Editorial / Todo fuego es político

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13 MAR 2021 - 21:43 | Actualizado

La voracidad y rapidez con la que las llamas arrasaron más de doscientas casas, miles de hectáreas de bosques, animales y hasta la vida de un trabajador rural que trataba de huir del fuego en medio de la montaña cerca de El Maitén, merecen que al menos una vez la sociedad pueda saber con certeza qué pasó con los brutales incendios que otra vez enlutaron el espíritu de los chubutenses.

La Justicia tiene la obligación de cambiar la larga historia de incendios impunes. Son cientos que en los últimos años acabaron con miles de hectáreas de bosque nativo sin que nunca haya habido ni siquiera un atisbo de certeza sobre los orígenes del fuego. ¿Todos fueron una circunstancia de la naturaleza?

Desde los presuntos intereses inmobiliarios espurios, pasando por los pirómanos solitarios, las ramas que tocan los tendidos eléctricos, los turistas o habitantes desaprensivos que no apagan bien las brasas o tiran colillas, hasta los infaltables “terroristas mapuches” que cada tanto aparecen en escena con olor a servicios de inteligencia, siempre se han redondeado explicaciones que –para variar- sólo terminan sirviendo para que algunos vivos lleven agua para su molino.

El ambientalismo de redes sociales, que ahora innova con una idea estrambótica sobre la presunta responsabilidad en los incendios de las plantaciones de pinos -algo así como una “mafia de los pinares” que acecha al bosque nativo-, debería leer lo que alguna vez dijo un verdadero ambientalista, el brasileño Chico Mendes, un recolector de caucho y militante socialista asesinado en 1988 por una banda de pistoleros contratada por los terratenientes a los que él cuestionaba cuerpo a cuerpo en medio del Amazonas: “La ecología sin lucha social es solo jardinería”. No estaba equivocado. Chubut se llenó de jardineros.

Linares lo hizo

Las escaramuzas que hubo durante la visita de ayer del presidente Alberto Fernández a Lago Puelo, en donde anunció una ayuda millonaria para empezar a reconstruir lo que se dañó, estuvo teñida por la intolerancia de grupos en donde se mezcla el ambientalismo, la izquierda y un antiperonismo siempre latente en la piel de muchos a los que les cuesta reconocer que todo es una buena excusa para insultar a un presidente peronista. El Presidente, que bajó a Chubut a desembolsar 773 millones de pesos para ayudar a paliar los efectos del fuego, tuvo que bancarse un momento amargo sin que se haya visto a un solo militante peronista a las puertas del Centro Cultural de Lago Puelo.

Detrás de esa vergonzosa recepción al jefe de Estado, además de fallas en la seguridad, hay que buscar responsables en la dirigencia del PJ Chubut, y principalmente en su presidente, Carlos Linares, que viene agitando la antiminería por cuestiones electorales de ocasión y ayer lo dejaron solo a merced de las piedras.

Siempre hay alguien que cree que en el medio de la tragedia se puede sacar provecho. Una pena.

Esenciales

La devastación producida en la Comarca Andina del Paralelo 42 también ha dejado al descubierto mucho más que la inmediata y solidaria respuesta de la sociedad chubutense, como por ejemplo la necedad con la que se resuelven muchas cuestiones en el ámbito político de la provincia.

El año pasado, cuando se discutió en la Legislatura la adhesión de la Provincia al DNU 311 del Gobierno Nacional, que había establecido distintas medidas paliativas respecto de la prestación de los servicios durante la cuarentena, el Gobierno propuso establecer la Emergencia de los Servicios Públicos Esenciales en todo el ámbito provincial y declarar a los trabajadores de dichos servicios como “esenciales”. Lógica pura y reconocimiento de la realidad.

Sin embargo, las diputadas y los diputados provinciales decidieron descartar ambas declaraciones y adherir escuetamente al DNU de Nación.

Las imágenes de las últimas horas que muestran a los trabajadores de la Dirección General de Servicios Públicos de la Provincia del Chubut trabajando a destajo en condiciones absolutamente adversas para recomponer el servicio eléctrico en toda la Comarca en medio de la devastación, interpelan tácitamente a las legisladoras y legisladores provinciales que desde la aséptica comodidad de sus bancas desestimaron aquella declaración, motivados por su mezquina disputa con el gobernador.

En febrero pasado, el Poder Ejecutivo envió a la Legislatura un nuevo proyecto de Emergencia de los Servicios Públicos Esenciales, que incluye nuevamente declarar como esenciales a los trabajadores de la DGSP, los mismos que por estas horas, sin descanso y sorteando limitaciones y precariedades trabajan denodadamente en la Cordillera.

El martes próximo ese proyecto podría ser aprobado y brindaría facultades absolutamente necesarias para comenzar a reparar lo que la tragedia ígnea destruyó.

