El atentado, que causó también 11 heridos, se produjo cuando un talibán suicida detonó las bombas que portaba en su motocicleta en el distrito de Seyagard, en la provincia de Parwan, dijo Wahidullah Sediqi, portavoz del gobernador provincial.
Las primeras investigaciones apuntan a que los policías se desplazaban a pie por una aldea cuando ocurrió la explosión, que causó siete muertos entre las fuerzas del orden y en la que también pereció el atacante y varios civiles.
"Todos los heridos en el ataque fueron trasladados al hospital provincial de Parwan, mientras que dos víctimas con heridas de más gravedad fueron enviadas a Kabul para recibir tratamiento más extenso", agregó Sediqi.
Los talibanes reclamaron la autoría del atentado y aseguraron que estuvo dirigido contra un "cruel" comandante de la Policía local llamado Mushtaq, que de acuerdo con los insurgentes pereció en la acción junto a varios de sus guardaespaldas.
Según indicó en un comunicado el portavoz de la formación insurgente, Zabihullah Mujahid, el autor utilizó un chaleco bomba para llevar a cabo la acción.
La guerra en Afganistán, que comenzó en 2001 con la invasión estadounidense y el derrocamiento del régimen talibán, atraviesa una de sus etapas más violentas, con 3.545 muertos y 7.457 heridos en 2015, la cifra más alta desde que comenzaron a medirse las víctimas del conflicto hace siete años.
Los insurgentes se hicieron con el control de varias áreas de Afganistán en los últimos meses, logrando incluso el pasado septiembre tomar temporalmente la ciudad nororiental de Kunduz, su mayor logro militar desde la invasión estadounidense hace 14 años.
El ataque de hoy se produce en la víspera de una reunión clave del denominado Grupo a Cuatro (G4: Estados Unidos, China, Pakistán y Afganistán) en la que esperan fijar una fecha para un encuentro directo entre el gobierno de Kabul y los talibanes que reactive el diálogo de paz paralizado desde hace casi siete meses.
Kabul comenzó hoy a recuperar el suministro eléctrico, casi un mes después de que un ataque talibán a una línea de alta tensión dejara sin luz a la mayor parte de la capital afgana, que ha sobrevivido todo este tiempo con generadores.
"Afortunadamente, tras días de trabajo incansable de los técnicos, hoy por la tarde pudimos conectar los cables y reparar la torre de alta tensión destruida", dijo el jefe comercial del Departamento de Gestión de Energía, Mirwais Alami.
Este portavoz añadió que "esta noche, si Dios quiere, la ciudad entera tendrá electricidad en sus casas, después de semanas de oscuridad".
Los técnicos se centran ahora en garantizar la transmisión a las subestaciones eléctricas de la ciudad, por lo que, aunque el suministro no llega aún a algunas partes, los empleados "trabajan para conectar todas las zonas de la capital esta noche", afirmó otra fuente del departamento que pidió el anonimato.
"La electricidad ha vuelto a Kabul. Los cables fueron reenganchados hoy y continuó la transmisión de energía. Buenas noticias para la capital", escribió por su parte en Twitter Javid Faisal, el portavoz del jefe de Gobierno afgano.
El 70 % de la capital, de unos cuatro millones de habitantes, llevaba 27 días sin suministro después de que los talibanes volaran en la norteña provincia de Baghlan una torre de la línea que abastece a la ciudad desde Uzbekistán.
El suministro se mantuvo en lugares como hospitales o los principales edificios gubernamentales, pero el resto apenas contaba con tres o cuatro horas de electricidad al día, por lo que muchas viviendas y negocios recurrieron a generadores alimentados por combustible.
Aunque Kabul ha sufrido cortes de luz prolongados en otras ocasiones, fueron debidos principalmente a daños en el tendido eléctrico ocasionados por fenómenos naturales como avalanchas, pero es la primera vez que se produce esta situación por el conflicto armado que atraviesa el país desde hace más de catorce años.
En junio de 2015, los talibanes cortaron durante días el suministro a la provincia oriental de Nangarhar y reclamaron una suma de dinero a cambio de permitir el restablecimiento del servicio.
Afganistán depende en buena medida de la energía que importa de Estados vecinos como Uzbekistán, ya que sus escasas centrales hidroeléctricas son insuficientes para abastecer el país.
