Así como hace unos días el jujeño Emanuel Ortega, ahora partió al otro lado de las cosas el rafaelino Gómez, pero ya no víctima de un golpe en la cabeza sino víctima de una muerte súbita consumada cuando transcurría el primer tiempo que Boca Unidos y Atlético de Paraná desarrollaban en Corrientes por la B Nacional.
Algo tardía, pero en ningún caso cuestionable, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ordenó la suspensión de Tigre-River, que se disponían a enfrentarse en Victoria a modo de cierre de una fecha 13, la del campeonato argentino, que entre otros resultados había ofrecido la victoria del Racing Club en el clásico de Avellaneda y la aplastante derrota de Boca a manos de Aldosivi en la Bombonera vacía.
Sí, en la Bombonera vacía y ante un rival recién ascendido que ya había ganado allí hacía 39 años y siete meses (en el Torneo Nacional de 1975, con un gol de Francisco Mústico, un histórico goleador del Tiburón de Marpla), Boca se reveló mellado en su confianza, agrietado, desangelado, al punto de ofrecer todo tipo de franquicias defensivas y desaprovechar su cuarto de hora de relativa profundidad y un penal de ilusionismo, inventado por el árbitro Pablo Díaz y dilapidado por Daniel Osvaldo con una llamativa displicencia.
Un cabezazo del veterano Matías Lequi, una espléndida acción individual del joven colombiano Roger Martínez y una sutileza del futuro periodista Angel Vildozo rubricaron la extraordinaria victoria del equipo marplatense, noveno en un campeonato de 30 participantes y por consiguiente muy lejos de la zona de los que ya empiezan a sufrir por conservar su cupo en Primera.
En cambio, Boca tiene toda la cara de un Titanic futbolístico, un trasatlántico que zozobra con todas las luces encendidas: perdió el invicto, perdió el liderazgo en soledad (ahora lo comparte con San Lorenzo), pero también ha perdido la calma (fue expulsado Pablo Pérez), el juego, la brújula y, lo que es peor todavía, la motivación, y todo eso mientras Daniel Angelici lee su propio diario de Yrigoyen y al Vasco Arruabarrena se lo nota confundido y abatido.
Decidida la suspensión de Tigre y River, que jugarán en fecha por determinar, la otra nota destacada del domingo fue cosa de Racing, capaz de poner en suspenso sus apetencias de pasar de fase en la Copa Libertadores y de abocarse a resolver un clásico ganado con una nitidez que no terminó de expresar el exiguo 1-0 sellado por el tiro penal ejecutado por Diego Milito.
Racing fue bastante más en confección, en textura y en terminación, frente al dinámico pero desnortado Independiente al que estamos acostumbrados en la era conducida por Jorge Almirón, un equipo franco para ir y francamente malo para venir y que depende demasiado de Federico Mancuello, cuyo opaco presente quedó retratado en su segunda expulsión consecutiva, esta vez por un pisotón en perjuicio de Francisco Cerro.
Independiente ha quedado relegado al puesto 17, un escalafón que pone en la picota al de por sí cuestionado Almirón, en tanto Racing podrá afrontar el jueves su cruzada copera con la certeza de que si quedara eliminado al menos estará en buena situación para defender su condición de actual campeón argentino: lo separan cuatro puntos, nada más que cuatro puntos de Boca y de San Lorenzo, que el sábado había vapuleado a Sarmiento de Junín con un inapelable 3-0.
Tercero en cuestión es Rosario Central, único imbatido del torneo, que con un tiro penal de Marco Ruben salvó la ropa versus Lanús, en Arroyito; y cuarto es Belgrano de Córdoba, marginado de la gran oportunidad de saltar a la cima por Godoy Cruz Antonio Tomba o en realidad por una desafortunada cobertura del defensor Renzo Saravia, que en el afán de contener una peligrosa arremetida de Kevin Mercado clavó la pelota en el arco de su perplejo compañero Juan Carlos Olave.
El partido jugado en Mendoza terminó en un escándalo de proporciones que tuvo como protagonista central a Chiqui Pérez, preso de una ira que al parecer había desatado el ecuatoriano Mercado por causas todavía por conocer.
Uno que no aún sabe dar un buen salto es Newell’s, que en las oficinas de la AFA había recibido la dádiva de tres puntos que en la cancha había perdido por paliza (0-3 con Arsenal, víctima de la antirreglamentaria inclusión de un jugador suspendido), pero que en La Paternal volvió a mostrarse igual de inconexo que de blando y el Argentinos Juniors de Pipo Gorosito se lo facturó con un inobjetable 2-1.
En esta fecha 13 ganaron los dos equipos de La Plata (Gimnasia 3-2 a Quilmes y Estudiantes 2-1 a Atlético Rafaela); Vélez se reencontró con el triunfo (3-1 a Banfield, incluido un golazo de taco de Mariano Pavone); Crucero del Norte salió de perdedor gracias a Defensa y Justicia (3-1 en Misiones); Ricardo Caruso Lombardi salvó la ropa de su debut como DT de Arsenal en el cuarto minuto de descuento (un cabezazo de Matías Sarulyte que impidió que Unión se llevara los tres puntos); y también empataron Olimpo-Nueva Chicago (0-0 en Bahía Blanca, los de Mataderos siguen sin ganar); Colón de Santa Fe-San Martín de San Juan (2-2 en el Cementerio de los Elefantes) y Temperley-Huracán, 0-0 en el sur del conurbano bonaerense, con el añadido de que dejó al equipo de Parque Patricios metido en el pozo de la tabla de los promedios.
