Enriqueta y la historia de los tradicionales chorizos de Dolavon

La familia formada por Juan José Peruzotti y su señora Enriqueta Conrad fueron los propietarios de la marca registrada J.A.C.O.L., los clásicos chorizos Peruzotti de Dolavon. JornadaPlay se acercó hasta su casa para conocer la historia de los famosos embutidos.

29 MAY 2021 - 9:39 | Actualizado

Es una de las pocas personas que conocen la receta de los tradicionales chorizos de Dolavon. La marca registrada de la familia Peruzotti y de la fábrica JACOL. Tiene 93 años y junto a su marido crearon un producto local que los hizo conocidos en toda la provincia.

“Mi marido trabajaba en Agua y Energía, en Gaiman. En un momento quiso dejar de ser empleado y surgió la idea de hacer chorizos. Yo me negaba, pero él ya lo había decidido”, recordó Enriqueta en JornadaPlay. Empezó con una máquina casera de hacer albóndigas y una balanza. Compró la carne, el condimento y probó. Mejoró la receta. Y gustó.

“Cuando empezamos el trabajo involucró a toda la familia. Cada uno con su tarea. Había que traer agua del pozo y funcionábamos con una cocina a leña”.

Doña Enriqueta abona cada día a la leyenda de una fórmula demasiado secreta como para presumirla. No obstante, a eso, ahora, ya retirada de la cocina, sin dar mayores detalles, señaló: “Solo hay que usar buena carne”.

“No extraño la fábrica”, agregó: “Cuando se terminó me llevaron a una psicóloga porque creían que me iba a sentir mal y no fue así”. Para Enriqueta, Dolavon es su lugar de origen. Lleva una vida reposada. Ocupa el tiempo en las plantas de su jardín, el tejido, la máquina de coser y una que otra visita a la casa de su cuñada.

29 MAY 2021 - 9:39

Es una de las pocas personas que conocen la receta de los tradicionales chorizos de Dolavon. La marca registrada de la familia Peruzotti y de la fábrica JACOL. Tiene 93 años y junto a su marido crearon un producto local que los hizo conocidos en toda la provincia.

“Mi marido trabajaba en Agua y Energía, en Gaiman. En un momento quiso dejar de ser empleado y surgió la idea de hacer chorizos. Yo me negaba, pero él ya lo había decidido”, recordó Enriqueta en JornadaPlay. Empezó con una máquina casera de hacer albóndigas y una balanza. Compró la carne, el condimento y probó. Mejoró la receta. Y gustó.

“Cuando empezamos el trabajo involucró a toda la familia. Cada uno con su tarea. Había que traer agua del pozo y funcionábamos con una cocina a leña”.

Doña Enriqueta abona cada día a la leyenda de una fórmula demasiado secreta como para presumirla. No obstante, a eso, ahora, ya retirada de la cocina, sin dar mayores detalles, señaló: “Solo hay que usar buena carne”.

“No extraño la fábrica”, agregó: “Cuando se terminó me llevaron a una psicóloga porque creían que me iba a sentir mal y no fue así”. Para Enriqueta, Dolavon es su lugar de origen. Lleva una vida reposada. Ocupa el tiempo en las plantas de su jardín, el tejido, la máquina de coser y una que otra visita a la casa de su cuñada.