El atentado, que causó también 11 heridos, se produjo cuando un talibán suicida detonó las bombas que portaba en su motocicleta en el distrito de Seyagard, en la provincia de Parwan, dijo Wahidullah Sediqi, portavoz del gobernador provincial.
Las primeras investigaciones apuntan a que los policías se desplazaban a pie por una aldea cuando ocurrió la explosión, que causó siete muertos entre las fuerzas del orden y en la que también pereció el atacante y varios civiles.
"Todos los heridos en el ataque fueron trasladados al hospital provincial de Parwan, mientras que dos víctimas con heridas de más gravedad fueron enviadas a Kabul para recibir tratamiento más extenso", agregó Sediqi.
Los talibanes reclamaron la autoría del atentado y aseguraron que estuvo dirigido contra un "cruel" comandante de la Policía local llamado Mushtaq, que de acuerdo con los insurgentes pereció en la acción junto a varios de sus guardaespaldas.
Según indicó en un comunicado el portavoz de la formación insurgente, Zabihullah Mujahid, el autor utilizó un chaleco bomba para llevar a cabo la acción.
La guerra en Afganistán, que comenzó en 2001 con la invasión estadounidense y el derrocamiento del régimen talibán, atraviesa una de sus etapas más violentas, con 3.545 muertos y 7.457 heridos en 2015, la cifra más alta desde que comenzaron a medirse las víctimas del conflicto hace siete años.
Los insurgentes se hicieron con el control de varias áreas de Afganistán en los últimos meses, logrando incluso el pasado septiembre tomar temporalmente la ciudad nororiental de Kunduz, su mayor logro militar desde la invasión estadounidense hace 14 años.
El ataque de hoy se produce en la víspera de una reunión clave del denominado Grupo a Cuatro (G4: Estados Unidos, China, Pakistán y Afganistán) en la que esperan fijar una fecha para un encuentro directo entre el gobierno de Kabul y los talibanes que reactive el diálogo de paz paralizado desde hace casi siete meses.
Kabul comenzó hoy a recuperar el suministro eléctrico, casi un mes después de que un ataque talibán a una línea de alta tensión dejara sin luz a la mayor parte de la capital afgana, que ha sobrevivido todo este tiempo con generadores.
"Afortunadamente, tras días de trabajo incansable de los técnicos, hoy por la tarde pudimos conectar los cables y reparar la torre de alta tensión destruida", dijo el jefe comercial del Departamento de Gestión de Energía, Mirwais Alami.
Este portavoz añadió que "esta noche, si Dios quiere, la ciudad entera tendrá electricidad en sus casas, después de semanas de oscuridad".
Los técnicos se centran ahora en garantizar la transmisión a las subestaciones eléctricas de la ciudad, por lo que, aunque el suministro no llega aún a algunas partes, los empleados "trabajan para conectar todas las zonas de la capital esta noche", afirmó otra fuente del departamento que pidió el anonimato.
"La electricidad ha vuelto a Kabul. Los cables fueron reenganchados hoy y continuó la transmisión de energía. Buenas noticias para la capital", escribió por su parte en Twitter Javid Faisal, el portavoz del jefe de Gobierno afgano.
El 70 % de la capital, de unos cuatro millones de habitantes, llevaba 27 días sin suministro después de que los talibanes volaran en la norteña provincia de Baghlan una torre de la línea que abastece a la ciudad desde Uzbekistán.
El suministro se mantuvo en lugares como hospitales o los principales edificios gubernamentales, pero el resto apenas contaba con tres o cuatro horas de electricidad al día, por lo que muchas viviendas y negocios recurrieron a generadores alimentados por combustible.
Aunque Kabul ha sufrido cortes de luz prolongados en otras ocasiones, fueron debidos principalmente a daños en el tendido eléctrico ocasionados por fenómenos naturales como avalanchas, pero es la primera vez que se produce esta situación por el conflicto armado que atraviesa el país desde hace más de catorce años.
En junio de 2015, los talibanes cortaron durante días el suministro a la provincia oriental de Nangarhar y reclamaron una suma de dinero a cambio de permitir el restablecimiento del servicio.
Afganistán depende en buena medida de la energía que importa de Estados vecinos como Uzbekistán, ya que sus escasas centrales hidroeléctricas son insuficientes para abastecer el país.