POLICIALES

Tres de los rugbiers fueron señalados por testigos en la tercera rueda de reconocimiento


Los detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell fueron identificados, uno de ellos como quien aplicó puñetazos a la víctima, otro como "arengador" de los agresores y el restante como parte del grupo presente en el lugar del ataque.
27/01/2020 17:35

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Fernando Burlando, abogado de la familia del joven asesinado, informó, al finalizar la diligencia, que hubo tres reconocimientos positivos, al tiempo que consideró que existe "un pacto mafioso" entre los rugbiers y se mostró confiado en que "alguno de ellos hable".

Fuentes de la investigación indicaron que el detenido Luciano Pertossi (18) fue reconocido por dos testigos como la persona que vieron aplicarle puñetazos a Báez Sosa (19) afuera del boliche "Le Brique".

Luego, Ayrton Viollaz (20) fue señalado también por dos testigos como quien "arengaba" a los agresores en la vía pública; en tanto a Matías Benicelli (20), un sólo testigo lo identificó como parte del grupo de rugbiers aunque no le asignó un rol específico en el ataque.

De esta manera, siguen siendo tres los detenidos que no fueron identificados en ninguna de las tres jornadas de reconocimientos realizadas hasta ahora: Alejo Milanesi (20), Blas Cinalli (18) y Juan Pedro Guarino (19).

Respecto a uno de ellos, el abogado Fabián Améndola, socio de Burlando en representación del particular damnificado, explicó a Télam: "Sabemos que en las imágenes (de las cámaras de seguridad con las que se hará una identificación facial) se lo va a reconocer."

En tanto, mañana habrá una cuarta -y última- jornada de ruedas de reconocimientos ante otros cuatro testigos.

Además, de Luciano Pertossi, Viollaz y Benicelli, también fueron identificados en las rondas del jueves y viernes últimos Máximo Thomsen (20) y Enzo Comelli (19), como quienes atacaron físicamente a Báez Sosa; Ciro Pertossi (19); y Lucas Pertossi (20.)

El undécimo acusado es el remero Pablo Ventura (21), para quien, su abogado Jorge Santoro, pidió hoy su sobreseimiento ya que no fue reconocido por ninguno de los testigos.

Este joven, que estuvo preso y luego fue liberado, reside en Zárate al igual que los rugbiers que siguen detenidos y contó hoy a Télam que no entiende por qué lo involucraron en el crimen y que hace cuatro años tuvo "solamente un cruce de miradas" con uno de ellos en un boliche de dicha ciudad.

Por su parte, una joven identificada como Andrea Ranno, quien declaró como testigo en la causa y aportó información "clave" para localizar la vivienda en la que se hospedaban los rugbiers acusados, relató a Télam que la noche del homicidio escuchó que los jóvenes imputados narraban "una pelea que habían tenido" y que "se reían de que le habían roto la jeta a uno".

Esta testigo trabajaba como recepcionista del hotel Inti Huasi, ubicado a media cuadra de "Le Brique", y recordó que minutos después del ataque a Báez Sosa vio pasar a al menos ocho de los acusados desde allí, lo que le permitió aportar precisiones a los investigadores sobre "la casa donde podían estar" alojados.

Mientras que Francisco, uno de los jóvenes que participó como "extra" en una de ruedas de hoy contó que los imputados se están tomando la medida "con total tranquilidad" y que Lucas Pertossi le dijo que "no hizo casi nada" durante el hecho.

En tanto, Burlando contó que un nuevo testigo presencial declaró esta mañana ante la fiscal Verónica Zamboni y brindó "detalles muy precisos" sobre los roles de cada uno de los rugbiers imputados.

Por otra parte, esta mañana comenzó el peritaje a los 11 teléfonos celulares secuestrados a los imputados en la Agencia Regional de la Policía Federal Argentina (PFA), ubicada en la Escollera Norte de Mar del Plata, con el objetivo de analizar el contenido de los mismos.