Así como hace unos días el jujeño Emanuel Ortega, ahora partió al otro lado de las cosas el rafaelino Gómez, pero ya no víctima de un golpe en la cabeza sino víctima de una muerte súbita consumada cuando transcurría el primer tiempo que Boca Unidos y Atlético de Paraná desarrollaban en Corrientes por la B Nacional.
Algo tardía, pero en ningún caso cuestionable, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ordenó la suspensión de Tigre-River, que se disponían a enfrentarse en Victoria a modo de cierre de una fecha 13, la del campeonato argentino, que entre otros resultados había ofrecido la victoria del Racing Club en el clásico de Avellaneda y la aplastante derrota de Boca a manos de Aldosivi en la Bombonera vacía.
Sí, en la Bombonera vacía y ante un rival recién ascendido que ya había ganado allí hacía 39 años y siete meses (en el Torneo Nacional de 1975, con un gol de Francisco Mústico, un histórico goleador del Tiburón de Marpla), Boca se reveló mellado en su confianza, agrietado, desangelado, al punto de ofrecer todo tipo de franquicias defensivas y desaprovechar su cuarto de hora de relativa profundidad y un penal de ilusionismo, inventado por el árbitro Pablo Díaz y dilapidado por Daniel Osvaldo con una llamativa displicencia.
Un cabezazo del veterano Matías Lequi, una espléndida acción individual del joven colombiano Roger Martínez y una sutileza del futuro periodista Angel Vildozo rubricaron la extraordinaria victoria del equipo marplatense, noveno en un campeonato de 30 participantes y por consiguiente muy lejos de la zona de los que ya empiezan a sufrir por conservar su cupo en Primera.
En cambio, Boca tiene toda la cara de un Titanic futbolístico, un trasatlántico que zozobra con todas las luces encendidas: perdió el invicto, perdió el liderazgo en soledad (ahora lo comparte con San Lorenzo), pero también ha perdido la calma (fue expulsado Pablo Pérez), el juego, la brújula y, lo que es peor todavía, la motivación, y todo eso mientras Daniel Angelici lee su propio diario de Yrigoyen y al Vasco Arruabarrena se lo nota confundido y abatido.
Decidida la suspensión de Tigre y River, que jugarán en fecha por determinar, la otra nota destacada del domingo fue cosa de Racing, capaz de poner en suspenso sus apetencias de pasar de fase en la Copa Libertadores y de abocarse a resolver un clásico ganado con una nitidez que no terminó de expresar el exiguo 1-0 sellado por el tiro penal ejecutado por Diego Milito.
Racing fue bastante más en confección, en textura y en terminación, frente al dinámico pero desnortado Independiente al que estamos acostumbrados en la era conducida por Jorge Almirón, un equipo franco para ir y francamente malo para venir y que depende demasiado de Federico Mancuello, cuyo opaco presente quedó retratado en su segunda expulsión consecutiva, esta vez por un pisotón en perjuicio de Francisco Cerro.
Independiente ha quedado relegado al puesto 17, un escalafón que pone en la picota al de por sí cuestionado Almirón, en tanto Racing podrá afrontar el jueves su cruzada copera con la certeza de que si quedara eliminado al menos estará en buena situación para defender su condición de actual campeón argentino: lo separan cuatro puntos, nada más que cuatro puntos de Boca y de San Lorenzo, que el sábado había vapuleado a Sarmiento de Junín con un inapelable 3-0.
Tercero en cuestión es Rosario Central, único imbatido del torneo, que con un tiro penal de Marco Ruben salvó la ropa versus Lanús, en Arroyito; y cuarto es Belgrano de Córdoba, marginado de la gran oportunidad de saltar a la cima por Godoy Cruz Antonio Tomba o en realidad por una desafortunada cobertura del defensor Renzo Saravia, que en el afán de contener una peligrosa arremetida de Kevin Mercado clavó la pelota en el arco de su perplejo compañero Juan Carlos Olave.
El partido jugado en Mendoza terminó en un escándalo de proporciones que tuvo como protagonista central a Chiqui Pérez, preso de una ira que al parecer había desatado el ecuatoriano Mercado por causas todavía por conocer.
Uno que no aún sabe dar un buen salto es Newell’s, que en las oficinas de la AFA había recibido la dádiva de tres puntos que en la cancha había perdido por paliza (0-3 con Arsenal, víctima de la antirreglamentaria inclusión de un jugador suspendido), pero que en La Paternal volvió a mostrarse igual de inconexo que de blando y el Argentinos Juniors de Pipo Gorosito se lo facturó con un inobjetable 2-1.
En esta fecha 13 ganaron los dos equipos de La Plata (Gimnasia 3-2 a Quilmes y Estudiantes 2-1 a Atlético Rafaela); Vélez se reencontró con el triunfo (3-1 a Banfield, incluido un golazo de taco de Mariano Pavone); Crucero del Norte salió de perdedor gracias a Defensa y Justicia (3-1 en Misiones); Ricardo Caruso Lombardi salvó la ropa de su debut como DT de Arsenal en el cuarto minuto de descuento (un cabezazo de Matías Sarulyte que impidió que Unión se llevara los tres puntos); y también empataron Olimpo-Nueva Chicago (0-0 en Bahía Blanca, los de Mataderos siguen sin ganar); Colón de Santa Fe-San Martín de San Juan (2-2 en el Cementerio de los Elefantes) y Temperley-Huracán, 0-0 en el sur del conurbano bonaerense, con el añadido de que dejó al equipo de Parque Patricios metido en el pozo de la tabla de los promedios.