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Rechazo latinoamericano a la decisión de la OEA sobre Venezuela


La inédita y polémica decisión de la OEA de impulsar la invocación de la Carta Democrática contra Venezuela desató dispares reacciones entre los países latinoamericanos, mientras que Estados Unidos, enemistado con el regimen del presidente Nicolás Maduro, dio su previsible respaldo.
01/06/2016 11:05

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El mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, señaló que su gobierno, cercano ideológicamente al de Venezuela, no está de acuerdo con el llamado que formuló el secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, para que el Consejo Permanente del organismo regional se reúna a fin de tratar la situación.

"No estamos de acuerdo con ese llamado", señaló Correa y calificó de "sui generis" el pedido de Almagro, porque atiene al poder legislativo venezolano, cuando la OEA debe atender los pedidos de los Ejecutivos de los países miembros.

Además cuestionó la actitud de Almagro porque dijo que el funcionario está subordinado al Consejo Permanente de la OEA.

Correa consideró que "el gravísimo problema venezolano se solucionará con el diálogo" y destacó la tarea mediadora que realizan varios ex presidentes de la región y uno europeo.

"Nosotros vamos a seguir apoyando esos diálogos con la mediación de estos ex presidentes y con apoyo de la Unasur", agregó.

El gobierno de Colombia, en tanto, indicó que estudiará el informe con el que la OEA invocó la Carta Democrática Interamericana para analizar en sesión urgente la crisis en Venezuela, antes de revelar su posición sobre el tema, informaron fuentes oficiales.

La canciller María Ángela Holguín reiteró que la posición de su país siempre "ha estado sujeta a los deseos de los propios venezolanos", recogió DPA.

"Nosotros hemos hecho mucho énfasis en que sean los venezolanos los que encuentren sus propias soluciones", sostuvo la ministra.

El Departamento de Estado de Estados Unidos defendió la medida y evaluó que la Organización de Estados Americanos (OEA) es el lugar "apropiado" para que otros países expresen sus "preocupaciones" sobre Venezuela.

En declaraciones a Efe, un vocero de la diplomacia estadounidense que pidió el anonimato apuntó que la OEA es "un foro apropiado para que la región exprese sus preocupaciones, ofrezca ayuda y haga recomendaciones".

Según el portavoz, la comunidad internacional ha expresado "una preocupación creciente sobre la situación política, económica y social en deterioro en Venezuela", que es de "urgencia", y citó a Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, México, los propios EEUU, las Naciones Unidas y la Unión Europea.

Todos estos países y organizaciones internacionales han hecho llamadas a un diálogo "con contenido e inclusivo" entre todas las ramas de Gobierno, para encontrar "soluciones a los retos políticos, económicos y sociales" en Venezuela.

"Debemos seguir defendiendo los derechos fundamentales articulados en la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana, y otros instrumentos fundamentales relacionados con la democracia y los derechos humanos", concluyó.

La decisión de Almagro de invocar la Carta Democrática sobre Venezuela abre un proceso de reuniones y votaciones que pueden tener como consecuencia desde resoluciones o gestiones diplomáticas hasta la eventual suspensión de Venezuela como miembro del organismo.

El gobierno del presidente paraguayo Horacio Cartes insistió, por su lado, con su reclamo para que el Mercosur reúna a sus cancilleres y debata sobre la situación en Venezuela.

La Cancillería paraguaya emitió una declaración en la que señala que "aguarda con expectativa y firmeza que la presidencia pro témpore del Mercosur, ejercida por Uruguay, realice la convocatoria".

"Igualmente reafirma que mantiene la postura adoptada en los diferentes mecanismos regionales, en relación a la observancia de los derechos humanos y los principios democráticos", agrega la nota oficial de Paraguay.

El canciller de Costa Rica, Manuel González, dijo que analizará el informe sobre la crisis venezolana antes de emitir un criterio al respecto, pero anticipó que la postura de su país apunta hacia la solución interna del conflicto.

"Hemos sido de los pocos países en la región que con claridad hemos manifestado nuestra postura de dar seguimiento constante y de hacer un llamado a que fuerzas internas de ese país sean quienes logren una solución a una situación que, sin duda, tiene implicaciones para la región latinoamericana", expresó González.

El canciller dijo en conferencia de prensa que Costa Rica ha dado seguimiento a la crisis política que atraviesa Venezuela y que es una situación que le "preocupa".

"Sin duda alguna nos preocupa y aspiramos a que haya una pronta solución. Aquí se debe actuar con responsabilidad por parte de todos los actores políticos. Hay una Asamblea Nacional (parlamento) que surgió de unas elecciones reconocidas por la comunidad internacional y el Gobierno de Venezuela", expresó González.

Nicaragua, en cambio, calificó de "injerencista" la medida de la OEA, según opinó la embajadora de ese país ante el organismo, María Rubiales. "Es una posición total y completamente injerencista", sentenció en rueda de prensa en Managua.

"Hay muchos países que tienen problemas, y en el caso de Venezuela, hay toda una campaña en contra de ese país, y esta posición de la OEA es un paso más en esa campaña", sostuvo Rubiales, quien además es vicecanciller de Nicaragua.


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