Trump recibió numerosas críticas por echar al jefe del FBI

El presidente estadounidense, Donald Trump, defendió hoy su decisión de echar al director del FBI, en medio de fuertes cuestionamientos y sospechas de que el mandatario buscó obstruir la investigación que el destituido James Comey llevaba adelante sobre si Rusia lo ayudó a ganar las elecciones del año pasado.

10 MAY 2017 - 14:04 | Actualizado


Legisladores demócratas compararon el despido de Comey con la decisión del ex presidente Richard Nixon de destituir al fiscal especial independiente del caso Watergate, en 1973, lo que causó la renuncia de la cúpula del Departamento de Justicia, meses antes de que la presión forzara la dimisión del propio mandatario.

"No estaba haciendo un buen trabajo. Muy simple. No estaba haciendo un buen trabajo", dijo Trump en breves declaraciones a la prensa al recibir en el despacho Oval a Henry Kissinger, quien, irónicamente, era el secretario de Estado de Nixon.
Más temprano, en una catarata de tuits horas después de su polémica decisión, el presidente dijo que los opositores demócratas y los republicanos -algunos de los cuales también cuestionaron la destitución- se lo "agradecerán".

El mandatario no mencionó los efectos que el despido de Comey pueda tener en la investigación de los presuntos vínculos entre el Kremlin y el equipo que dirigió su campaña electoral en 2016, algo que ha empañado su mandato desde el día que asumió el cargo, el 20 de enero pasado.
En cambio, Trump tuiteó que nombrará a un reemplazante "que hará un trabajo mucho mejor, devolviendo el espíritu y prestigio del FBI".

Sin embargo, el despido fulminante de Comey, anunciado anoche, puso en cuestión el futuro de la pesquisa sobre el "Rusiagate" y desató suspicacias sobre si no hay en curso un esfuerzo solapado del Ejecutivo de perturbar una investigación que ha sido una piedra en el zapato del presidente desde el día uno.
Trump ha ridiculizado la pesquisa como un "engaño" y ha negado cualquier trato entre él mismo o su equipo de campaña y Rusia.

El líder de la bancada demócrata en el Senado, Chuck Schumer, urgió hoy al fiscal general, Jeff Sessions, y a su vice, Rod Rosenstein, que fueron quienes recomendaron el despido de Comey, a comparecer ante el Senado para dar explicaciones.
El líder de la mayoritaria bancada republicana, Mitch McConnell, rechazó, sin embargo, el llamado a nombrar a un fiscal especial, argumentando que una nueva investigación sobre Rusia sólo "impedirá que se realice el trabajo en curso", informó la cadena CNN.

McConnell recordó que los demócratas habían criticado a Comey en el pasado y pedido su remoción.
En un tuit, Trump blandió un argumento similar, diciendo que Comey había "perdido la confianza de casi todos en Washington". Y agregó: "Cuando las cosas se calmen, me lo agradecerán".

En una breve carta enviada ayer a Comey, Trump dijo que su despido era necesario para restaurar "la confianza pública" en el FBI.

El gobierno acompañó la difusión de la carta con un informe del Departamento de Justicia en el que critica el manejo de Comey de la investigación contra la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, la rival electoral de Trump, por el uso de una cuenta de correo electrónico y un servidor privado para cuestiones públicas. 

El informe cuestiona también a Comey por haber dado una conferencia de prensa sobre sus hallazgos y por haber hecho declaraciones "despreciativas" sobre Clinton.

Los demócratas, que estaban molestos con Comey por haber reabierto la investigación de los emails de Clinton días antes de las elecciones del 8 de noviembre, no se creyeron esa justificación de la destitución del director del FBI.
Varios republicanos se les sumaron para sonar la alarma sobre el posible impacto en las investigaciones sobre la presunta coordinación entre asesores de Trump y funcionarios rusos para influir en el resultado de los comicios de 2016.

En uno de los comentarios más críticos de los republicanos, el senador Richard Burr, presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, dijo sentirse "perturbado por el momento y los argumentos del despido del director Comey".

"Su destitución confunde aún más una ya de por sí complicada investigación de la comisión", agregó.
Schumer dijo ayer a Trump en una conversación telefónica que echar a Comey fue un error, informó hoy su oficina.
Hoy, el presidente calificó al senador demócrata de "Chuck Schumer el llorón".

