PROVINCIA

Editorial / La locura de seguir haciendo siempre lo mismo y esperar resultados diferentes

Leé La Columna del Domingo, el tradicional análisis de la edición impresa de Jornada.

23/02/2020 02:00

Santiago Goodman y Daniel Murphy, protagonistas de la interna sindical.

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El ciclo lectivo no comenzará el próximo miércoles en Chubut, como estaba previsto y a este ritmo, probablemente, tampoco la semana próxima. Apenas tres meses después de que los gremios docentes levantaran un paro de 17 semanas que fue una virtual pérdida del año educativo para cientos de miles de alumnos, los docentes vuelven a tensar una cuerda que cada vez parece aguantar menos tensión y lanzaron un paro de 72 horas antes de que comiencen las clases.

La decisión de todas las regionales de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut (ATECh) de ir a un paro de tres días es una clara contradicción a los dichos públicos y, sobre todo, los privados de su secretario general, Santiago Goodman, que tras la reunión de la semana pasada con el resto de los gremios docentes y el ministro de Educación, Andrés Meiszner, había dejado entrever que la oferta del Gobierno para pagar el 20 de febrero las cláusulas gatillo adeudadas –cosa que finalmente ocurrió y le significó a la Provincia una erogación de unos 500 millones de pesos- iba a destrabar el comienzo del ciclo lectivo.

En diciembre pasado, Goodman había advertido en declaraciones a la prensa que si el Gobierno provincial no saldaba las cláusulas gatillo que se adeudaban, “no vamos a arrancar las clases”. Claro como el agua.

A comienzos de febrero, Goodman volvió a la carga con un discurso similar: “No estamos en condiciones de iniciar el ciclo lectivo 2020 si la Provincia sigue adeudando lo que hasta hoy es exigible”, dijo aquella vez.

Primero el lunes 3 de febrero, y por último el pasado lunes 10 de febrero, la reunión de los gremios docentes con el ministro Meiszner pareció sembrar un camino de diálogo para no repetir ambos los errores que se cometieron el año pasado y que le costaron (y le seguirán costando) un alto precio a los chicos que no recibieron en tiempo y forma la educación que debe garantizar cualquier Estado.

Pero algo pasó en el medio y cuando todo parecía que iba a primar la cordura, otra vez se enrareció el aire. El jueves, tras confirmarse el pago de la deuda a todos los docentes, Goodman reapareció en escena con un discurso distinto: “El pago de la deuda por sí sola no garantiza el inicio de las clases”, comentó el líder de la ATECh, que ahora pide para que comience el ciclo lectivo que haya una discusión paritaria; un monitoreo de la infraestructura escolar; el fin del pago escalonado; y, lo más llamativo: no pagar impuesto a las ganancias.

Brazos abiertos

Por primera vez en mucho tiempo, el Gobierno provincial había encarado la negociación con los docentes con una actitud medida, sin palabras altisonantes ni discusiones mediáticas como las del año pasado.

Es que el gobernador Mariano Arcioni sabe que el delicado equilibrio de su segundo mandato está acuciado por la crisis política, económica y financiera, y requiere de consensos básicos para que nadie crea que hay chances de tomar un camino que no sea el que se votó en las urnas hace ocho meses.

“Le pido a todos los docentes que, así como hemos cumplido con nuestra deuda de las cláusulas gatillo, por favor vuelvan a las aulas y comiencen las clases”, dijo Arcioni el viernes, cuando ya sabía que Goodman había cambiado de idea y ahora empezaba a agitar las llamas de un nuevo conflicto.

Lejos de algunos tonos que a veces suelen caldear los ánimos de sus opositores, Arcioni eligió esta vez palabras medidas: “En esta crisis no hay ganadores ni vencidos, hay perjudicados, que son las criaturas. Este gobernador tiene los brazos abiertos para recibir y seguir conversando con los maestros para que la educación de esta provincia vuelva la normalidad”, manifestó Arcioni, casi en tono de ruego.

Las palabras de Arcioni son las mismas que repiten muchos chubutenses, que aún en medio de la crisis, los reclamos que se le pueden achacar al Gobierno y los errores cometidos de manera sistemática por muchos de sus funcionarios, creen que nada bueno puede salir de un nuevo paro a todo o nada, como el que plantea la ATECh.

Casi toda la sociedad entiende las razones de los docentes. También la del resto de los estatales. Cómo no entenderlos si ellos también son trabajadores, claro que en su gran mayoría sin los beneficios de la estabilidad laboral ni los niveles salariales de aquellos que han tenido la suerte de sumarse a las filas del Estado. Pero lo que buena parte de la gente pide es no volver a vivir los cuatro meses de paro del año pasado, una salvajada en términos educativos que le alteraron la vida a sus hijos y a ellos mismos.

Tras los feriados de Carnaval, en donde no hay ni reclamos ni paros ni marchas a Rawson, se vendrán días en donde la agenda estará copada por los nuevos-viejos reclamos. Habrá que tratar de entender por qué la dirigencia de los gremios docentes cambió su discurso. ¿Será porque se profundizaron las diferencias entre Goodman y el líder de los docentes de Comodoro, Daniel Murphy, de cara a las elecciones internas de la ATECh que se realizarán el 7 de mayo?

Ahora resta saber cómo reacciona un Gobierno que no ha tenido respiro y depende mucho de que la discusión con los docentes no se salga de carril y ponga en riesgo la gobernabilidad.

Hacer lo mismo esperando que el resultado sea distinto sería una locura imperdonable, dijo alguna vez Albert Einstein. Como siempre, tenía razón.#