Festival de Cannes: de Mad Max al siglo XVII

La Selección Oficial del Festival de Cannes puede ser tan amplia como para abarcar en una misma jornada desde la locura futurista de "Mad Max", en un filme a pura acción, hasta los cuentos fantásticos de la literatura napolitana del siglo XVII que llevó al cine Matteo Garrone o la dulce mirada sobre los lazos afectivos que propone el japonés Hirokazu Koreeda en "Nuestra hermana pequeña".

15 MAY 2015 - 11:56 | Actualizado

El ruido de motores, la atención que suscita una actriz mediática como Charlize Theron, una nueva entrega de una de las grandes franquicias del cine de acción actual y el estreno mundial en simultáneo de un tanque de Hollywood coparon hoy la alfombra roja con la presentación, fuera de competencia, de "Mad Max: furia en el camino", nueva entrega de la saga creada 30 años atrás por George Miller y que sigue el trágico destino de Max Rockantansky, esta vez en la piel de Tom Hardy.

El filme, que es una inacabable cacería humana a lo largo del desierto por espacio de dos horas, con la huida de una banda capitaneada por una mujer de pocas pulgas hacia un idílico lugar del pasado y una vuelta al infierno para conquistarlo a bordo de vehículos de todo tipo y con cientos de miles de explosiones y peleas llegó para convertirse en uno de los grandes sucesos de la taquilla mundial del 2015.

La nueva versión de Mad Max no propone más que acción, pero de calidad y en dosis gigantes, inabarcables, casi imposibles de procesar para un cerebro mayor de 30 sin un esfuerzo sobrehumano para estar al ritmo de tanta adrenalina y abstraerse del insoportable estruendo que genera una banda sonora hipercongestionada donde conviven al mismo tiempo partituras sinfónicas con explosiones, voladuras, gritos, metales, disparos y rock duro en versión 7.1.

Todo en el filme es como sus automóviles, no son gran cosa: un poco raros, un poco viejos, un poco nuevos, de modernidad retro y que no sirven para otra cosa más que para estar en esa película; así es Mad Max, algo que sirve solo para ser Mad Max y que no podría ser otra cosa.

"Todo cambió en estos 30 años (en relación con el estreno de la primera entrega de la saga), cambió el mundo, cambió el cine, cambió el lenguaje del cine y el modo de mirarlo pero la idea de esta película fue que todo fuera real: personas reales, choques reales, un desierto real", contó George Miller en la conferencia de prensa que acompañó el lanzamiento del filme en Cannes y queriendo distanciarse de cierto cine de acción armado a partir de fórmulas de efectos digitalizados.

De otro tono, mucho más fantástica y "rara", es la nueva cinta de Matteo Garrone, realizador de "Gomorra" y "Reality" que trajo a Cannes "Il racconto dei racconti" (El cuento de los cuentos), donde reúne tres historias de las cincuenta escritas en napolitano por Giambattista Basile a comienzos del 1600, donde proliferan los ogros, los hechizos, los monstruos y los magos, y que Italo Calvino describió como "el sueño de un Shakespeare napolitano obsesionado con todo lo que es horrible y donde la crudeza emerge de forma sublime" .

Hablada en inglés (¿exigencias del mercado y el casting?) y con un elenco que incluye a Salma Hayek, Vincent Cassel, Toby Jones y John C. Reilly, el filme se adentra en tres historias: una sobre dos hermanos gemelos nacidos el mismo día de madres diferentes a partir de un hechizo y la cacería de un animal acuático mitológico; otra sobre un ogro que se casa con una princesa, una especie de "Shrek" maldita y con gente de verdad; y una tercera sobre un rey mujeriego y entregado a los placeres del sexo que se enamora de una vieja a quien creyó haber matado por su fealdad y que una bruja convierte en joven por unos días.

Con cierta crudeza propia de Passolini, sangre, asesinatos y decisiones incorrectas movidas por el egoísmo, la ambición o la simple pedantería y codicia, las fábulas de Garrone adquieren una cierta espesura mórbida y fantasmática que incomoda y acierta en sus estiletazos.

"En mis películas anteriores tomé hechos reales y los llevé a límites casi fantásticos, acá hice lo contrario, me inspiré en hechos fantásticos y los acoté a un plan concreto y creíble", destacó Garrone sobre su nuevo filme.

Atravesado por un cine cada vez más clásico, de un refinado formalismo y con escenas que juegan también a evocar otras escenas, ya vistas pero nuevamente bellas, el japonés Hirokazu Koreeda hizo su presentación hoy en la competencia de Cannes con la adorable "Nuestra hermana pequeña", un delicioso relato sobre los modos de ser hermano o, en este caso, hermana.

Envuelta en la misma trama familiar y emotiva de "De tal padre, tal hijo", la nueva cinta de Koreeda está basada en una popular historieta de su país ("Umimachi Diary", tal su título en japonés) y cuenta el encuentro de tres hermanas con una cuarta, menor, que vive en otra ciudad, y que se precipita a partir del fallecimiento del padre de ellas, que había abandonado su primera casa y perdido todo contacto con sus tres primeras hijas 15 años atrás.

En el filme de Koreeda hay trenes, llegadas, partidas y despedidas en los andenes, cementerios, caminatas a la orilla del amor, lluvias, viajes en bicicleta a la sombra de una avenida de cerezos en flor, amores juveniles y más grandes pero, sobre todo, una delicada manera de contar un universo afectivo, un gusto por lo cercano, por una cotidianidad que se esfuma y se expresa en ceremonias íntimas y pasajeras pero que tocan el corazón del espectador de modo indeleble a partir de una sensibilidad exquisita que no se sonroja ante lo simple.

