poco de cumplirse un año de su fallecimiento en un acto de servicio, el sargento primero bombero Luis Gramajo fue condecorado con la “Cruz Dorada”, la máxima distinción de los servidores públicos en un emotivo acto celebrado en nuevo Cuartel Central, ubicado en Ruta 3 y Avenida Estados Unidos cuya guardia llevará el nombre del primer bombero martir.
Participaron de la ceremonia el vicegobernador de la provincia del Chubut, Mariano Arcioni; el presidente del Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios de la República Argentina, Carlos Ferlise; el presidente de la Federación Chubutense de Bomberos Voluntarios, Gastón Alcusero; el presidente de Bomberos Voluntarios de Comodoro Rivadavia, Carlos Marcolla; miembros del cuerpo activo; familiares y amigos de Luis Gramajo. En representación de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, asistió el subsecretario de Seguridad, Héctor Quisle.
Por resolución del Consejo Nacional de Bomberos de la República Argentina, se condecoró al Sargento primero Luis Gramajo con la “Cruz Dorada” al caído en servicio, siendo entregada la misma a su esposa, Evangelina Segovia. Asimismo, se concretó el descubrimiento de una placa recordatorio, designando con el nombre del mártir a la guardia del nuevo Cuartel Central.
“Pirri” Gramajo falleció mientras intentaba controlar un incendio desatado en el bar “Irlanda” en cercanías de la Avenida Costanera el 20 de marzo de 2016 a la medianoche. Hasta el lugar había concurrido junto a otros bomberos para intentar sofocar las llamas.
La explosión de los vidrios provocó el ingreso de oxígeno al interior y una expansión del fuego, del que a diferencia de sus colegas, la víctima no logró escapar.
La máxima distinción que otorga el Consejo Nacional de Bomberos fue entregada a su viuda, Evangelina Segovia, quien estuvo acompañada de su hijo y del padre del voluntario fallecido. La víctima se desempeñaba como miembro del cuerpo activo del Cuartel Central hacía 10 años, y es el primer bombero que pierde la vida en sus tareas en los 76 años de historia de la institución en la ciudad.
Tarea silenciosa
“La labor del bombero es una tarea silenciosa, nunca sabemos bien lo que pasa cada vez que ellos van a un incendio, accidente o rescate. Hay que reconocer su oficio no solo cuando ocurren tragedias. Cada uno de nuestros bomberos dedica, como un gran acto de amor y de entrega, muchas horas de sus familias y de sus obligaciones personales para servir a la comunidad. La muerte de Luis nos dio un cachetazo a todos al mostrarnos crudamente hasta donde se exponen día a día”, explicó el vicegobernador Arcioni.
Recordó: “Nuestros bomberos son personas en las que uno confía sin conocerlas, e incluso seguiríamos sin saber a dónde van. Somos conscientes de sus necesidades y vamos a estar siempre en todo lo que podamos y mucho más”.#

poco de cumplirse un año de su fallecimiento en un acto de servicio, el sargento primero bombero Luis Gramajo fue condecorado con la “Cruz Dorada”, la máxima distinción de los servidores públicos en un emotivo acto celebrado en nuevo Cuartel Central, ubicado en Ruta 3 y Avenida Estados Unidos cuya guardia llevará el nombre del primer bombero martir.
Participaron de la ceremonia el vicegobernador de la provincia del Chubut, Mariano Arcioni; el presidente del Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios de la República Argentina, Carlos Ferlise; el presidente de la Federación Chubutense de Bomberos Voluntarios, Gastón Alcusero; el presidente de Bomberos Voluntarios de Comodoro Rivadavia, Carlos Marcolla; miembros del cuerpo activo; familiares y amigos de Luis Gramajo. En representación de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, asistió el subsecretario de Seguridad, Héctor Quisle.
Por resolución del Consejo Nacional de Bomberos de la República Argentina, se condecoró al Sargento primero Luis Gramajo con la “Cruz Dorada” al caído en servicio, siendo entregada la misma a su esposa, Evangelina Segovia. Asimismo, se concretó el descubrimiento de una placa recordatorio, designando con el nombre del mártir a la guardia del nuevo Cuartel Central.
“Pirri” Gramajo falleció mientras intentaba controlar un incendio desatado en el bar “Irlanda” en cercanías de la Avenida Costanera el 20 de marzo de 2016 a la medianoche. Hasta el lugar había concurrido junto a otros bomberos para intentar sofocar las llamas.
La explosión de los vidrios provocó el ingreso de oxígeno al interior y una expansión del fuego, del que a diferencia de sus colegas, la víctima no logró escapar.
La máxima distinción que otorga el Consejo Nacional de Bomberos fue entregada a su viuda, Evangelina Segovia, quien estuvo acompañada de su hijo y del padre del voluntario fallecido. La víctima se desempeñaba como miembro del cuerpo activo del Cuartel Central hacía 10 años, y es el primer bombero que pierde la vida en sus tareas en los 76 años de historia de la institución en la ciudad.
Tarea silenciosa
“La labor del bombero es una tarea silenciosa, nunca sabemos bien lo que pasa cada vez que ellos van a un incendio, accidente o rescate. Hay que reconocer su oficio no solo cuando ocurren tragedias. Cada uno de nuestros bomberos dedica, como un gran acto de amor y de entrega, muchas horas de sus familias y de sus obligaciones personales para servir a la comunidad. La muerte de Luis nos dio un cachetazo a todos al mostrarnos crudamente hasta donde se exponen día a día”, explicó el vicegobernador Arcioni.
Recordó: “Nuestros bomberos son personas en las que uno confía sin conocerlas, e incluso seguiríamos sin saber a dónde van. Somos conscientes de sus necesidades y vamos a estar siempre en todo lo que podamos y mucho más”.#