"Por supuesto, si hay necesidad lo haría", respondió Santos a una pregunta en la entrevista publicada hoy por la revista Semana, en la que además reveló que, con autorización suya, ya conversaron con Timochenko dos delegados del gobierno.
"Con autorización expresa mía, (el jefe de los negociadores gubernamentales y ex vicepresidente) Humberto de la Calle se ha reunido con él en dos ocasiones y también mi hermano Enrique, en una ocasión", dijo el jefe del Estado.
El periodista Enrique Santos, hermano del presidente, cumplió un papel importante en los acercamientos entre el gobierno y las FARC previos a las negociaciones del acuerdo de paz, que formalmente se iniciaron el 19 de noviembre de 2012 en La Habana.
El mandatario aseguró que no es cierto que el proceso de paz esté a punto de terminar pues lo que falta es probablemente la parte más difícil, que involucra la cuestión de la justicia transicional, el cese definitivo del fuego y la refrendación de los acuerdos.
Pese a que durante mucho tiempo el gobierno sostuvo que el cese bilateral del fuego solo podría disponerse al final del proceso de paz, Santos señaló en la entrevista que es posible anticiparlo.
"Si concretamos el acuerdo sobre la justicia, podríamos acordar el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo", indicó.
También dijo que es necesario que las FARC acepten que sus miembros cumplan sentencias de acuerdo con un mecanismo de justicia transicional, para evitar que sus delitos queden impunes, aunque aceptó que no necesariamente esas condenas sean de cárcel.
"No serán barrotes y pijamas de rayas; eso no creo que sea factible ni posible", dijo.
El gobierno y las FARC ya alcanzaron acuerdos con respecto a la política agraria, la participación en política de los guerrilleros que se desmovilicen y la lucha conjunta contra el narcotráfico, y desde hace varios meses vienen discutiendo el tema de las víctimas del conflicto armado que, según diversas fuentes, en más de 50 años dejó más de 220.000 muertos, 45.000 desaparecidos y cerca de cinco millones de desplazados.
"Por supuesto, si hay necesidad lo haría", respondió Santos a una pregunta en la entrevista publicada hoy por la revista Semana, en la que además reveló que, con autorización suya, ya conversaron con Timochenko dos delegados del gobierno.
"Con autorización expresa mía, (el jefe de los negociadores gubernamentales y ex vicepresidente) Humberto de la Calle se ha reunido con él en dos ocasiones y también mi hermano Enrique, en una ocasión", dijo el jefe del Estado.
El periodista Enrique Santos, hermano del presidente, cumplió un papel importante en los acercamientos entre el gobierno y las FARC previos a las negociaciones del acuerdo de paz, que formalmente se iniciaron el 19 de noviembre de 2012 en La Habana.
El mandatario aseguró que no es cierto que el proceso de paz esté a punto de terminar pues lo que falta es probablemente la parte más difícil, que involucra la cuestión de la justicia transicional, el cese definitivo del fuego y la refrendación de los acuerdos.
Pese a que durante mucho tiempo el gobierno sostuvo que el cese bilateral del fuego solo podría disponerse al final del proceso de paz, Santos señaló en la entrevista que es posible anticiparlo.
"Si concretamos el acuerdo sobre la justicia, podríamos acordar el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo", indicó.
También dijo que es necesario que las FARC acepten que sus miembros cumplan sentencias de acuerdo con un mecanismo de justicia transicional, para evitar que sus delitos queden impunes, aunque aceptó que no necesariamente esas condenas sean de cárcel.
"No serán barrotes y pijamas de rayas; eso no creo que sea factible ni posible", dijo.
El gobierno y las FARC ya alcanzaron acuerdos con respecto a la política agraria, la participación en política de los guerrilleros que se desmovilicen y la lucha conjunta contra el narcotráfico, y desde hace varios meses vienen discutiendo el tema de las víctimas del conflicto armado que, según diversas fuentes, en más de 50 años dejó más de 220.000 muertos, 45.000 desaparecidos y cerca de cinco millones de desplazados.