DEPORTES

La columna de Elio Rossi / San Carlitos o Muñeco eterno


La Columna de Elio Rossi.
20/11/2018 02:00

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Han pasado unos 14 años redondos desde aquel festejo que terminó con Carlos Tévez expulsado por el devenido político Pro, Héctor Baldassi.

El tipo hizo los gestos imitando a una gallinita justo cuando Boca eliminaba a River y se perdería la primera final contra el Once Caldas que Charles Lucky Bianchi y aquel equipo terminaron resignando.

Toda una vida ha pasado entre aquel momento y el que lo volverá a tener como protagonista en la tarde del sábado. Una vida de película como es la de Tévez debería concluir (aún cuando no responda a la realidad), con una vuelta olímpica en el Monumental. Me refiero al final holliwoodense de la película que alguna vez estrenará Netflix o quien sea. No a la vida de Carlitos, que se entienda bien. Un Director o cualquier buen guionista esperaría que Tévez supere, incluso, al mismísimo Juan Román en el Paraíso Xeneize. Es una oportunidad comparable con aquella que se le escurrió como arena entre los dedos al Gran Lio Messi cuando el Gordo Gotze los embocó en la final de Brasil 2014. Ese pudo haber sido el “fin de la Historia”: Argentina, campeón del Mundo en Brasil. Mito Messi (campeón en Brasil) mata Mito Maradona (campeón en México). Pero no.

Un fin de la historia que habría sido relativizado ante la posibilidad que jamás creímos posible vivir. Y aquí estamos, frente al partido de todos los tiempos. ¿Boca campeón de la Libertadores frente a River en el Monumental es superior a Argentina campeón en Brasil? ¿River dando la vuelta Olímpica supera en la Mitología a la vuelta de Messi en Río que puede construir el buen guionista? Gallardo ha recuperado cierta calma. Debió explicar las diferencias que hay entre desahogo y festejo anticipado. Pidió comprensión el entrenador. Es, convengamos, algo exagerado que el DT no pueda ingresar al Estadio donde se está jugando el partido. Europa, en ese sentido, es mil veces más seria y rigurosa que nuestra Confederación Sudamericana. De hecho han utilizado sus fechas FIFA para jugar un torneo por los puntos y en el que…Alemania se fue al descenso!

Es difícil imaginar un Fan Fest como los que se hacen en las Copas del Mundo en lugares, como por ejemplo, el Hipódromo de San Isidro, aquí en el Gran Buenos Aires, zona Norte.

Con cuatro pantallas gigantes colocadas en ese espacio, más de medio millón de personas podrían acudir a la final. Imaginen incluso la magnitud del negocio. O 5 pantallas a lo largo de la costa en Puerto Madryn. Hoy en día puede saberse con certeza si el sábado habrá sol o caerá un chubasco. También si el viento y su velocidad pueden entorpecer un espectáculo como el que estamos describiendo.

Piénsenlo por un momento nada más. Pero solo en sueños. Por ahora, para nosotros, solo en sueños. Sería necesario que toda la seguridad del G-20 estuviera ocupada en la cuestión. Ciencia Ficción. Lo que no será ficción será el juego. Con el azar tomando decisiones por Guillermo (¿qué otra cosa sino azar es los dos 9 juntos –ambos en estado de gracia- como consecuencia de la ¡lesión! del pibe Pavón?) ¿Y Carlitos ante la posibilidad de pasar a la Historia de una manera que ni Angelici en la mejor de sus especulaciones políticas pudo elucubrar?

Del otro lado, el Muñeco y sus circunstancias. Cabe suponer que una tortuga como la de Borré marcando en defensa a Benedetto, no se le podrá escapar por la simple razón de que no puede contar con Borré. Deberán prever más seriamente esa marca. ¿Azar o imprevisión?. ¿O es que pasa siempre en las mejores familias?.

El fútbol es capaz de provocar cambios que la política ya quisiera. Convierte en inmaculados e infalibles a personas que en otros ámbitos deberían dar explicaciones durante varias vidas. Piensen en el hecho de que China, la potencia que le pelea palmo a palmo a Yanquilandia nada menos que el liderazgo mundial, quiere pagarle un sueldo de 10 millones de dólares a Jorge Sampaoli, el zurdo de Casilda para que dirija a su seleccionado nacional tras la salidad de Marcelo Lippi. ¿Argentina país generoso? No, Fútbol negocio Infinito. En la Bombonera, en el partido de ida, hubo más de cien atendidos por cuestiones de presión. ¿Aguantarán los corazones el próximo sábado?. Solo estamos seguros de que, como nunca, la realidad le ganará por goleada a la ficción. Allí estaremos.#


Columna Elio Rossi