Esquilador, basurero y remisero: la historia de Nicolás Cayecul, símbolo de Fontana de Trevelin

Nicolás Cayecul, durante la esquila del año pasado.
22 NOV 2021 - 20:25

Por Francisco Caputo Twitter: @Fran_Caputo

A la vera de la Cordillera de los Andes, Fontana de Trevelin se apresta a debutar este miércoles en el Regional. Con un plantel integrado en su enorme mayoría por futbolistas del pueblo, el club volverá a la arena federal. El rival del regreso será Cruz del Sur en casa, en el marco de la ardua Zona 7, que también integra Chicago, otro equipo barilochense.

Uno de los símbolos del club, el volante creativo Nicolás Cayecul, posee una historia de antología. Nacido en Lago Rosario, hizo toda su carrera en el “Rojinegro del Molino”, desde las infantiles a Primera. Para jugar en las formativas, hacía al trote los 27 kilómetros que separaban su casa de Trevelin.

El sacrificio lo acompaña también en la adultez. En la actualidad, el mediocampista de 30 años tiene múltiples trabajos para subsistir en una jaqueada economía nacional. Es basurero, remisero y albañil. Y si es posible, hace un dinero adicional enn la esquila de ovejas. “Entre alquiler y comida no alcanza el dinero. Hay que rebuscárselas como sea”, le comentó a Jornada. “A veces, no puedo entrenar con el plantel por el cansancio y porque quiero estar con mi familia.. Pero todos entienden. Y se los agradezco”, agregó “Boli”, de ascendencia mapuche.

Su rutina

Nacido en Trevelin, emigró con su familia a Lago Rosario. A los 17 años, regresó a su tierra natal. “En Lago Rosario no había trabajo. Mi papá Nicanor, para mantenernos, siempre salía a la esquila. Y mi mamá, Diana Eva Galarza, trabajaba en un plan de la muni (sic) que le pagaban nada”, describió. “Y a los 19 años, con Karen Gissele Flores, mi mujer,fuimos padre de una hermosa niña, Samira Julieta.Tenía que trabajar. Siempre me las rebusqué y siempre tuve trabajo”, destacó.

Un día común y corriente para Cayecul empieza a las cinco de la mañana. Una hora después, comienza su labor en la recolección de residuos, servicio municipal. “Hago el turno de la mañana, de lunes a viernes. Entramos a las seis y a las 12 del mediodía ya terminamos. Es un trabajo exigente desde lo físico”, comentó. Pero la jornada laboral no termina ahí para Cayecul.

“A la tarde, hago trabajos de construcción, desde las 13 a las 18. Y los sábados manejo un auto de la Remisería del Sur, que también me dan una gran mano. El dinero no alcanza, la situación no es fácil”, agregó el volante. Sofocado por el cansancio, va las prácticas, que se realizan a partir de las 19. “Voy cuando puedo. Si no es posible, hablo con Luis Avilés, que gracias a Dios se pone en nuestro lugar y entiende”, explicó.

“Doy la vida por el club. Pero somos seres humanos. Quiero disfrutar la tarde con mi familia, tomando mates sin prisa con mi mujer o llevando a mi hija a la plaza. Si voy a la práctica, vuelvo a casa a eso de las 20:30 o 21, ceno y luego me acuestoa descansar para empezar un nuevo día”, puntualizó.

La esquila

Pero hay más elementos para este rompecabezas. Cayecul hizo la temporada de esquila de ovejas del año pasado. “No me quedó otra por la pandemia. No había trabajo así que nos fuimos con mi papá a hacer una campaña de cinco meses. Salimos en julio y volvimos en diciembre. Si es necesario, lo haré de nuevo”, expresó.

“No fue mi primera campaña en la esquila. Salí por primera vez con mi viejo cuando tenía 15 años y luego hice otras temporadas”, agregó. “Dejé la escuela esa vez, a los quince años. Dejé en noveno y nunca pude retomar. Me hubiese gustado seguir mis estudios. Pero ya está”, remarcó.

El fútbol

Con ese bagaje, Cayecul, se dispone a disputar otro torneo afista con el club que ama. “En 2015, llegamos a semifinales del Federal C. Hicimos un gran torneo. Daremos todo, como aquella vez”, enunció.Belgrano de Esquel, el campeón de la Liga del Oeste, declinó participar. Y la plaza recayó en Fontana, el segundo. En esta oportunidad, el destino ubicó al "Rojinegro"en un arduo triangular. El debut será este miércoles a las 17 ante Cruz del Sur, con arbitraje de Luciano Julio. Tanto el “Cruzado” como Chicago han armado planteles con mayoría de refuerzos foráneos. Pero “Boli” es optimista.

“Es un torneo muy lindo para jugar con nuestro club, sabiendo que hay muchos jóvenes que van a vivir esta experiencia por primera vez y les va a servir para su futuro Y con respecto a los más grandes es un desafío hermoso para guardar de recuerdo”, postuló. “ Con trabajo en equipo, con entrega total y sobre todo entendiendo que en la cancha somos 11 contra 11, se puede dar pelea. Como dirían todos acá en la cancha se ven los pingos (sic)”, narró.

“Aspiramos a estar a la altura del torneo y dejar en lo más alto a nuestra institución. Ojalá nos salgan las cosas para dar el batacazo acá”, expresó. “Les agradezco a mi mujer, a mi hija, mis padres, a mis hermanos a todo el club, a mis empleadores. Todos hacen su aporte para que pueda defender los colores de Fontana”, remató.

