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El "que se vayan todos" ahora llegó al Líbano


Manifestantes volvieron a bloquear hoy rutas en el Líbano para seguir ejerciendo presión sobre el gobierno, al que piden que dimita en bloque, mientras está previsto que las fuerzas políticas den comienzo a consultas para designar a un nuevo primer ministro tras la renuncia de Saad Hariri.
04/11/2019 10:05
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Desde anoche, varias rutas principales que unen Beirut con otras zonas del país fueron bloqueadas y, a pesar de que algunas fueron reabiertas tras negociaciones con efectivos del Ejército, otras fueron cerradas hoy, al igual que ocurre en otros puntos del país.

Las protestas hace dos semanas y se reavivaron ayer cuando decenas de miles de personas tomaron el centro de la capital y las principales ciudades para mostrar su "unidad" frente a la clase política, a la que consideran corrupta y le reprochan los principales problemas económicos del país.

Los manifestantes piden la dimisión no sólo del primer ministro y su gabinete, sino también de todos los dirigentes sin excepción, incluido el presidente, Michel Aoun, quien la semana pasada hizo promesas y concesiones que parecen no haber satisfecho a la población.

El lema de la revuelta popular, que estalló el 17 de octubre, es "todos quiere decir todos", en referencia a que la totalidad de los líderes políticos deben marcharse después de haber monopolizado el poder durante décadas de ineficiente gestión.

Los manifestantes exigen cambiar el sistema político heredado en parte de la guerra civil (1975-1990), además de una solución a los problemas estructurales del país, en el que el suministro de agua y electricidad sufre cortes diarios, entre otras carencias.

Hoy, más centros escolares y universitarios reabrieron sus puertas, al igual que muchos bancos, después de que la situación se normalizara temporalmente al final de la semana pasada, pero otros establecimientos permanecen cerrados, informó la agencia de noticias EFE.

Estudiantes de la Universidad Americana de Beirut (AUB), la institución más prestigiosa del país árabe, bloquearon la calle del campus con sus vehículos y contenedores.

La crisis también repercutió en la prensa y dos periodistas del diario Al Ajbar, cercano al grupo chiita Hezbollah, que es parte del gobierno, abandonaron la publicación por oponerse a la línea editorial contraria a la revolución.

Hezbollah se ha mostrado en contra de un cambio de gobierno e incluso responsabilizado a Estados Unidos de la agitación en el país, donde los chiíitas tienen una destacada presencia e influencia, con el apoyo de Irán.