POLICIALES

Caso Sorias: el acusado del ataque pidió perdón y la víctima lo rechazó


Se trata del hecho en donde Lucas Sorias fue brutalmente agredido en las afueras del boliche Rexo en agosto del 2015. El veredicto se conocerá hoy.
27/06/2017 02:00

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Lucio Martín Bustamante, el imputado por tentativa de homicidio tras la agresión en perjuicio de Lucas Daniel Sorias a la salida del boliche de Trelew, Rexo, el 30 de agosto de 2015, le pidió perdón a su víctima y afirmó que no es un asesino y nunca quiso matar a nadie. Sin embargo, el joven agredido lo rechazó y sentenció que esa disculpa se la otorguen “los jueces y Dios”. Y que si hubo un delito este debe ser condenado. Hoy a las 12 se sabrá el veredicto.

Los dichos fueron tras los alegatos del juicio oral y público en los tribunales de esa ciudad. El acusado de atacar a Sorias sostuvo que “nunca estudié artes marciales como se dijo acá, trabajé en seguridad en un supermercado, pero cometí un error y pedí perdón, nunca fui un asesino, no quise matar a nadie”.

Sorias dijo que “no tomo esto como venganza personal, pero es necesario que el costo de cometer este delito sea sentenciado, porque es un hecho social. Tengo consecuencias serias”.

Dirigiéndose al defensor agregó que “no es como usted minimiza el tema de los golpes, estuve en coma un mes y medio, a punto de perder la vida, y si esto tiene que pagarse con la prisión, así deberá ser”. En ese momento el acusado intentó dialogar: “Te pido perdón delante de todos”, pero Sorias replicó: “A mí el perdón no me va, que el perdón te lo otorguen los jueces y Dios”.

El juicio juzga la conducta de Bustamante cuando Sorias intentaba contener a un amigo cerca de las 5.40, a la salida del boliche Rexo, pasaje Mendoza entre Belgrano y Rivadavia. Recibe los golpes de Bustamante y termina con gravísimas lesiones que lo mantuvieron internado casi dos meses en el Hospital Zonal de Trelew, para luego ser trasladado a Buenos Aires.

Los alegatos del fiscal Fabián Moyano y el defensor Oscar Romero intentaron convencer al tribunal conformado por Florencio Minatta, Ana Laura Servent y Alejandro Defranco.

Para el fiscal no existen dudas de la materialidad y autoría, al tomar los golpes como causantes de las gravísimas lesiones, algunas definitivas, como la pérdida auditiva y de olfato.

Aseveró que fueron golpes fatales el puñetazo y la salvaje patada con Sorias ya inconsciente en el piso, oponiéndose a la estrategia defensiva que da como principal agresión un golpe anterior de un patovica. Indicó que a través de testimonios se intentó minimizar el accionar de Bustamante, con numerosas contradicciones, en tanto que a medida que se efectuaban consultas iban cambiando posturas en sus dichos.

Moyano argumentó sobre el dolo directo, teniendo en cuenta la conducta del acusado dirigida a terminar con la vida de su víctima y se basó en la violencia ejercida, los puntos donde dirigió los golpes en zonas vulnerables, un segundo golpe con Sorias desvanecido y desprotegido, y resaltó las circunstancias personales, el rol que cumplía y la experiencia del agresor en sucesos de este tipo, actuando como patovica y con antecedente de haber trabajado en alguna empresa de seguridad, con capacitaciones en defensa y ataque. Solicitó a los jueces que en caso de no tenerse en cuenta el dolo directo, se de por existente el dolo eventual, señaló el parte de prensa de Fiscalía.

Técnicas y videos

Romero cuestionó la tozudez de la Fiscalía para mantener la calificación de un delito que no existió, destacando que es uno de los pocos hechos donde todo se ve y todo está registrado, y aún así el fiscal contó otra historia.

Ironizó al decir que cualquiera puede pensar, escuchando al fiscal, que su cliente salió del boliche con ganas de matar a alguien y encontró a Sorias, sin hablar de circunstancias que rodearon el hecho. Cargó contra contra los testimonios de funcionarios policiales que, según dijo, “mintieron descaradamente”.

Después se explayó casi dos horas explicando técnicas de fotografías, mostrando el video de las cámaras de seguridad, para destacar que estaba efectuado de acuerdo a lo que sucedía cada cuarenta milésimas de segundo.

Prolongó su relato en técnicas de golpes, relativizando la potencia tanto del golpe de puño, como de la patada. Mostró videos de combates de box y hasta de jugadas de fútbol. Enfatizó en el golpe dado primero por un patovica que no era Bustamante, que desmanteló a Sorias y ya estaba cayendo cuando el acusado aplicó el suyo. Según su visión, el golpe de Bustamante pudo haber contribuído, pero otra hubiera sido la consecuencia si no existía la trompada del otro patovica en la mandíbula, ya que este ya lo tiraba indefectiblemente al piso.

Dijo que la patada no le provocó daños internos en la cabeza, respaldándose en una pericia médica, y siempre reiterando la filmación. Señaló que la cabeza de Sorias debería tener lesiones externas de haber producido daño una patada que su cliente habría tratado de evitar.

Aseguró que se han visto muchas patadas de ese tenor, y llegó a expresar que en su “retiro espiritual”, refiriéndose a la época en que estuvo detenido, vio muchas veces este tipo de incidente.

Concluyó que no había tentativa de homicidio y destacó que Bustamante asumió la responsabilidad pero nunca supo el estado en que se encontraba Sorias cuando lo agredió, pidiendo la absolución de su defendido.

Moyano replicó que la defensa debería explicar la diferencia en el rol de un experto en artes marciales y el de una defensa técnica, pidiendo que no se tomen en cuenta las experiencias personales o el conocimiento personal sobre artes marciales.


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