muyahid había advertido, contrariado por la decisión de ayer de la OTAN de prolongar su misión en Afganistán, de que no tolerarán (los talibanes) "la presencia de invasores" en su territorio.
"Continuaremos la yihad (guerra santa). Todo extranjero de un país invasor, especialmente de países de la OTAN, es considerado un invasor y no consideramos a ninguno de ellos como civil", sentenció el portavoz talibán en su cuenta de Twitter.
"Tenemos planes para infligir duras pérdidas a los invasores", dijo Muyahid.
El ataque, que empezó a última hora de ayer y terminó por la madrugada, tuvo como blanco el hotel Park Palace, donde estaban alojadas más de 50 personas y que está situado en el centro de la capital afgana, en una zona donde está un complejo de las Naciones Unidas, varias embajadas y hoteles.
Cuatro ciudadanos indios, dos paquistaníes, un estadounidense, un italiano y un británico con nacionalidad afgana figuraron entre los 14 muertos en el ataque contra el hotel, que ocurrió poco antes de la presentación de un conocido cantante afgano, informaron hoy los gobiernos de los países involucrados.
Se trató del ataque más audaz de la insurgencia talibán de Afganistán desde que lanzó su ofensiva de primavera, y llegó horas después de que la OTAN anunciara su decisión de prorrogar su misión en el país más allá de su fin previsto originalmente, en 2016.
El jefe de policía de Kabul, general Abdul Rahman Rahimi, dijo hoy que el ataque dejó también cinco afganos muertos y siete más heridos, entre ellos un policía, y agregó que los tres agresores fueron muertos por fuerzas de seguridad, informó la cadena de noticias CNN.
Rahimi agregó que unas 30 personas fueron rescatadas del hotel durante las cinco horas que duró el ataque, pero que muchas más quedaron en el interior hasta que todo culminó.
El presidente afgano, Ashraf Ghani, condenó el ataque, que constituye un golpe a sus intenciones de proyectar una imagen de mejoría en la situación de seguridad del país.
Sin embargo, desde que Estados Unidos y la OTAN pusieron fin a su misión de combate en el país, a fin del año pasado, las fuerzas de seguridad afganas han tenido que extremar esfuerzos para lidiar con la insurgencia de los talibanes, que gobernaron el país desde 1996 hasta su derrocamiento en 2001.
Zabihula Muyahid , un portavoz de los talibanes, se atribuyó el ataque en nombre del grupo a través de un comunicado y aseguró que fue cometido por un solo insurgente armado con un fusil de asalto y granadas, no por lo tres que dijo haber matado la policía, aunque los rebeldes suelen exagerar sus reivindicaciones.
"El ataque fue planeado minuciosamente. Durante el mismo, importantes huéspedes de países invasores, sobre todo América, participaban en una importante reunión", indicó Muyahid.
Minutos antes de que el insurgente entrara en el hotel, Muyahid había advertido, contrariado por la decisión de ayer de la OTAN de prolongar su misión en Afganistán, de que no tolerarán (los talibanes) "la presencia de invasores" en su territorio.
"Continuaremos la yihad (guerra santa). Todo extranjero de un país invasor, especialmente de países de la OTAN, es considerado un invasor y no consideramos a ninguno de ellos como civil", sentenció el portavoz talibán en su cuenta de Twitter.
"Tenemos planes para infligir duras pérdidas a los invasores", dijo Muyahid.