Los escenarios son siempre complejos. Jornada alcanza hoy sus 62 años de vida, en medio de una realidad de complicado análisis porque cabalga sobre los cambios.
Lo marcan los tiempos políticos que son, en la vida de un país, los que marcan los cambios de la sociedad.
Desde allí se ejerce el periodismo, que es la misión de informar, una tarea que nunca resultó fácil y que hoy ha ganado en complejidades, por cientos de razones. Lo que no ha cambiado es la esencia en la búsqueda, que es la noticia, materia prima de todo medio de comunicación.
Diario Jornada nació en 1954. No había internet, había muy pocos teléfonos, había escasa conexión con el resto del país y tampoco había provincia. No como tal, pues Chubut comenzó a serlo tres años después, en 1957, cuando abandonó por fin su estatus de Territorio Nacional.
Desde esos días pasionales de Don Luis Feldman Josin, que le dio inicio a esta historia que sigue seis décadas después, Jornada ha tenido respeto por la historia.
Aquellas ediciones, las primeras, le pusieron energía a contar la realidad del día a día pero rescataron, también, el pasado de la región. Incluso llegó a tirar Y Drafod, el periódico de la Colonia Galesa que sobrevivió a los tiempos.
Hace pocos meses, con los festejos del Sesquicentenario, un trabajo de extraordinario alcance acompañó la edición del 28 de Julio, pues aquellos pasos del creador de Jornada siguen hoy cumpliéndose.
Hoy el periodismo vive momentos de profundos cambios. Ya no es una voz indiscutible y permanentemente sufre cuestionamientos, y ha perdido el patrimonio de la noticia, redes sociales mediantes, por lo que se está ante el desafío de sobrevivir a esa contingencia.
En el caso de los medios gráficos se siente aun con mayor énfasis esa sensación. Pero siempre ha sido así. Cada vez que una nueva forma de comunicar irrumpió en las sociedades se habló de la muerte del papel, pero el papel sigue ahí, sobreviviendo.
Es que nunca fue fácil hacer periodismo, no del bueno, pero siempre se logró hacerlo. Ese es el desafío que se planteó Feldman Josin, que perdura aun hoy, 62 años después.

Los escenarios son siempre complejos. Jornada alcanza hoy sus 62 años de vida, en medio de una realidad de complicado análisis porque cabalga sobre los cambios.
Lo marcan los tiempos políticos que son, en la vida de un país, los que marcan los cambios de la sociedad.
Desde allí se ejerce el periodismo, que es la misión de informar, una tarea que nunca resultó fácil y que hoy ha ganado en complejidades, por cientos de razones. Lo que no ha cambiado es la esencia en la búsqueda, que es la noticia, materia prima de todo medio de comunicación.
Diario Jornada nació en 1954. No había internet, había muy pocos teléfonos, había escasa conexión con el resto del país y tampoco había provincia. No como tal, pues Chubut comenzó a serlo tres años después, en 1957, cuando abandonó por fin su estatus de Territorio Nacional.
Desde esos días pasionales de Don Luis Feldman Josin, que le dio inicio a esta historia que sigue seis décadas después, Jornada ha tenido respeto por la historia.
Aquellas ediciones, las primeras, le pusieron energía a contar la realidad del día a día pero rescataron, también, el pasado de la región. Incluso llegó a tirar Y Drafod, el periódico de la Colonia Galesa que sobrevivió a los tiempos.
Hace pocos meses, con los festejos del Sesquicentenario, un trabajo de extraordinario alcance acompañó la edición del 28 de Julio, pues aquellos pasos del creador de Jornada siguen hoy cumpliéndose.
Hoy el periodismo vive momentos de profundos cambios. Ya no es una voz indiscutible y permanentemente sufre cuestionamientos, y ha perdido el patrimonio de la noticia, redes sociales mediantes, por lo que se está ante el desafío de sobrevivir a esa contingencia.
En el caso de los medios gráficos se siente aun con mayor énfasis esa sensación. Pero siempre ha sido así. Cada vez que una nueva forma de comunicar irrumpió en las sociedades se habló de la muerte del papel, pero el papel sigue ahí, sobreviviendo.
Es que nunca fue fácil hacer periodismo, no del bueno, pero siempre se logró hacerlo. Ese es el desafío que se planteó Feldman Josin, que perdura aun hoy, 62 años después.