Por Francisco Caputo
Belgrano de Cholila, el pasado sábado, derrotó por 1-0 a Independiente Deportivo de Esquel y se adjudicó el tercer puesto de la Liga del Oeste. Esto le permitió al “Asador” clasificar al torneo clasificatorio de la Patagonia al Regional 2020.
Es un club del Interior bien profundo de la Argentina, cuyos protagonistas tienen infinidad de vicencias.
Uno de ellos es Jairo Palomo, lateral por izquierda del equipo cholilero. Combina su pasión por Belgrano con su trabajo como vendedor de pollos en San Pollo y con su carrera para ser técnico contable.
La angustia
“Esto es emocionante. A inicios de año no tenía un trabajo fijo. Hoy estoy festejando junto al pueblo el pase al torneo patagónico”, le comentó Palomo a Jornada, de 26 años.
La desocupación es una desgracia masiva por estos tiempos. La tierra de la Fiesta Nacional del Asado no escapa a la realidad del país.
No tener un trabajo permanente implica ausencia de dinero y presencia de angustias. Eso se potencia si hay hijos que mantener.
“Buscamos un hijo con Mirna, mi señora. Cuando nació, yo habia arrancado con la pretemporada. Venía muy bien con los entrenamientos, pero despues se empezo a complicar porque no tenia un trabajo fijo”, indicó el zaguero cholilense.
“Cuando nació yo solo solo pensaba en que no le faltara nada a él ni a mi señora así que dejé un poco de entrenar”, comentó.
“Hace cuatro meses, no tenía laburo (sic) y había nacido mi hijo Nahitán. Pero el dueño de la polleria es un amigo y sabía de mi situación así que un dia me llamó y me dijo que me queria dar una mano”, relató.
La rutina
“De lunes a sabado trabajo por la mañana en una polleria de 9:30 hasta las 13:30. Por las tardes entreno los días que no tengo que juntarme a estudiar con mis compañeros.Este año comence una carrera terciaria, para poder ser técnico contable”, indicó. “Los sábados, también arbitro fútbol de veteranos”, agregó.
La dificultad
La historia de Jairo, encuentra situaciones parecidos en muchos de sus compañeros de equipo. Esto dificulta el desarrollo de las prácticas del equipo.
“El sacrificio que se hace a nivel grupal es tremendo. Entrenamos casi de noche porque la mayoría de los jugadores no tienen un trabajo fijo y viven de la changa, de la construcción y el unico horario en que puede la mayoria es a la tarde/noche”, indicó. “El miércoles es el día que estamos todos para poder hacer las prácticas de fútbol”, comentó.
Este horario para entrenarse, en la Patagonia, acarrea dificultades. Sus prácticas, en determinadas ocasiones, terminan por la noche
“En estas épocas entrenamos 30 minutos con luz del dia y como no tenemos iluminación en el predio del club muchas veces entrenamos a oscuras”, comentó Palomo.
La gloria
Belgrano de Choila pudo derrotar a todas esas adversidades. Tras clasificar a la liguilla final, derrotó a Deportivo Río Pico, equipo acostumbrado a estas lides en tiempos recientes.
En semifinales, sucumbió ante Fontana de Trevelin y quedó marginado de la final por el título. El partido por el tercer puesto, dio revancha y clasificación al torneo patagónico.
“Creo que gran parte del equipo no tiene dimensión de lo que vamos a jugar. Nosotros ni siquiera habiamos podido jugar una semifinal hasta este año y la verdad es que lo disfrutamos mucho. El pueblo de Cholila, que tiene 2.200 personas, es muy futbolero (sic)”, resaltó.
Este hito consuma la resurrección de Belgrano, que disputó dos Argentinos B entre finales de los 90 e inicios de los 2000. Se desafilió de la Liga del Oeste y volvió a competir hace un lustro. “El club estuvo cerrado por años. Yo en su momento quería ser jugador profesional y me tenía que ir a El Bolsón a jugar”, señaló
“Pero cambiaron las autoridades y Belgrano se volvió a afiliar a la Liga del Oeste y acá estamos. El club es lo que somos todos nosotros. Pese a la dificultad tratamos de salir adelante. Y ese esfuerzo tuvo premio”, concluyó Palomo.