Trump designará ahora a un nuevo director del FBI, que deberá completar la pesquisa abierta en julio pasado y que casi seguramente tendrá un impacto sobre cómo se avanza en la investigación, en medio de un esperable escepticismo de la ciudadanía sobre sus resultados. 

Sólo otra vez en la historia había sido despedido un director del FBI, cuando el presidente demócrata Bill Clinton destituyó a William Session en 1993 en medio de acusaciones de faltas éticas.
"Esto es nixoniano", dijo el senador demócrata Bob Casey en su cuenta de Twitter. 
"Escandaloso", dijo por su parte su colega y correligionario Ron Wyden, quien pidió que Comey sea citado a declarar ante el Congreso sobre el estado de la investigación del Rusiagate.

El congresista Adam Schiff, el demócrata de mayor rango dentro de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, acusó a la Casa Blanca de estar "interfiriendo descaradamente" en la investigación.
El senador republicano y ex candidato presidencial John McCain dijo que el Congreso debe conformar una comisión especial para investigar la interferencia de Rusia en las elecciones. 

En su carta a Comey, Trump le agradeció haberle dicho tres veces que él no estaba bajo investigación.
Sin embargo, el FBI no ha confirmado que Comey le haya dicho eso al presidente. En audiencias públicas, el ex director del FBI no quiso decir si Trump era investigado.

Comey, de 56 años, fue nominado para el FBI por el ex presidente Barack Obama en 2013. El mandato de un director del FBI dura 10 años.
Tanto demócratas como republicanos elogiaron en el pasado el aura de independencia e integridad que se ganó con una carrera de tres décadas ligada a la seguridad.

Pero su rol en la campaña presidencial de 2016 puso en entredicho su juicio e imparcialidad.
Aunque no recomendó cargos contra Clinton, sí la criticó duramente por el caso de los emails.
Comey defendió sus decisiones esta semana durante una audiencia ante la Comisión de Asuntos Judiciales del Senado en el que dijo que había sentido "náuseas" al pensar que podía haber influido en las elecciones, pero dijo que lo volvería a hacer.

Clinton lo ha acusado de ser, en parte, el responsable de su derrota por haber revelado al Congreso que reabría la investigación de los emails días antes de las elecciones. Comey dijo al tiempo que el FBI, nuevamente, no había encontrado nada como para inculpar a la demócrata.

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10 MAY 2017 - 14:04


Legisladores demócratas compararon el despido de Comey con la decisión del ex presidente Richard Nixon de destituir al fiscal especial independiente del caso Watergate, en 1973, lo que causó la renuncia de la cúpula del Departamento de Justicia, meses antes de que la presión forzara la dimisión del propio mandatario.

"No estaba haciendo un buen trabajo. Muy simple. No estaba haciendo un buen trabajo", dijo Trump en breves declaraciones a la prensa al recibir en el despacho Oval a Henry Kissinger, quien, irónicamente, era el secretario de Estado de Nixon.
Más temprano, en una catarata de tuits horas después de su polémica decisión, el presidente dijo que los opositores demócratas y los republicanos -algunos de los cuales también cuestionaron la destitución- se lo "agradecerán".

El mandatario no mencionó los efectos que el despido de Comey pueda tener en la investigación de los presuntos vínculos entre el Kremlin y el equipo que dirigió su campaña electoral en 2016, algo que ha empañado su mandato desde el día que asumió el cargo, el 20 de enero pasado.
En cambio, Trump tuiteó que nombrará a un reemplazante "que hará un trabajo mucho mejor, devolviendo el espíritu y prestigio del FBI".

Sin embargo, el despido fulminante de Comey, anunciado anoche, puso en cuestión el futuro de la pesquisa sobre el "Rusiagate" y desató suspicacias sobre si no hay en curso un esfuerzo solapado del Ejecutivo de perturbar una investigación que ha sido una piedra en el zapato del presidente desde el día uno.
Trump ha ridiculizado la pesquisa como un "engaño" y ha negado cualquier trato entre él mismo o su equipo de campaña y Rusia.

El líder de la bancada demócrata en el Senado, Chuck Schumer, urgió hoy al fiscal general, Jeff Sessions, y a su vice, Rod Rosenstein, que fueron quienes recomendaron el despido de Comey, a comparecer ante el Senado para dar explicaciones.
El líder de la mayoritaria bancada republicana, Mitch McConnell, rechazó, sin embargo, el llamado a nombrar a un fiscal especial, argumentando que una nueva investigación sobre Rusia sólo "impedirá que se realice el trabajo en curso", informó la cadena CNN.

