ECONOMÍA

La inflación en la Eurozona fue 3% en agosto, el máximo en diez años

La tasa de inflación interanual en la Eurozona alcanzó en agosto el 3%, según comunicó hoy el instituto de estadísticas europeo Eurostat, lo cual representa la cifra más alta desde noviembre de 2011.

31/08/2021 11:50

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El dato preliminar, que superó lo pronosticado por todos 37 economistas encuestados por la agencia Bloomberg, indica una aceleración en los precios al consumidor respecto del mes anterior donde registró 2,2%, y se vio impulsado por el sector energético que registró un aumento de 15,4% interanual en el período analizado.

En tanto, la inflación subyacente (que descarta precios volátiles como los de los alimentos y la energía) marcó 1,6%, la mayor cifra desde 2012.

La Eurozona consiste de los 19 países de la Unión Europea que adoptaron al euro como moneda.

La cifra llega luego de que ayer Alemania y España anunciaran tasas de inflación del 3,4% y 3,3%, las más altas desde 2008 y 2012 respectivamente. Del mismo modo, en Francia hoy se reportó una inflación que llegó al 2,4% en agosto, y en Italia marcó 2,6%.

Según declaraciones a la agencia AFP de Jack Allen-Reynolds, economista de la consultora Capital Economics, la inflación podría aumentar “aún más en los próximos meses”, aunque consideró que esto se debe a “presiones temporales que deberían desaparecer el próximo año, dejando la inflación general y subyacente muy por debajo del 2% para fines de 2022”.

La misma opinión es suscripta por la consultora Oxford Economics, que observó que el aumento "es en gran parte transitorio”.

Del mismo modo, el Gobernador del Banco de Francia, Francois Villeroy de Galhau, aseguró el lunes que no había riesgo de “sobrecalentamiento” en el bloque monetario.

En tanto, Berg Colijn, economista de ING Bank NV en Ámsterdam, señaló a Bloomberg que los datos de hoy van a causar “cierto nerviosismo” pero “no muestran evidencia de un aumento más estructural de la inflación”.

Sin embargo, Colijn consideró que persiste el riesgo de una inflación más alta, y el resultado dependerá de si los mayores costos en los transportes y los materiales pasarán o no a los bienes finales.

En ese sentido, el Banco Central Europeo (BCE) fijó una meta de mediano plazo del 2% para la inflación, una cifra que, sin embargo, quedó ampliamente superada este mes: sus pronósticos indicaban una alza este año del 1,9% para luego caer al 1,5% y 1,4% en 2022 y 2023, respectivamente.

Sin embargo, el BCE no ha mostrado preocupación por el aumento de precios y, al contrario de la Reserva Federal estadounidense (FED) y otros bancos centrales, planea continuar por lo pronto con sus políticas de estimulo de larga duración para ayudar a impulsar la recuperación económica luego de la pandemia de coronavirus.

El programa de estímulo incluye un programa de compra de bonos de emergencia (PEPP), que incluye un presupuesto de US$ 2,2 mil millones, que, de acuerdo con declaraciones en julio de la presidenta de la entidad monetaria, Christine Lagarde, prevé que continúe hasta al menos 2022.

Sin embargo, el BCE se reunirá el próximo 9 de septiembre y uno de los tópicos de discusión será el futuro del programa de compra de activos: su consejo gobernante se muestra actualmente dividido acerca de cuándo comenzar a reducir los estímulos, según indican las minutas de la última reunión.

Mientras algunos miembros señalan que es necesario mantener la cautela al reducir los estímulos, otros sostienen que la institución estaba subestimando los riesgos de una inflación más alta.