A su vez, se espera que esta semana también se lleven a cabo en Dolores el peritaje químico y de rastros para determinar si en las prendas y calzados incautados hay manchas de sangre.

Mientras que aun no hay fecha para llevar a cabo el peritaje scopométrico que va a comparar la "impronta" que dejó en la piel de la víctima una zapatilla, cuyo "modelo y tipo" fue identificado por la Policía de Tierra del Fuego, con el calzado incautado.

El crimen de Báez Sosa ocurrió la madrugada del sábado 18 de enero último, frente al boliche "Le Brique", en avenida 3 y Paseo 102, del centro de Villa Gesell, donde el joven fue atacado a golpes de puño y patadas en plena vía pública y murió.

Ese mismo día, los 10 rugbiers fueron detenidos en una casa que alquilaban a pocas cuadras de la escena del crimen, mientras que a Ventura lo aprehendieron en Zárate, de donde él afirma haber estado todo el tiempo.

Todos están imputados del delito de "homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas", Thomsen y Ciro Petorssi como "coautores" y el resto como "partícipes necesarios".

"Se reían de que le habían roto la jeta a uno", dijo una testigo "clave"

Una testigo que aportó información “clave” para localizar la vivienda en la que se hospedaban los rugbiers acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, dijo que la noche del homicidio escuchó que los jóvenes imputados narraban “una pelea que habían tenido” y que “se reían de que le habían roto la jeta a uno”.

Se trata de Andrea Ramos, recepcionista del hotel Inti Huasi, ubicado a media cuadra del boliche Le Brique, quien relató a Télam que minutos después del ataque a Báez Sosa (19) vio pasar a al menos ocho de los acusados desde su lugar de trabajo, lo que le permitió aportar precisiones a los investigadores sobre “la casa donde podían estar” alojados, en la localidad balnearia.

Ramos explicó que se encontraba en un deck del frente al hotel en el que se hallaba trabajando en la madrugada del sábado, cuando vio “entre las 4.45 y las 5 de la mañana” que pasaba “una persona corriendo por la calle, para el lado del bosque”.

Según recordó, detrás suyo, “para el lado de Le Brique” había “un grupo de chicos que estaba detenido frente al supermercado, que está muy iluminado y se veía a los chicos contra el portón de ingreso”.

“Pensé que este grupo de chicos lo venía persiguiendo al primero que pasó corriendo desesperadamente. Estuvieron ahí un minuto, minuto y medio, y empiezan a caminar rápido para la misma dirección para donde caminaba el primero. En ese momento, cuando pasan cerca del hotel le gritan al que iba adelante y me di cuenta de que eran amigos”, relató.

Ramos dijo que los integrantes de este grupo, “ocho más o menos”, narraban “una pelea que habían tenido, y de manera burlona, se reían, que le habían "roto la jeta a uno, y que lo habían llenado de sangre”.

“Yo creí que era una pelea más de las que suceden en el verano. No le llevé demasiado el apunte. Los chicos siguen hasta la esquina, hacia la entrada al bosque, y doblan. De donde yo estaba, veo hasta la esquina. Después, ellos doblaron”, precisó.

La testigo aseguró que “cerca de las 8” del sábado, “viene al hotel personal de la DDI, a pedir algún tipo de permiso para revisar” el lugar, y el encargado del establecimiento, que ingresaba a esa hora, comentó al personal policial la situación que ella había observado horas antes: “Cuando yo le cuento todo esto, me preguntan concretamente la descripción de la ropa, horarios y eso”.

Ramos relató que, tras narrar los hechos, “por las caras que ponían, se dan cuenta de que estaba contando datos precisos y concretos”.

A partir de los datos aportados, recordó, fue trasladada a una sede policial a brindar declaración: “Cuando llego a la comisaría le cuento todo esto. El comisario me pregunta si estoy segura que no pasaron para el bosque, yo digo que sí, le marco la casa donde podían estar, y a partir ese dato, la fiscal habilitó el allanamiento”.