McConnell recordó que los demócratas habían criticado a Comey en el pasado y pedido su remoción.
En un tuit, Trump blandió un argumento similar, diciendo que Comey había "perdido la confianza de casi todos en Washington". Y agregó: "Cuando las cosas se calmen, me lo agradecerán".

En una breve carta enviada ayer a Comey, Trump dijo que su despido era necesario para restaurar "la confianza pública" en el FBI.

El gobierno acompañó la difusión de la carta con un informe del Departamento de Justicia en el que critica el manejo de Comey de la investigación contra la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, la rival electoral de Trump, por el uso de una cuenta de correo electrónico y un servidor privado para cuestiones públicas. 

El informe cuestiona también a Comey por haber dado una conferencia de prensa sobre sus hallazgos y por haber hecho declaraciones "despreciativas" sobre Clinton.

Los demócratas, que estaban molestos con Comey por haber reabierto la investigación de los emails de Clinton días antes de las elecciones del 8 de noviembre, no se creyeron esa justificación de la destitución del director del FBI.
Varios republicanos se les sumaron para sonar la alarma sobre el posible impacto en las investigaciones sobre la presunta coordinación entre asesores de Trump y funcionarios rusos para influir en el resultado de los comicios de 2016.

En uno de los comentarios más críticos de los republicanos, el senador Richard Burr, presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, dijo sentirse "perturbado por el momento y los argumentos del despido del director Comey".

"Su destitución confunde aún más una ya de por sí complicada investigación de la comisión", agregó.
Schumer dijo ayer a Trump en una conversación telefónica que echar a Comey fue un error, informó hoy su oficina.
Hoy, el presidente calificó al senador demócrata de "Chuck Schumer el llorón".

Trump designará ahora a un nuevo director del FBI, que deberá completar la pesquisa abierta en julio pasado y que casi seguramente tendrá un impacto sobre cómo se avanza en la investigación, en medio de un esperable escepticismo de la ciudadanía sobre sus resultados. 

Sólo otra vez en la historia había sido despedido un director del FBI, cuando el presidente demócrata Bill Clinton destituyó a William Session en 1993 en medio de acusaciones de faltas éticas.
"Esto es nixoniano", dijo el senador demócrata Bob Casey en su cuenta de Twitter. 
"Escandaloso", dijo por su parte su colega y correligionario Ron Wyden, quien pidió que Comey sea citado a declarar ante el Congreso sobre el estado de la investigación del Rusiagate.

El congresista Adam Schiff, el demócrata de mayor rango dentro de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, acusó a la Casa Blanca de estar "interfiriendo descaradamente" en la investigación.
El senador republicano y ex candidato presidencial John McCain dijo que el Congreso debe conformar una comisión especial para investigar la interferencia de Rusia en las elecciones. 

En su carta a Comey, Trump le agradeció haberle dicho tres veces que él no estaba bajo investigación.
Sin embargo, el FBI no ha confirmado que Comey le haya dicho eso al presidente. En audiencias públicas, el ex director del FBI no quiso decir si Trump era investigado.

Comey, de 56 años, fue nominado para el FBI por el ex presidente Barack Obama en 2013. El mandato de un director del FBI dura 10 años.
Tanto demócratas como republicanos elogiaron en el pasado el aura de independencia e integridad que se ganó con una carrera de tres décadas ligada a la seguridad.

Pero su rol en la campaña presidencial de 2016 puso en entredicho su juicio e imparcialidad.
Aunque no recomendó cargos contra Clinton, sí la criticó duramente por el caso de los emails.
Comey defendió sus decisiones esta semana durante una audiencia ante la Comisión de Asuntos Judiciales del Senado en el que dijo que había sentido "náuseas" al pensar que podía haber influido en las elecciones, pero dijo que lo volvería a hacer.

Clinton lo ha acusado de ser, en parte, el responsable de su derrota por haber revelado al Congreso que reabría la investigación de los emails días antes de las elecciones. Comey dijo al tiempo que el FBI, nuevamente, no había encontrado nada como para inculpar a la demócrata.


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