Nicolás Cayecul, durante la esquila del año pasado.
22 NOV 2021 - 20:25

Por Francisco Caputo Twitter: @Fran_Caputo

A la vera de la Cordillera de los Andes, Fontana de Trevelin se apresta a debutar este miércoles en el Regional. Con un plantel integrado en su enorme mayoría por futbolistas del pueblo, el club volverá a la arena federal. El rival del regreso será Cruz del Sur en casa, en el marco de la ardua Zona 7, que también integra Chicago, otro equipo barilochense.

Uno de los símbolos del club, el volante creativo Nicolás Cayecul, posee una historia de antología. Nacido en Lago Rosario, hizo toda su carrera en el “Rojinegro del Molino”, desde las infantiles a Primera. Para jugar en las formativas, hacía al trote los 27 kilómetros que separaban su casa de Trevelin.

El sacrificio lo acompaña también en la adultez. En la actualidad, el mediocampista de 30 años tiene múltiples trabajos para subsistir en una jaqueada economía nacional. Es basurero, remisero y albañil. Y si es posible, hace un dinero adicional enn la esquila de ovejas. “Entre alquiler y comida no alcanza el dinero. Hay que rebuscárselas como sea”, le comentó a Jornada. “A veces, no puedo entrenar con el plantel por el cansancio y porque quiero estar con mi familia.. Pero todos entienden. Y se los agradezco”, agregó “Boli”, de ascendencia mapuche.

Su rutina

Nacido en Trevelin, emigró con su familia a Lago Rosario. A los 17 años, regresó a su tierra natal. “En Lago Rosario no había trabajo. Mi papá Nicanor, para mantenernos, siempre salía a la esquila. Y mi mamá, Diana Eva Galarza, trabajaba en un plan de la muni (sic) que le pagaban nada”, describió. “Y a los 19 años, con Karen Gissele Flores, mi mujer,fuimos padre de una hermosa niña, Samira Julieta.Tenía que trabajar. Siempre me las rebusqué y siempre tuve trabajo”, destacó.

Un día común y corriente para Cayecul empieza a las cinco de la mañana. Una hora después, comienza su labor en la recolección de residuos, servicio municipal. “Hago el turno de la mañana, de lunes a viernes. Entramos a las seis y a las 12 del mediodía ya terminamos. Es un trabajo exigente desde lo físico”, comentó. Pero la jornada laboral no termina ahí para Cayecul.

“A la tarde, hago trabajos de construcción, desde las 13 a las 18. Y los sábados manejo un auto de la Remisería del Sur, que también me dan una gran mano. El dinero no alcanza, la situación no es fácil”, agregó el volante. Sofocado por el cansancio, va las prácticas, que se realizan a partir de las 19. “Voy cuando puedo. Si no es posible, hablo con Luis Avilés, que gracias a Dios se pone en nuestro lugar y entiende”, explicó.

“Doy la vida por el club. Pero somos seres humanos. Quiero disfrutar la tarde con mi familia, tomando mates sin prisa con mi mujer o llevando a mi hija a la plaza. Si voy a la práctica, vuelvo a casa a eso de las 20:30 o 21, ceno y luego me acuestoa descansar para empezar un nuevo día”, puntualizó.

La esquila

Pero hay más elementos para este rompecabezas. Cayecul hizo la temporada de esquila de ovejas del año pasado. “No me quedó otra por la pandemia. No había trabajo así que nos fuimos con mi papá a hacer una campaña de cinco meses. Salimos en julio y volvimos en diciembre. Si es necesario, lo haré de nuevo”, expresó.

“No fue mi primera campaña en la esquila. Salí por primera vez con mi viejo cuando tenía 15 años y luego hice otras temporadas”, agregó. “Dejé la escuela esa vez, a los quince años. Dejé en noveno y nunca pude retomar. Me hubiese gustado seguir mis estudios. Pero ya está”, remarcó.

El fútbol

Con ese bagaje, Cayecul, se dispone a disputar otro torneo afista con el club que ama. “En 2015, llegamos a semifinales del Federal C. Hicimos un gran torneo. Daremos todo, como aquella vez”, enunció.Belgrano de Esquel, el campeón de la Liga del Oeste, declinó participar. Y la plaza recayó en Fontana, el segundo. En esta oportunidad, el destino ubicó al "Rojinegro"en un arduo triangular. El debut será este miércoles a las 17 ante Cruz del Sur, con arbitraje de Luciano Julio. Tanto el “Cruzado” como Chicago han armado planteles con mayoría de refuerzos foráneos. Pero “Boli” es optimista.

“Es un torneo muy lindo para jugar con nuestro club, sabiendo que hay muchos jóvenes que van a vivir esta experiencia por primera vez y les va a servir para su futuro Y con respecto a los más grandes es un desafío hermoso para guardar de recuerdo”, postuló. “ Con trabajo en equipo, con entrega total y sobre todo entendiendo que en la cancha somos 11 contra 11, se puede dar pelea. Como dirían todos acá en la cancha se ven los pingos (sic)”, narró.

“Aspiramos a estar a la altura del torneo y dejar en lo más alto a nuestra institución. Ojalá nos salgan las cosas para dar el batacazo acá”, expresó. “Les agradezco a mi mujer, a mi hija, mis padres, a mis hermanos a todo el club, a mis empleadores. Todos hacen su aporte para que pueda defender los colores de Fontana”, remató.


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