Por Francisco Caputo
Belgrano de Cholila, el pasado sábado, derrotó por 1-0 a Independiente Deportivo de Esquel y se adjudicó el tercer puesto de la Liga del Oeste. Esto le permitió al “Asador” clasificar al torneo clasificatorio de la Patagonia al Regional 2020.
Es un club del Interior bien profundo de la Argentina, cuyos protagonistas tienen infinidad de vicencias.
Uno de ellos es Jairo Palomo, lateral por izquierda del equipo cholilero. Combina su pasión por Belgrano con su trabajo como vendedor de pollos en San Pollo y con su carrera para ser técnico contable.
La angustia
“Esto es emocionante. A inicios de año no tenía un trabajo fijo. Hoy estoy festejando junto al pueblo el pase al torneo patagónico”, le comentó Palomo a Jornada, de 26 años.
La desocupación es una desgracia masiva por estos tiempos. La tierra de la Fiesta Nacional del Asado no escapa a la realidad del país.
No tener un trabajo permanente implica ausencia de dinero y presencia de angustias. Eso se potencia si hay hijos que mantener.
“Buscamos un hijo con Mirna, mi señora. Cuando nació, yo habia arrancado con la pretemporada. Venía muy bien con los entrenamientos, pero despues se empezo a complicar porque no tenia un trabajo fijo”, indicó el zaguero cholilense.
“Cuando nació yo solo solo pensaba en que no le faltara nada a él ni a mi señora así que dejé un poco de entrenar”, comentó.
“Hace cuatro meses, no tenía laburo (sic) y había nacido mi hijo Nahitán. Pero el dueño de la polleria es un amigo y sabía de mi situación así que un dia me llamó y me dijo que me queria dar una mano”, relató.
La rutina
“De lunes a sabado trabajo por la mañana en una polleria de 9:30 hasta las 13:30. Por las tardes entreno los días que no tengo que juntarme a estudiar con mis compañeros.Este año comence una carrera terciaria, para poder ser técnico contable”, indicó. “Los sábados, también arbitro fútbol de veteranos”, agregó.
La dificultad
La historia de Jairo, encuentra situaciones parecidos en muchos de sus compañeros de equipo. Esto dificulta el desarrollo de las prácticas del equipo.
“El sacrificio que se hace a nivel grupal es tremendo. Entrenamos casi de noche porque la mayoría de los jugadores no tienen un trabajo fijo y viven de la changa, de la construcción y el unico horario en que puede la mayoria es a la tarde/noche”, indicó. “El miércoles es el día que estamos todos para poder hacer las prácticas de fútbol”, comentó.
Este horario para entrenarse, en la Patagonia, acarrea dificultades. Sus prácticas, en determinadas ocasiones, terminan por la noche
“En estas épocas entrenamos 30 minutos con luz del dia y como no tenemos iluminación en el predio del club muchas veces entrenamos a oscuras”, comentó Palomo.
La gloria
Belgrano de Choila pudo derrotar a todas esas adversidades. Tras clasificar a la liguilla final, derrotó a Deportivo Río Pico, equipo acostumbrado a estas lides en tiempos recientes.
En semifinales, sucumbió ante Fontana de Trevelin y quedó marginado de la final por el título. El partido por el tercer puesto, dio revancha y clasificación al torneo patagónico.
“Creo que gran parte del equipo no tiene dimensión de lo que vamos a jugar. Nosotros ni siquiera habiamos podido jugar una semifinal hasta este año y la verdad es que lo disfrutamos mucho. El pueblo de Cholila, que tiene 2.200 personas, es muy futbolero (sic)”, resaltó.
Este hito consuma la resurrección de Belgrano, que disputó dos Argentinos B entre finales de los 90 e inicios de los 2000. Se desafilió de la Liga del Oeste y volvió a competir hace un lustro. “El club estuvo cerrado por años. Yo en su momento quería ser jugador profesional y me tenía que ir a El Bolsón a jugar”, señaló
“Pero cambiaron las autoridades y Belgrano se volvió a afiliar a la Liga del Oeste y acá estamos. El club es lo que somos todos nosotros. Pese a la dificultad tratamos de salir adelante. Y ese esfuerzo tuvo premio”, concluyó Palomo.