Por Darío Roberts.
Mangundze está ubicado a más de 8.500 kilómetros de Buenos Aires, en el corazón de Mozambique. En ese lugar, a unos 240 kilómetros de Maputo, la capital del país africano, se levanta la parroquia en que la vive y trabaja el padre Juan Gabriel Arias, un párroco argentino dedicado a trabajar con las comunidades de ese país, especialmente en temas como la salud y la educación.
De la parroquia del padre Arias dependen 39 comunidades religiosas con sus respectivas capillas, algunas de las cuales se encuentran a más de 90 kilómetros de distancia, lo que implica un fuerte trabajo semanal para el cura argentino.
Recordado en Puerto Madryn y toda la zona por su labor en el Vía Crucis submarino durante muchos años, Arias decidió continuar su camino en el sacerdocio en África. En el año 2000 hizo el primer viaje a Mozambique, donde estuvo viviendo durante tres años y luego cada año volvía para quedarse profesando la fe cristiana y trabajando con los necesitados durante dos o tres meses.
En diciembre del año 2014 Juan Gabriel Arias decidió dejar la parroquia que tenía a su cargo en Buenos Aires y radicarse definitivamente en Mozambique, “y me hicieron párroco de la parroquia donde estoy ahora. Es la parroquia de San Benedito de Mangundze” cuenta a Jornada.
En Mangundze es de noche cuando el sacerdote envía las últimas respuestas para completar esta nota y nos comenta que se fue a Mozambique “porque siempre me gustó trabajar donde hacen falta curas y hay mayor pobreza”, al tiempo que reconoce que desde que se instaló y “con ayuda de Dios pude trabajar mucho tanto en lo pastoral como en lo social”.
Es difícil establecer la población del lugar que habita. Un informe del distrito de Manjakaze da cuenta que hace una década la población superaba los 200 mil habitantes y la densidad de población superaba las 50 personas por kilómetro cuadrado. Al ser consultado sobre los temas que más preocupan a la población del lugar donde reside, el padre Arias nos cuenta que las necesidades principales son agua, salud, educación, trabajo y comida.
“No se puede generalizar la problemática de África, es algo parecido a lo que pasa en Latinoamérica”, dice el párroco y asegura que “cada país tiene su problemática y en mi zona esas carencias son fuertes”.
La tarea educativa
Uno de los pilares del trabajo que se realiza desde la parroquia que dirige el padre Arias está vinculado con la educación. “Acá la educación la brinda el Estado, no hay escuelas católicas. Está prohibido. La Iglesia suele facilitar estudio a niños y jóvenes o tiene establecimientos de estudios terciarios” cuenta el párroco.
También cuenta que el tema de la educación y el trabajo “es un gran problema. Es difícil el acceso a las dos cosas” y en cuanto a la tarea propia de él y sus colaboradores, aseguró que “apoyamos la educación en todo lo que podemos. Hay un grupo de jóvenes de Argentina que viene en sus vacaciones a construir aulas para las escuelas” dice Arias en referencia al proyecto “A Mozambique”.
Desde hace algunos meses la tarea social y educativa cuenta con el fuerte respaldo de la Fundación Messi, que aporta los fondos para asegurar un refuerzo alimentario a los chicos antes de entrar a la escuela. Se trata del desayuno o merienda –depende el turno escolar- para los alumnos de 50 escuelas primarias que están en el radio de la Parroquia San Benedito de Mangundze y cuando la aplicación sea completa, alcanzará a unos 14 mil chicos.
Arias cuenta que también se trabaja con Scholas Ocurrentes, el proyecto educativo impulsado por el Papa Francisco en todo el mundo y además cuenta con un fuerte apoyo de la Fundación Carlos Morgado de Mozambique en todo lo que tiene que ver con lo educativo y lo social.
Un dato más. El proyecto impulsa a que jóvenes mozambiqueños puedan continuar sus estudios, tanto en ese país como en Argentina, donde ya hay un par de chicos en la Universidad Católica Argentina (UCA).
El sacerdote argentino dice que recibe “ayuda de instituciones y amigos, sobre todo. A veces vienen voluntarios de Argentina con roles específicos y preparación previa”, quienes pasan varias semanas en Mozambique. Si bien no hay otros argentinos en la parroquia del padre Juan Gabriel Arias, “hay tres monjas argentinas, auxiliares parroquiales, trabajando en la capital de la provincia” de Gaza.
Nostalgia y alegría
La distancia con Argentina –nos cuenta que se informa a través de los diarios por internet, Facebook o Twitter- y sus recuerdos de la zona asoman en la entrevista cuando se le recuerda su participación en varias ediciones del Vía Crucis submarino en Puerto Madryn.
