“Este es un año para conservar el empleo”

Damián Santos preside la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras –CAPIP- y en diálogo con Jornada se refirió al presente de la actividad.

Santos vaticinó que la temporada de langostino será un 50% menor.
02 MAY 2020 - 20:01

Trazó un panorama complejo para este año aunque planteó la necesidad que todos los actores aporten ida para que la crisis actual sea una oportunidad para el sector. Reconoció que la pesca podría ampliar el volumen de mano de obra aunque puso sus reparos en lo rígido de los convenios colectivos de trabajo que deberán adecuarse al nuevo orden mundial.

J- ¿Cuál es la situación de la actividad pesquera en el marco de la pandemia del COVID-19?

S- Desde Puerto Madryn exportamos, principalmente, langostino que –mayoritariamente- se consume en hotelería, restaurantes y todo lo relacionado con el turismo. La crisis de tener las fronteras, hoteles, restaurantes cerrados en los principales mercados como son Japón, España e Italia hace que el consumo este paralizado. Independientemente de la baja que observamos en el primer trimestre del INDCE que habla del 40 por ciento, el problema radica en la parálisis que hay en el consumo. Esto será peor en el segundo trimestre porque no se abrió nada del mercado.

En la actualidad se habilitó una zona donde están pescando muy pocos barcos. A nivel nacional estamos pidiendo que se suspendan los derechos de exportación porque no tiene sentido estar cobrándolos cuando la actividad está paralizada y hace que no se recaude nada. Acá se podría hacer que la actividad, en un 30 por ciento, pueda estar funcionando que permitiría recaudar mucho más en impuestos. Esta esta situación sumado a los protocolos sanitarios que se necesitan para trabajar en las plantas hace que la temporada que comenzará en junio sea, en un caso optimista, el 50 por ciento menor en volumen a la del 2019 y en facturación en el orden del 35 por ciento menos al año pasado”.

J- Con esta perspectiva ¿cómo harán las empresas para sostener toda la estructura laboral que en los últimos años generó la pesca en la región?

S- Esto se sostiene con mucho esfuerzo de todos. Nosotros estamos haciendo un esfuerzo desde las empresas pagando el 100 por ciento de los salarios y de las cargas sociales porque la pesca está excluida de cualquier beneficio que el gobierno nacional haya dado a las empresas. Nosotros estamos pidiendo que se revea está situación porque la pesca cumple con todos los parámetros objetivos para ingresar en las ayudas y estamos excluidos –solamente- por ser una de las actividades exceptuadas en la cuarentena. Cómo si estar exceptuados hiciese que no le pagase el coronavirus.

J- ¿Se iniciaron las gestiones ante el estado para revertir esa decisión?

S- Nosotros estamos tratando de posicionar esto a nivel nacional y provincial donde se está entendiendo. Eso será un paso adelante porque el apoyo que nos den junto al esfuerzo de las empresas y de la gente, que está comprendiendo que este año todos tendremos que ajustarnos el cinturón ya que en el mundo se habla que quedarán más de 50 millones de desocupados. Este es un año para conversar el empleo y para que las empresas pierdan lo menos posible para que cuando esto mejore estemos todos juntos, no se haya perdido ninguna empresa ni fuentes de empleo. En esto tenemos que trabajar seriamente los responsables de la actividad.

J- ¿A los trabajadores qué se les pide en estos momentos de crisis?

S- Nos tenemos que sentar a conversar con ellos para ver cuál es el empleo que se puede ocupar en cada uno de los escenarios. Acá está claro que si este año fuese como el anterior en materia salarial y se pidiesen aumentos salariales desproporcionados el nivel de actividad será muy chico. Este año el nivel de sueldo debe ser más acotado pero incluyendo una mayor cantidad de gente. De parte de los gremios hay mucha sensatez y comprensión del tema porque cuando uno mira para el costado ve que en otras actividades la gente está sin trabajar y con reducción de salarios. Nosotros, dentro de todo, seguimos siendo privilegiados y podemos mantener el nivel de sueldos que teníamos el año pasado. Acá hay que pensar en él de al lado y no pedir demasiado para mí porque a quien tengo al lado necesita tanto o más que yo.

