La Clave del día / Turismo que explota

01 OCT 2021 - 21:05

En Esquel y Trevelin ya no queda lugar para turistas. A los prestadores de ambas ciudades no les queda más remedio que derivar visitantes a otras localidades cercanas y colaborar entre sí para avisar apenas una plaza se desocupa. Como hace años no pasaba, trabajan a cama caliente. Algo muy parecido sucede en Puerto Madryn.

El vértigo de los acontecimientos nos hace parecer que transcurrió un siglo, pero en realidad hace muy pocos meses este sector en la cordillera estaba destrozado por la pandemia. Y el enojo de sus empresarios era notable.

Tanto, que llegaron a enfrentarse con el ministro de Salud, Fabián Puratich, que no daba el brazo a torcer y prefería que la economía funcionara al límite antes de que las terapias intensivas desbordaran de Covid.

Ya no vale la pena –nunca la valió- preguntarse quién estaba más acertado. La única verdad ahora es la realidad, que dicta que se flexibilizaron las restricciones y que la llegada de turistas explotó. En una punta de la provincia, la costa maravillosa con sus pingüinos y ballenas; cientos de kilómetros al oeste, bellezas como el campo de tulipanes y la cordillera. La economía comienza a entibiarse y la rueda gira porque todos se benefician con un formato de producción que le da mucho a Chubut y que parece no tener techo. Lamentablemente, sólo faltó la nieve en tiempo y forma.

La pandemia no terminó pero puede que la pesadilla sí. Es hora de olvidar las mezquindades y las rencillas. Todos deberían aprender de la oscuridad que atravesó el turismo

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01 OCT 2021 - 21:05

En Esquel y Trevelin ya no queda lugar para turistas. A los prestadores de ambas ciudades no les queda más remedio que derivar visitantes a otras localidades cercanas y colaborar entre sí para avisar apenas una plaza se desocupa. Como hace años no pasaba, trabajan a cama caliente. Algo muy parecido sucede en Puerto Madryn.

El vértigo de los acontecimientos nos hace parecer que transcurrió un siglo, pero en realidad hace muy pocos meses este sector en la cordillera estaba destrozado por la pandemia. Y el enojo de sus empresarios era notable.

Tanto, que llegaron a enfrentarse con el ministro de Salud, Fabián Puratich, que no daba el brazo a torcer y prefería que la economía funcionara al límite antes de que las terapias intensivas desbordaran de Covid.

Ya no vale la pena –nunca la valió- preguntarse quién estaba más acertado. La única verdad ahora es la realidad, que dicta que se flexibilizaron las restricciones y que la llegada de turistas explotó. En una punta de la provincia, la costa maravillosa con sus pingüinos y ballenas; cientos de kilómetros al oeste, bellezas como el campo de tulipanes y la cordillera. La economía comienza a entibiarse y la rueda gira porque todos se benefician con un formato de producción que le da mucho a Chubut y que parece no tener techo. Lamentablemente, sólo faltó la nieve en tiempo y forma.

La pandemia no terminó pero puede que la pesadilla sí. Es hora de olvidar las mezquindades y las rencillas. Todos deberían aprender de la oscuridad que atravesó el turismo


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