Sayi Congregado, artesana de tortas que busca proyección internacional

La maestra pastelera Sayi Congregado (27) representará a la Comarca Andina en el challenge Bakerswood del 15 de abril.

Dulce. La joven quiere tener proyección internacional gracias a sus creaciones con una repostería que les gusta a todos.
Dulce. La joven quiere tener proyección internacional gracias a sus creaciones con una repostería que les gusta a todos.
15 MAR 2020 - 20:21 | Actualizado

El proyecto “es una torta gigante de bodas para 400 personas, por la cual los novios se animen a pagar un millón de dólares. Me siento orgullosa de ser una referente de la Patagonia al mundo”, explicó.

Ese día montará su obra en el Paseo los Pioneros, en el centro de El Bolsón. La base consistirá “en siete corazones que serán donados a merenderos barriales y a los chicos de la escuela 58 de El Coihue”.

“El reto concentra a artistas internacionales de la decoración de tortas. Hay que generar una ambientación especial que se pueda mostrar en una foto para el concurso y por la que una pareja de novios quiera pagar esa suma. La mitad de la torta será real y la mitad falsa, a través de una gran producción que quiero compartir con la gente de mi pueblo porque es algo que habitualmente no se ve”, destacó.

“La idea de donar las tortas del piso surgió de la madre de una niña que va a la escuelita de El Coihue (a mitad de camino entre Epuyén y El Maitén), a partir de un video compartido en las redes y que rápidamente fue apropiado por la comunidad”, agregó. “El segundo piso del pastel será para 60 personas, que será repartido entre el público que me acompañe en el trabajo de la puesta en escena. El resto será sólo decoración y lo guardaré para mi recuerdo”.

Usará “materiales orgánicos y flores comestibles. La torta será blanca, con detalles dorados y manos modeladas en chocolate tomando un corazón en oro. El armado final demandará dos horas y la idea es que sea al anochecer, ya que también llevará luces para realzar el trabajo y lograr una foto emblemática para enviar al challenge”. El diseño surgió “de mi mente y de gente que admiro, absorbiendo sus técnicas y texturas.

Acerca de Bakerswood, dijo que “es un grupo cerrado de Facebook de nivel mundial, con participante de todos los continentes, que incluye a maestros reposteros de gran nivel y reconocimiento. Este tipo de concurso anual se hace por amor al arte, donde nadie cobra y tiene el objetivo de un reto personal. Consiste en que cada uno de los miembros elabore una pieza basada en el tema propuesto, pero debe ser algo que se le dificulte. No vale que elabore lo que siempre hago, debo hacer algo diferente. Cumpliendo esta simple regla, seguramente habré completado mi reto”, aseveró.

La joven emprendedora estudió gastronomía en Tucumán, luego manejó un restaurante en El Hoyo junto a su familia, hasta que se volcó a la pastelería, donde sus creaciones sorprendieron a los clientes con motivos tan variados como un cactus en su maceta, un asado completo (lo hizo para homenajear a un carnicero), maléfica en 3D, un estudio de arquitectura o flores “que se comen”.

Hasta que finalizó el secundario “era muy mañosa para comer, no pasaba de los fideos con manteca o milanesas con papas fritas, y no pelaba una papa. Pero apareció un mentor que preparó un plato que jamás pensé probar: raviolones de seso con champiñones. Me abrió la cabeza, terminé el colegio y me fui tres años a Tucumán a estudiar gastronomía, sabiendo lo que quería hacer con mi vida. Surgieron en mí sentimientos de felicidad al disfrutar de la cocina, esa magia que solo genera la buena comida y las emociones que puede despertar un buen chef ante sus comensales”, concluyó.#

Dulce. La joven quiere tener proyección internacional gracias a sus creaciones con una repostería que les gusta a todos.
Dulce. La joven quiere tener proyección internacional gracias a sus creaciones con una repostería que les gusta a todos.
15 MAR 2020 - 20:21

El proyecto “es una torta gigante de bodas para 400 personas, por la cual los novios se animen a pagar un millón de dólares. Me siento orgullosa de ser una referente de la Patagonia al mundo”, explicó.

Ese día montará su obra en el Paseo los Pioneros, en el centro de El Bolsón. La base consistirá “en siete corazones que serán donados a merenderos barriales y a los chicos de la escuela 58 de El Coihue”.

“El reto concentra a artistas internacionales de la decoración de tortas. Hay que generar una ambientación especial que se pueda mostrar en una foto para el concurso y por la que una pareja de novios quiera pagar esa suma. La mitad de la torta será real y la mitad falsa, a través de una gran producción que quiero compartir con la gente de mi pueblo porque es algo que habitualmente no se ve”, destacó.

“La idea de donar las tortas del piso surgió de la madre de una niña que va a la escuelita de El Coihue (a mitad de camino entre Epuyén y El Maitén), a partir de un video compartido en las redes y que rápidamente fue apropiado por la comunidad”, agregó. “El segundo piso del pastel será para 60 personas, que será repartido entre el público que me acompañe en el trabajo de la puesta en escena. El resto será sólo decoración y lo guardaré para mi recuerdo”.

Usará “materiales orgánicos y flores comestibles. La torta será blanca, con detalles dorados y manos modeladas en chocolate tomando un corazón en oro. El armado final demandará dos horas y la idea es que sea al anochecer, ya que también llevará luces para realzar el trabajo y lograr una foto emblemática para enviar al challenge”. El diseño surgió “de mi mente y de gente que admiro, absorbiendo sus técnicas y texturas.

Acerca de Bakerswood, dijo que “es un grupo cerrado de Facebook de nivel mundial, con participante de todos los continentes, que incluye a maestros reposteros de gran nivel y reconocimiento. Este tipo de concurso anual se hace por amor al arte, donde nadie cobra y tiene el objetivo de un reto personal. Consiste en que cada uno de los miembros elabore una pieza basada en el tema propuesto, pero debe ser algo que se le dificulte. No vale que elabore lo que siempre hago, debo hacer algo diferente. Cumpliendo esta simple regla, seguramente habré completado mi reto”, aseveró.

La joven emprendedora estudió gastronomía en Tucumán, luego manejó un restaurante en El Hoyo junto a su familia, hasta que se volcó a la pastelería, donde sus creaciones sorprendieron a los clientes con motivos tan variados como un cactus en su maceta, un asado completo (lo hizo para homenajear a un carnicero), maléfica en 3D, un estudio de arquitectura o flores “que se comen”.

Hasta que finalizó el secundario “era muy mañosa para comer, no pasaba de los fideos con manteca o milanesas con papas fritas, y no pelaba una papa. Pero apareció un mentor que preparó un plato que jamás pensé probar: raviolones de seso con champiñones. Me abrió la cabeza, terminé el colegio y me fui tres años a Tucumán a estudiar gastronomía, sabiendo lo que quería hacer con mi vida. Surgieron en mí sentimientos de felicidad al disfrutar de la cocina, esa magia que solo genera la buena comida y las emociones que puede despertar un buen chef ante sus comensales”, concluyó.#