J- En este contexto se pediría no renegociar el convenio colectivo de trabajo

S- Sí pero nos tenemos que sentar con ellos para ver cuál es el mejor camino en cada ciudad y actividad. Nosotros lo estamos trabajando internamente en la CAPIP porque queremos ser serios y no decir algo que después nos cueste o cerrar una planta. Nosotros estamos viendo el marco general y después tenemos que ir a la letra chica que tenemos que hablar con cada uno.

J- ¿La flexibilización del convenio o reducción salarial es una alternativa qué está evaluándose entre los empresarios?

S- Sería ideal que de esta cuarentena salgamos un poco mejor. Yo creo que el convenio que tenemos es muy mejorable porque en los años se dejó de lado la parte de producción para ir a los fijos. Así hemos perdido la posibilidad de hacer muchos productos porque se exportó materia prima para procesar en otros lados. Esto podría servir para que abramos los ojos porque se necesita avanzar en la productividad dado que somos pocos productivos en la Argentina. Si logramos una competitividad y productividad distinta podremos tener mucha más gente incorporada. Madryn tiene gente desempleada y la pesca podría emplear un número mayor de personas. No se hace por las limitaciones convencionales que tenemos. Los actores nos debemos una autocrítica profunda porque no podemos dejar gente sin trabajo cuando lo podrían tener y con una buena remuneración.

J- Más allá del contexto general y de la pandemia que atraviesa al mundo ¿observa que es una posibilidad para el desarrollo y la reconversión de la pesca?

S- Totalmente porque veníamos cayendo en la forma de trabajar, en los productos que se exportaban. Me parece que –ahora- vamos a tocar fondo y eso nos tiene que servir como una oportunidad para volver mejores. Actualmente tenemos un sistema rígido, arcaico y que no funciona. El empresario se adaptó a la rigidez del convenio y me parece que todos tenemos que ser inteligentes, abrir la cabeza y comprender que está bien proteger a tu afiliado pero también ver al que quiere ser tu afiliado. Ahí hemos fallado en los últimos años. #

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Santos vaticinó que la temporada de langostino será un 50% menor.
02 MAY 2020 - 20:01

Trazó un panorama complejo para este año aunque planteó la necesidad que todos los actores aporten ida para que la crisis actual sea una oportunidad para el sector. Reconoció que la pesca podría ampliar el volumen de mano de obra aunque puso sus reparos en lo rígido de los convenios colectivos de trabajo que deberán adecuarse al nuevo orden mundial.

J- ¿Cuál es la situación de la actividad pesquera en el marco de la pandemia del COVID-19?

S- Desde Puerto Madryn exportamos, principalmente, langostino que –mayoritariamente- se consume en hotelería, restaurantes y todo lo relacionado con el turismo. La crisis de tener las fronteras, hoteles, restaurantes cerrados en los principales mercados como son Japón, España e Italia hace que el consumo este paralizado. Independientemente de la baja que observamos en el primer trimestre del INDCE que habla del 40 por ciento, el problema radica en la parálisis que hay en el consumo. Esto será peor en el segundo trimestre porque no se abrió nada del mercado.

En la actualidad se habilitó una zona donde están pescando muy pocos barcos. A nivel nacional estamos pidiendo que se suspendan los derechos de exportación porque no tiene sentido estar cobrándolos cuando la actividad está paralizada y hace que no se recaude nada. Acá se podría hacer que la actividad, en un 30 por ciento, pueda estar funcionando que permitiría recaudar mucho más en impuestos. Esta esta situación sumado a los protocolos sanitarios que se necesitan para trabajar en las plantas hace que la temporada que comenzará en junio sea, en un caso optimista, el 50 por ciento menor en volumen a la del 2019 y en facturación en el orden del 35 por ciento menos al año pasado”.

J- Con esta perspectiva ¿cómo harán las empresas para sostener toda la estructura laboral que en los últimos años generó la pesca en la región?

