PAÍS & MUNDO

Conmemoran 70 aniversario del ataque de EEUU a Nagasaki

El primer ministro nipón, Shinzo Abe, revalidó el compromiso de Japón contra el uso de armas nucleares tras la polémica reforma militar emprendida por su gobierno, en el marco del 70 aniversario del ataque atómico contra Nagasaki.

09/08/2015 15:40

"El horror, horror..." (Cnel Kurtz, en "Apocalipse Now")

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Al mismo tiempo, desde la Ciudad del Vaticano, el papa Francisco dijo que este ataque sigue provocando "horror y repulsión" y aseguró que "se convirtió en un símbolo del desmesurado poder destructivo del hombre cuando hace un uso perverso de los progresos de la ciencia y de la técnica".

"Constituye un llamamiento perenne a la humanidad, para que repudie para siempre la guerra y acabe con las armas nucleares y de destrucción masiva", sentenció el Pontífice frente a una multitud que se congregó en la plaza de San Pedro, como todos los domingos, según informó la agencia de noticias EFE.

Francisco aprovechó el aniversario del segundo ataque nuclear masivo contra población civil en el mundo para hacer un nuevo llamado en contra de "la guerra y la violencia" y en favor del "diálogo y la paz". "Con la guerra siempre se pierde. El único modo de ganar una guerra es no hacerla", concluyó.

Estados Unidos lanzó el primer ataque nuclear de la historia sobre la ciudad de Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y tres días después lanzó una segunda bomba atómica sobre la ciudad de Nagasaki, lo que condujo a la capitulación de Japón el 15 de agosto y el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Más de 74.000 personas fallecieron en el acto y otras 63.000 murieron posteriormente por la radiación y las heridas causadas por la explosión, que barrió del mapa la tercera parte de Nagasaki y prácticamente la totalidad de su área industrial.

Hoy el gobierno y la sociedad japonesa recordaron ese dramático episodio de su historia.

"Como único país que ha experimentado los horrores de un ataque nuclear, lideraremos los esfuerzos para conseguir un mundo libre de armas atómicas", destacó el primer ministro nipón, Abe, durante su esperado discurso ante unas 6.700 personas.

Japón "seguirá adhiriendo a los principios de no producir ni poseer armamento atómico y de no permitir la entrada de estos artefactos en el país", agregó y puso fin al debate sobre la posibilidad de que su Ejército pueda transportar armas nucleares en operaciones de apoyo a sus aliados.

Tras el ataque y la capitulación, el país, dominado ahora por la nueva superpotencia mundial, Estados Unidos, aprobó una nueva Constitución Nacional, en la que renunciaba a la guerra. Más tarde, en 1967, le sumó un compromiso para rechazar cualquier uso militar de la energía nuclear.

Al acto de hoy asistieron delegaciones de 75 países, entre ellos representantes de ocho potencias nucleares como Estados Unidos e Irán, así como numerosos hibakusha, nombre que reciben en Japón los supervivientes de los bombardeos nucleares estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial.

"Una reinterpretación (de los principios anti nucleares) puede llevarnos de nuevo a la guerra, o a que Japón maneje o transporte armas nucleares. No podemos aceptar que esto suceda", reclamó Sumiteru Taniguchi, un hibakusha de Nagasaki de 86 años que sufrió graves quemaduras por el bombardeo atómico.

En marzo pasado, el número total de hibakusha, dentro y fuera de Japón, ascendía a 183.519, prácticamente la mitad de los 372.264 que había en 1980, y su edad media superaba por primera vez los 80 años.

Desde hace semanas, Abe enfrenta una masiva oposición de la oposición y de gran parte de la sociedad, que quieren frenar una iniciativa que está cerca de ser aprobada por el Parlamento y que busca dar un papel más activo a las tropas niponas, que por primera vez en 68 años podrán operar en el extranjero y defender a aliados en caso de ataque.

Su ministro de Defensa, Gen Nakatani, reconoció el miércoles pasado que con esta reforma Japón podría "técnicamente" transportar armas nucleares, aunque acto seguido descartó esta posibilidad esgrimiendo los principios anti nucleares adoptados por Japón en los años sesenta.

Una vez terminados los discursos, las víctimas fueron recordadas con un minuto de silencio celebrado a las 11.02 hora local (23.02 de anoche en Argentina), la hora exacta en que estalló la bomba en Nagasaki.

Tras el minuto de silencio, comenzó a sonar la tradicional Campana de la Paz.

Mientras durante el día los actos estuvieron dirigidas por las autoridades japonesas, a la noche fue el turno de sentidas ceremonias religiosas.