A miles de kilómetros del Golfo Nuevo cuenta que estos últimos años ha vivido las ediciones “con nostalgia y alegría. Nostalgia, porque viví muchas cosas muy lindas, y tengo muchos amigos. Con alegría porque se sigue realizando. Es como ver crecer a un hijo. Si bien no es hijo mío solamente, yo le puse bastante el hombro. Sobre todo en algunos años que fueron un poco complicados, y éramos pocos los que lo mantuvimos. El que tuvo mucho que ver en eso fue Pinino.
En cuanto a la cosas que extraña de nuestro país, ya sea como párroco o bien como un habitante más, no duda en decir que “de Argentina extraño a Racing. El ir a la cancha y viajar. Pero acá lo sigo viviendo, de otra manera. No extraño mucho de los fieles argentinos. Son cosas diferentes. Ser cura acá, es como para un jugador de fútbol, jugar un mundial. Es lo más alto que puedo lograr en mi carrera. Yo estoy jugando en primera, puedo mirar el ascenso con cariño, pero ya no quiero volver allá”.#
La academia africana
Juan Gabriel Arias es, ante todo, un profundo creyente y un apasionado del fútbol, en particular de Racing Club de Avellaneda. Para achicar los miles de kilómetros que lo separan del club de sus amores ha emprendido la tarea de formar una filial de la academia en Mozambique. Con elementos que le proveen sus amigos formó un equipo, que como era de esperar, se llama Racing de Mangundze.
“Es un equipo en formación. De amigos. No jugamos profesionalmente”, cuenta el párroco cuando le preguntamos cómo juega el conjunto que formó en África y agrega: “son muy ingenuos y no tienen idea del juego. Pero corremos mucho y vamos mejorando de a poco. Puede parecerse a un equipo dirigido por Caruso Lombardi. Porque con poco, nos defendemos y peleamos cada partido. Y nos va regularmente bien, en los partidos de nuestra zona”.
De visita en Santa Marta
Es conocida la cercanía del cura Juan Gabriel Arias con el Papa Francisco, de la época en que Bergoglio era Arzobispo de Buenos Aires. En Noviembre del año pasado el cura viajó al Vaticano y compartió tres días con el Sumo Pontífice e incluso se alojó en la residencia de Santa Marta, la residencia oficial de Su Santidad.
“Él está haciendo lo que todos esperábamos. Pero se ve limitado porque todavía hay mucho entorno que no es favorable al aggiornamiento, a la vuelta al evangelio, a vivir plenamente el Concilio Vaticano segundo. Él le devolvió la esperanza en la institución Iglesia, a mucha gente. En primer lugar, a mí”, dijo Arias sobre el Papa.

Por Darío Roberts.
Mangundze está ubicado a más de 8.500 kilómetros de Buenos Aires, en el corazón de Mozambique. En ese lugar, a unos 240 kilómetros de Maputo, la capital del país africano, se levanta la parroquia en que la vive y trabaja el padre Juan Gabriel Arias, un párroco argentino dedicado a trabajar con las comunidades de ese país, especialmente en temas como la salud y la educación.
De la parroquia del padre Arias dependen 39 comunidades religiosas con sus respectivas capillas, algunas de las cuales se encuentran a más de 90 kilómetros de distancia, lo que implica un fuerte trabajo semanal para el cura argentino.
Recordado en Puerto Madryn y toda la zona por su labor en el Vía Crucis submarino durante muchos años, Arias decidió continuar su camino en el sacerdocio en África. En el año 2000 hizo el primer viaje a Mozambique, donde estuvo viviendo durante tres años y luego cada año volvía para quedarse profesando la fe cristiana y trabajando con los necesitados durante dos o tres meses.
En diciembre del año 2014 Juan Gabriel Arias decidió dejar la parroquia que tenía a su cargo en Buenos Aires y radicarse definitivamente en Mozambique, “y me hicieron párroco de la parroquia donde estoy ahora. Es la parroquia de San Benedito de Mangundze” cuenta a Jornada.
En Mangundze es de noche cuando el sacerdote envía las últimas respuestas para completar esta nota y nos comenta que se fue a Mozambique “porque siempre me gustó trabajar donde hacen falta curas y hay mayor pobreza”, al tiempo que reconoce que desde que se instaló y “con ayuda de Dios pude trabajar mucho tanto en lo pastoral como en lo social”.
Es difícil establecer la población del lugar que habita. Un informe del distrito de Manjakaze da cuenta que hace una década la población superaba los 200 mil habitantes y la densidad de población superaba las 50 personas por kilómetro cuadrado. Al ser consultado sobre los temas que más preocupan a la población del lugar donde reside, el padre Arias nos cuenta que las necesidades principales son agua, salud, educación, trabajo y comida.
“No se puede generalizar la problemática de África, es algo parecido a lo que pasa en Latinoamérica”, dice el párroco y asegura que “cada país tiene su problemática y en mi zona esas carencias son fuertes”.