S- Esto se sostiene con mucho esfuerzo de todos. Nosotros estamos haciendo un esfuerzo desde las empresas pagando el 100 por ciento de los salarios y de las cargas sociales porque la pesca está excluida de cualquier beneficio que el gobierno nacional haya dado a las empresas. Nosotros estamos pidiendo que se revea está situación porque la pesca cumple con todos los parámetros objetivos para ingresar en las ayudas y estamos excluidos –solamente- por ser una de las actividades exceptuadas en la cuarentena. Cómo si estar exceptuados hiciese que no le pagase el coronavirus.

J- ¿Se iniciaron las gestiones ante el estado para revertir esa decisión?

S- Nosotros estamos tratando de posicionar esto a nivel nacional y provincial donde se está entendiendo. Eso será un paso adelante porque el apoyo que nos den junto al esfuerzo de las empresas y de la gente, que está comprendiendo que este año todos tendremos que ajustarnos el cinturón ya que en el mundo se habla que quedarán más de 50 millones de desocupados. Este es un año para conversar el empleo y para que las empresas pierdan lo menos posible para que cuando esto mejore estemos todos juntos, no se haya perdido ninguna empresa ni fuentes de empleo. En esto tenemos que trabajar seriamente los responsables de la actividad.

J- ¿A los trabajadores qué se les pide en estos momentos de crisis?

S- Nos tenemos que sentar a conversar con ellos para ver cuál es el empleo que se puede ocupar en cada uno de los escenarios. Acá está claro que si este año fuese como el anterior en materia salarial y se pidiesen aumentos salariales desproporcionados el nivel de actividad será muy chico. Este año el nivel de sueldo debe ser más acotado pero incluyendo una mayor cantidad de gente. De parte de los gremios hay mucha sensatez y comprensión del tema porque cuando uno mira para el costado ve que en otras actividades la gente está sin trabajar y con reducción de salarios. Nosotros, dentro de todo, seguimos siendo privilegiados y podemos mantener el nivel de sueldos que teníamos el año pasado. Acá hay que pensar en él de al lado y no pedir demasiado para mí porque a quien tengo al lado necesita tanto o más que yo.

J- En este contexto se pediría no renegociar el convenio colectivo de trabajo

S- Sí pero nos tenemos que sentar con ellos para ver cuál es el mejor camino en cada ciudad y actividad. Nosotros lo estamos trabajando internamente en la CAPIP porque queremos ser serios y no decir algo que después nos cueste o cerrar una planta. Nosotros estamos viendo el marco general y después tenemos que ir a la letra chica que tenemos que hablar con cada uno.

J- ¿La flexibilización del convenio o reducción salarial es una alternativa qué está evaluándose entre los empresarios?

S- Sería ideal que de esta cuarentena salgamos un poco mejor. Yo creo que el convenio que tenemos es muy mejorable porque en los años se dejó de lado la parte de producción para ir a los fijos. Así hemos perdido la posibilidad de hacer muchos productos porque se exportó materia prima para procesar en otros lados. Esto podría servir para que abramos los ojos porque se necesita avanzar en la productividad dado que somos pocos productivos en la Argentina. Si logramos una competitividad y productividad distinta podremos tener mucha más gente incorporada. Madryn tiene gente desempleada y la pesca podría emplear un número mayor de personas. No se hace por las limitaciones convencionales que tenemos. Los actores nos debemos una autocrítica profunda porque no podemos dejar gente sin trabajo cuando lo podrían tener y con una buena remuneración.

J- Más allá del contexto general y de la pandemia que atraviesa al mundo ¿observa que es una posibilidad para el desarrollo y la reconversión de la pesca?

S- Totalmente porque veníamos cayendo en la forma de trabajar, en los productos que se exportaban. Me parece que –ahora- vamos a tocar fondo y eso nos tiene que servir como una oportunidad para volver mejores. Actualmente tenemos un sistema rígido, arcaico y que no funciona. El empresario se adaptó a la rigidez del convenio y me parece que todos tenemos que ser inteligentes, abrir la cabeza y comprender que está bien proteger a tu afiliado pero también ver al que quiere ser tu afiliado. Ahí hemos fallado en los últimos años. #


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