15 MAY 2015 - 11:56

El ruido de motores, la atención que suscita una actriz mediática como Charlize Theron, una nueva entrega de una de las grandes franquicias del cine de acción actual y el estreno mundial en simultáneo de un tanque de Hollywood coparon hoy la alfombra roja con la presentación, fuera de competencia, de "Mad Max: furia en el camino", nueva entrega de la saga creada 30 años atrás por George Miller y que sigue el trágico destino de Max Rockantansky, esta vez en la piel de Tom Hardy.

El filme, que es una inacabable cacería humana a lo largo del desierto por espacio de dos horas, con la huida de una banda capitaneada por una mujer de pocas pulgas hacia un idílico lugar del pasado y una vuelta al infierno para conquistarlo a bordo de vehículos de todo tipo y con cientos de miles de explosiones y peleas llegó para convertirse en uno de los grandes sucesos de la taquilla mundial del 2015.

La nueva versión de Mad Max no propone más que acción, pero de calidad y en dosis gigantes, inabarcables, casi imposibles de procesar para un cerebro mayor de 30 sin un esfuerzo sobrehumano para estar al ritmo de tanta adrenalina y abstraerse del insoportable estruendo que genera una banda sonora hipercongestionada donde conviven al mismo tiempo partituras sinfónicas con explosiones, voladuras, gritos, metales, disparos y rock duro en versión 7.1.

Todo en el filme es como sus automóviles, no son gran cosa: un poco raros, un poco viejos, un poco nuevos, de modernidad retro y que no sirven para otra cosa más que para estar en esa película; así es Mad Max, algo que sirve solo para ser Mad Max y que no podría ser otra cosa.

"Todo cambió en estos 30 años (en relación con el estreno de la primera entrega de la saga), cambió el mundo, cambió el cine, cambió el lenguaje del cine y el modo de mirarlo pero la idea de esta película fue que todo fuera real: personas reales, choques reales, un desierto real", contó George Miller en la conferencia de prensa que acompañó el lanzamiento del filme en Cannes y queriendo distanciarse de cierto cine de acción armado a partir de fórmulas de efectos digitalizados.

De otro tono, mucho más fantástica y "rara", es la nueva cinta de Matteo Garrone, realizador de "Gomorra" y "Reality" que trajo a Cannes "Il racconto dei racconti" (El cuento de los cuentos), donde reúne tres historias de las cincuenta escritas en napolitano por Giambattista Basile a comienzos del 1600, donde proliferan los ogros, los hechizos, los monstruos y los magos, y que Italo Calvino describió como "el sueño de un Shakespeare napolitano obsesionado con todo lo que es horrible y donde la crudeza emerge de forma sublime" .

Hablada en inglés (¿exigencias del mercado y el casting?) y con un elenco que incluye a Salma Hayek, Vincent Cassel, Toby Jones y John C. Reilly, el filme se adentra en tres historias: una sobre dos hermanos gemelos nacidos el mismo día de madres diferentes a partir de un hechizo y la cacería de un animal acuático mitológico; otra sobre un ogro que se casa con una princesa, una especie de "Shrek" maldita y con gente de verdad; y una tercera sobre un rey mujeriego y entregado a los placeres del sexo que se enamora de una vieja a quien creyó haber matado por su fealdad y que una bruja convierte en joven por unos días.

Con cierta crudeza propia de Passolini, sangre, asesinatos y decisiones incorrectas movidas por el egoísmo, la ambición o la simple pedantería y codicia, las fábulas de Garrone adquieren una cierta espesura mórbida y fantasmática que incomoda y acierta en sus estiletazos.

"En mis películas anteriores tomé hechos reales y los llevé a límites casi fantásticos, acá hice lo contrario, me inspiré en hechos fantásticos y los acoté a un plan concreto y creíble", destacó Garrone sobre su nuevo filme.

Atravesado por un cine cada vez más clásico, de un refinado formalismo y con escenas que juegan también a evocar otras escenas, ya vistas pero nuevamente bellas, el japonés Hirokazu Koreeda hizo su presentación hoy en la competencia de Cannes con la adorable "Nuestra hermana pequeña", un delicioso relato sobre los modos de ser hermano o, en este caso, hermana.

Envuelta en la misma trama familiar y emotiva de "De tal padre, tal hijo", la nueva cinta de Koreeda está basada en una popular historieta de su país ("Umimachi Diary", tal su título en japonés) y cuenta el encuentro de tres hermanas con una cuarta, menor, que vive en otra ciudad, y que se precipita a partir del fallecimiento del padre de ellas, que había abandonado su primera casa y perdido todo contacto con sus tres primeras hijas 15 años atrás.

En el filme de Koreeda hay trenes, llegadas, partidas y despedidas en los andenes, cementerios, caminatas a la orilla del amor, lluvias, viajes en bicicleta a la sombra de una avenida de cerezos en flor, amores juveniles y más grandes pero, sobre todo, una delicada manera de contar un universo afectivo, un gusto por lo cercano, por una cotidianidad que se esfuma y se expresa en ceremonias íntimas y pasajeras pero que tocan el corazón del espectador de modo indeleble a partir de una sensibilidad exquisita que no se sonroja ante lo simple.