La tarea educativa
Uno de los pilares del trabajo que se realiza desde la parroquia que dirige el padre Arias está vinculado con la educación. “Acá la educación la brinda el Estado, no hay escuelas católicas. Está prohibido. La Iglesia suele facilitar estudio a niños y jóvenes o tiene establecimientos de estudios terciarios” cuenta el párroco.
También cuenta que el tema de la educación y el trabajo “es un gran problema. Es difícil el acceso a las dos cosas” y en cuanto a la tarea propia de él y sus colaboradores, aseguró que “apoyamos la educación en todo lo que podemos. Hay un grupo de jóvenes de Argentina que viene en sus vacaciones a construir aulas para las escuelas” dice Arias en referencia al proyecto “A Mozambique”.
Desde hace algunos meses la tarea social y educativa cuenta con el fuerte respaldo de la Fundación Messi, que aporta los fondos para asegurar un refuerzo alimentario a los chicos antes de entrar a la escuela. Se trata del desayuno o merienda –depende el turno escolar- para los alumnos de 50 escuelas primarias que están en el radio de la Parroquia San Benedito de Mangundze y cuando la aplicación sea completa, alcanzará a unos 14 mil chicos.
Arias cuenta que también se trabaja con Scholas Ocurrentes, el proyecto educativo impulsado por el Papa Francisco en todo el mundo y además cuenta con un fuerte apoyo de la Fundación Carlos Morgado de Mozambique en todo lo que tiene que ver con lo educativo y lo social.
Un dato más. El proyecto impulsa a que jóvenes mozambiqueños puedan continuar sus estudios, tanto en ese país como en Argentina, donde ya hay un par de chicos en la Universidad Católica Argentina (UCA).
El sacerdote argentino dice que recibe “ayuda de instituciones y amigos, sobre todo. A veces vienen voluntarios de Argentina con roles específicos y preparación previa”, quienes pasan varias semanas en Mozambique. Si bien no hay otros argentinos en la parroquia del padre Juan Gabriel Arias, “hay tres monjas argentinas, auxiliares parroquiales, trabajando en la capital de la provincia” de Gaza.
Nostalgia y alegría
La distancia con Argentina –nos cuenta que se informa a través de los diarios por internet, Facebook o Twitter- y sus recuerdos de la zona asoman en la entrevista cuando se le recuerda su participación en varias ediciones del Vía Crucis submarino en Puerto Madryn.
A miles de kilómetros del Golfo Nuevo cuenta que estos últimos años ha vivido las ediciones “con nostalgia y alegría. Nostalgia, porque viví muchas cosas muy lindas, y tengo muchos amigos. Con alegría porque se sigue realizando. Es como ver crecer a un hijo. Si bien no es hijo mío solamente, yo le puse bastante el hombro. Sobre todo en algunos años que fueron un poco complicados, y éramos pocos los que lo mantuvimos. El que tuvo mucho que ver en eso fue Pinino.
En cuanto a la cosas que extraña de nuestro país, ya sea como párroco o bien como un habitante más, no duda en decir que “de Argentina extraño a Racing. El ir a la cancha y viajar. Pero acá lo sigo viviendo, de otra manera. No extraño mucho de los fieles argentinos. Son cosas diferentes. Ser cura acá, es como para un jugador de fútbol, jugar un mundial. Es lo más alto que puedo lograr en mi carrera. Yo estoy jugando en primera, puedo mirar el ascenso con cariño, pero ya no quiero volver allá”.#
La academia africana
Juan Gabriel Arias es, ante todo, un profundo creyente y un apasionado del fútbol, en particular de Racing Club de Avellaneda. Para achicar los miles de kilómetros que lo separan del club de sus amores ha emprendido la tarea de formar una filial de la academia en Mozambique. Con elementos que le proveen sus amigos formó un equipo, que como era de esperar, se llama Racing de Mangundze.
“Es un equipo en formación. De amigos. No jugamos profesionalmente”, cuenta el párroco cuando le preguntamos cómo juega el conjunto que formó en África y agrega: “son muy ingenuos y no tienen idea del juego. Pero corremos mucho y vamos mejorando de a poco. Puede parecerse a un equipo dirigido por Caruso Lombardi. Porque con poco, nos defendemos y peleamos cada partido. Y nos va regularmente bien, en los partidos de nuestra zona”.
De visita en Santa Marta
Es conocida la cercanía del cura Juan Gabriel Arias con el Papa Francisco, de la época en que Bergoglio era Arzobispo de Buenos Aires. En Noviembre del año pasado el cura viajó al Vaticano y compartió tres días con el Sumo Pontífice e incluso se alojó en la residencia de Santa Marta, la residencia oficial de Su Santidad.
“Él está haciendo lo que todos esperábamos. Pero se ve limitado porque todavía hay mucho entorno que no es favorable al aggiornamiento, a la vuelta al evangelio, a vivir plenamente el Concilio Vaticano segundo. Él le devolvió la esperanza en la institución Iglesia, a mucha gente. En primer lugar, a mí”, dijo Arias sobre el Papa.