Tal vez, las diputadas y diputados provinciales aprovechen la oportunidad para reencontrarse con el sentido común y con el Pueblo, de los que son sus representantes.#

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13 MAR 2021 - 21:43

La voracidad y rapidez con la que las llamas arrasaron más de doscientas casas, miles de hectáreas de bosques, animales y hasta la vida de un trabajador rural que trataba de huir del fuego en medio de la montaña cerca de El Maitén, merecen que al menos una vez la sociedad pueda saber con certeza qué pasó con los brutales incendios que otra vez enlutaron el espíritu de los chubutenses.

La Justicia tiene la obligación de cambiar la larga historia de incendios impunes. Son cientos que en los últimos años acabaron con miles de hectáreas de bosque nativo sin que nunca haya habido ni siquiera un atisbo de certeza sobre los orígenes del fuego. ¿Todos fueron una circunstancia de la naturaleza?

Desde los presuntos intereses inmobiliarios espurios, pasando por los pirómanos solitarios, las ramas que tocan los tendidos eléctricos, los turistas o habitantes desaprensivos que no apagan bien las brasas o tiran colillas, hasta los infaltables “terroristas mapuches” que cada tanto aparecen en escena con olor a servicios de inteligencia, siempre se han redondeado explicaciones que –para variar- sólo terminan sirviendo para que algunos vivos lleven agua para su molino.

El ambientalismo de redes sociales, que ahora innova con una idea estrambótica sobre la presunta responsabilidad en los incendios de las plantaciones de pinos -algo así como una “mafia de los pinares” que acecha al bosque nativo-, debería leer lo que alguna vez dijo un verdadero ambientalista, el brasileño Chico Mendes, un recolector de caucho y militante socialista asesinado en 1988 por una banda de pistoleros contratada por los terratenientes a los que él cuestionaba cuerpo a cuerpo en medio del Amazonas: “La ecología sin lucha social es solo jardinería”. No estaba equivocado. Chubut se llenó de jardineros.

Linares lo hizo

Las escaramuzas que hubo durante la visita de ayer del presidente Alberto Fernández a Lago Puelo, en donde anunció una ayuda millonaria para empezar a reconstruir lo que se dañó, estuvo teñida por la intolerancia de grupos en donde se mezcla el ambientalismo, la izquierda y un antiperonismo siempre latente en la piel de muchos a los que les cuesta reconocer que todo es una buena excusa para insultar a un presidente peronista. El Presidente, que bajó a Chubut a desembolsar 773 millones de pesos para ayudar a paliar los efectos del fuego, tuvo que bancarse un momento amargo sin que se haya visto a un solo militante peronista a las puertas del Centro Cultural de Lago Puelo.

Detrás de esa vergonzosa recepción al jefe de Estado, además de fallas en la seguridad, hay que buscar responsables en la dirigencia del PJ Chubut, y principalmente en su presidente, Carlos Linares, que viene agitando la antiminería por cuestiones electorales de ocasión y ayer lo dejaron solo a merced de las piedras.

Siempre hay alguien que cree que en el medio de la tragedia se puede sacar provecho. Una pena.

Esenciales

La devastación producida en la Comarca Andina del Paralelo 42 también ha dejado al descubierto mucho más que la inmediata y solidaria respuesta de la sociedad chubutense, como por ejemplo la necedad con la que se resuelven muchas cuestiones en el ámbito político de la provincia.

El año pasado, cuando se discutió en la Legislatura la adhesión de la Provincia al DNU 311 del Gobierno Nacional, que había establecido distintas medidas paliativas respecto de la prestación de los servicios durante la cuarentena, el Gobierno propuso establecer la Emergencia de los Servicios Públicos Esenciales en todo el ámbito provincial y declarar a los trabajadores de dichos servicios como “esenciales”. Lógica pura y reconocimiento de la realidad.

Sin embargo, las diputadas y los diputados provinciales decidieron descartar ambas declaraciones y adherir escuetamente al DNU de Nación.

Las imágenes de las últimas horas que muestran a los trabajadores de la Dirección General de Servicios Públicos de la Provincia del Chubut trabajando a destajo en condiciones absolutamente adversas para recomponer el servicio eléctrico en toda la Comarca en medio de la devastación, interpelan tácitamente a las legisladoras y legisladores provinciales que desde la aséptica comodidad de sus bancas desestimaron aquella declaración, motivados por su mezquina disputa con el gobernador.

En febrero pasado, el Poder Ejecutivo envió a la Legislatura un nuevo proyecto de Emergencia de los Servicios Públicos Esenciales, que incluye nuevamente declarar como esenciales a los trabajadores de la DGSP, los mismos que por estas horas, sin descanso y sorteando limitaciones y precariedades trabajan denodadamente en la Cordillera.

El martes próximo ese proyecto podría ser aprobado y brindaría facultades absolutamente necesarias para comenzar a reparar lo que la tragedia ígnea destruyó.

Tal vez, las diputadas y diputados provinciales aprovechen la oportunidad para reencontrarse con el sentido común y con el Pueblo, de los que son sus representantes.#