Nicolás Ibarnegaray, militar y árbitro profesional

La Patria y el arbitraje son dos pasiones que Nicolás Ibarnegaray intenta combinar día a día en su vida.

09 ABR 2021 - 20:43

Por Francisco Caputo / @fran_caputo

Nacido en Salta y residente en Comodoro Rivadavia, es Cabo Principal de la Fuerza Áerea Argentina. Es de aquellos hombres que hizo una promesa a la Bandera, donde juró defender la Patria hasta perder la vida.

A la par, también es árbitro profesional de fútbol. Se incorporó recientemente al staff de la AFA y recibió su primera designación para este fin de semana, como cuarto árbitro en el partido del Federal A entre Deportivo Madryn y Círculo Deportivo.

Ser árbitro

“Ser referí profesional es un sueño cumplido. Hice muchos sacrificios. Estoy realmente feliz”, narró Ibarnegaray, de 28 años, a Jornada.

En su infancia, jugaba a ser Ángel Sánchez. Solía cortar dos cartulinas, una amarilla y otra roja, que fungían de tarjetas. Las combinaba con un silbato de cumpleaños para armar su kit. “Ahora tengo cientos de tarjetas, silbatos de fútbol e intercomunicadores. Y soy profesional”, narró.

El camino hacia el profesionalismo desde los estratos iniciales del arbitraje fue sacrificado. “Hubo mucha gente que me acompañó: mis padres, mis hermanos, mis amigos, los instructores nacionales Francisco Noguera y Darío García, Sergio Pezzotta, ´Kelo´ Carrizo, Javier Treuque, el instructor Rodolfo Russo, así como los árbitros independientes de Comodoro. Yo soy uno de ellos”, comentó. “También está siempre Miguel Savorani, quien ahora está en Primera. Es un gran referente. Hay un antes y un después de él en la Patagonia”, acotó.

Ser militar

A la par que perseguía sus sueños arbitrales, Ibarnegaray se inscribió en la Fuerza Áerea. Hizo la carrera militar en Córdoba, así como una especialización para ser técnico de mantenimiento de aeronaves militares. En 2014, fue destinado a la Novena Brigada Aérea.

“Tengo turnos rotativos, a veces de madrugada. A veces toca los fines de semana, a veces no. Hago también dos o tres guardias por mes”, explicó.

Los horarios variables podían haber sido una complicación para su carrera arbitral. “Tengo que hacer malabares. Pero mis compañeros me respaldan. Me cubrían si había partidos o si tenía que hacer algún curso. A ellos también les doy gracias”, acotó.

Si Argentina entra en guerra y hay un torneo de fútbol en curso, Ibarnegaray no duda. “Yo juré la Bandera. Tengo que ir y cumplir con mi deber y con mi obligación; tengo que cumplir con esa promesa”, concluyó.

Nicolás Ibarnegaray, el árbitro militar de Chubut. Sueña con volar alto en la Fuerza Aérea y en el arbitraje. Va por buen camino.

09 ABR 2021 - 20:43

Por Francisco Caputo / @fran_caputo

Nacido en Salta y residente en Comodoro Rivadavia, es Cabo Principal de la Fuerza Áerea Argentina. Es de aquellos hombres que hizo una promesa a la Bandera, donde juró defender la Patria hasta perder la vida.

A la par, también es árbitro profesional de fútbol. Se incorporó recientemente al staff de la AFA y recibió su primera designación para este fin de semana, como cuarto árbitro en el partido del Federal A entre Deportivo Madryn y Círculo Deportivo.

Ser árbitro

“Ser referí profesional es un sueño cumplido. Hice muchos sacrificios. Estoy realmente feliz”, narró Ibarnegaray, de 28 años, a Jornada.

En su infancia, jugaba a ser Ángel Sánchez. Solía cortar dos cartulinas, una amarilla y otra roja, que fungían de tarjetas. Las combinaba con un silbato de cumpleaños para armar su kit. “Ahora tengo cientos de tarjetas, silbatos de fútbol e intercomunicadores. Y soy profesional”, narró.

El camino hacia el profesionalismo desde los estratos iniciales del arbitraje fue sacrificado. “Hubo mucha gente que me acompañó: mis padres, mis hermanos, mis amigos, los instructores nacionales Francisco Noguera y Darío García, Sergio Pezzotta, ´Kelo´ Carrizo, Javier Treuque, el instructor Rodolfo Russo, así como los árbitros independientes de Comodoro. Yo soy uno de ellos”, comentó. “También está siempre Miguel Savorani, quien ahora está en Primera. Es un gran referente. Hay un antes y un después de él en la Patagonia”, acotó.

Ser militar

A la par que perseguía sus sueños arbitrales, Ibarnegaray se inscribió en la Fuerza Áerea. Hizo la carrera militar en Córdoba, así como una especialización para ser técnico de mantenimiento de aeronaves militares. En 2014, fue destinado a la Novena Brigada Aérea.

“Tengo turnos rotativos, a veces de madrugada. A veces toca los fines de semana, a veces no. Hago también dos o tres guardias por mes”, explicó.

Los horarios variables podían haber sido una complicación para su carrera arbitral. “Tengo que hacer malabares. Pero mis compañeros me respaldan. Me cubrían si había partidos o si tenía que hacer algún curso. A ellos también les doy gracias”, acotó.

Si Argentina entra en guerra y hay un torneo de fútbol en curso, Ibarnegaray no duda. “Yo juré la Bandera. Tengo que ir y cumplir con mi deber y con mi obligación; tengo que cumplir con esa promesa”, concluyó.

Nicolás Ibarnegaray, el árbitro militar de Chubut. Sueña con volar alto en la Fuerza Aérea y en el arbitraje. Va por buen camino.


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