El hombre que sacó la foto que no los dejó morir

Emilser Pereira fue fotógrafo de Jornada hasta que la Triple A lo condenó al destierro en 1975. Fue el autor de la imagen de los presos políticos rendidos en el Aeropuerto de Trelew, que recorrió el mundo y construyó un ícono de la historia. Este diario le rendirá homenaje el sábado 20 de agosto.

Concentrado. Emilser y su cámara eran uno. Quedaron en el recuerdo.
14 AGO 2022 - 19:30

Hay una foto que pueden ser todas las fotos. Tal vez ninguna, o pocas hicieron tan largo recorrido a tantas partes y durante tanto tiempo. Es una foto que también se convirtió en el símbolo de una época en que para algunos la vida valía poco. Es una foto de hierro. Eterna. Porque ahí están, vistos por última vez con vida, los jóvenes que a fuerza de su ideología armada, querían cambiar el mundo. Ahí están con esas mismas armas rendidas a sus pies como están rendidos ellos ante los duros brazos de la dictadura que días después se iban a teñir de sangre.

Es de hierro y eterna esa foto como el que está detrás. El que comienza a escribir con su cámara una de las épocas más sangrientas que vivió la Argentina.

Detrás de esa foto hay un hombre que también es de hierro, que también es eterno: Emilser Pereira, por entonces fotógrafo de Jornada. Militante de los sueños y de la vida. Cumpliendo con una de sus grandes pasiones como lo fue la fotografía.

Lejos estaba de pensar que detrás de ese click, Emilser comenzaría a vivir su propio calvario y que también con los años se convertiría en uno de los héroes de Trelew. Como lo hacía siempre, estuvo en el momento justo, en el lugar indicado. Eso, en lo que hace a su profesión. Tal vez si se sacan las cuentas que siempre nos saca la vida, Emilser estuvo en el peor momento y en el lugar equivocado.
Fotografió sin que ningún entorno le importara, a los presos políticos rendidos en el aeropuerto de Trelew, en el atardecer del 15 de agosto de 1972.

Habían osado burlar las cadenas de la dictadura y fugaron de la cárcel de Rawson, el penal de máxima seguridad al que habían sido confinados. Pero un mal cálculo evitó que llegaran a tomar el avión para huir hacia Chile, hacia la victoria. Siempre.

Entonces ahí, rendidos, estaban frente a los ojos de los marinos que de antemano sabían su suerte. Quizá también sabían la de Emilser. Al fotógrafo de Jornada poco le importó la mirada oscura de los represores. Y gatilló. Pero sin que saliera ninguna bala. Gatilló su cámara de fotos para retratar la eternidad de un momento trágico y único.

Emilser Pereira nació el 1º de julio de 1936 en Guardia Mitre, un pequeño poblado de la provincia de Río Negro. Inscripto como “Pereyra”, él siempre escribió su apellido con “i” latina.

En los años ’60 se incorporó a Jornada, donde se formó como reportero gráfico. Durante su actividad política-militante participó activamente en la creación de la Comisión de Solidaridad con los presos políticos desde la llegada de estos al penal de Rawson.

A partir del año 1973 militó en el FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo). En 1974 fue detenido junto su compañera Miri y ambos puestos a disposición del Poder Ejecutivo en virtud del Estado de Sitio declarado ese mismo año. Tras sus confinamientos en las cárceles de Devoto, Rawson y Resistencia, pudieron partir hacia el exilio en Venezuela.

Emilser fue miembro activo del Comité Argentino Venezolano de Solidaridad y participó en la denuncia por la violación a los derechos humanos en la Argentina. Falleció en Caracas el 23 de febrero de 1988 sin haber vuelto al país.

“Emilser ya había comenzado su trabajo en Jornada en la parte administrativa. Con su excelente caligrafía, labraba el libro de actas y otros libros contables. Además, todas sus otras cualidades también eran excelentes: educado, de buen carácter, cumplidor y especialmente leal. Sí, especialmente leal. Pronto quise tenerlo más tiempo a mi lado y de ahí, a sacar fotografías juntos y compartir asados y amigos, hubo un solo paso. Luego lo perdimos cuando fue reprimido, detenido y exiliado en Venezuela”. Así lo recuerda José Alberto “Chujo” Feldman, uno de los expropietarios del diario.
Con su cámara siempre al hombro también dejó para siempre en el recuerdo la conferencia de prensa que en el Hotel Touring dieron los tres sobrevivientes de la masacre, Antonio Berger, René Haidar y Alberto Camps. Como ellos tres, Emilser había sido uno de los pocos que tuvo el doloroso privilegio de ver a los fusilados por última vez con vida. La diferencia es que el fotógrafo se los mostró al mundo.

Dijo Osvaldo Bayer sobre los jóvenes rendidos en el aeropuerto: “Se los ve expectantes. Entre la vida y la muerte. Tienen un rasgo de nobleza que los marinos de guerra pagarán con falsa moneda. De los 16 jóvenes asesinados en forma tan vil, queda esa última foto”. La última. La de hierro. La de Emilser.

(Texto publicado en Jornada en febrero de 2014)

Concentrado. Emilser y su cámara eran uno. Quedaron en el recuerdo.
14 AGO 2022 - 19:30

Hay una foto que pueden ser todas las fotos. Tal vez ninguna, o pocas hicieron tan largo recorrido a tantas partes y durante tanto tiempo. Es una foto que también se convirtió en el símbolo de una época en que para algunos la vida valía poco. Es una foto de hierro. Eterna. Porque ahí están, vistos por última vez con vida, los jóvenes que a fuerza de su ideología armada, querían cambiar el mundo. Ahí están con esas mismas armas rendidas a sus pies como están rendidos ellos ante los duros brazos de la dictadura que días después se iban a teñir de sangre.

Es de hierro y eterna esa foto como el que está detrás. El que comienza a escribir con su cámara una de las épocas más sangrientas que vivió la Argentina.

Detrás de esa foto hay un hombre que también es de hierro, que también es eterno: Emilser Pereira, por entonces fotógrafo de Jornada. Militante de los sueños y de la vida. Cumpliendo con una de sus grandes pasiones como lo fue la fotografía.

Lejos estaba de pensar que detrás de ese click, Emilser comenzaría a vivir su propio calvario y que también con los años se convertiría en uno de los héroes de Trelew. Como lo hacía siempre, estuvo en el momento justo, en el lugar indicado. Eso, en lo que hace a su profesión. Tal vez si se sacan las cuentas que siempre nos saca la vida, Emilser estuvo en el peor momento y en el lugar equivocado.
Fotografió sin que ningún entorno le importara, a los presos políticos rendidos en el aeropuerto de Trelew, en el atardecer del 15 de agosto de 1972.

Habían osado burlar las cadenas de la dictadura y fugaron de la cárcel de Rawson, el penal de máxima seguridad al que habían sido confinados. Pero un mal cálculo evitó que llegaran a tomar el avión para huir hacia Chile, hacia la victoria. Siempre.

Entonces ahí, rendidos, estaban frente a los ojos de los marinos que de antemano sabían su suerte. Quizá también sabían la de Emilser. Al fotógrafo de Jornada poco le importó la mirada oscura de los represores. Y gatilló. Pero sin que saliera ninguna bala. Gatilló su cámara de fotos para retratar la eternidad de un momento trágico y único.

Emilser Pereira nació el 1º de julio de 1936 en Guardia Mitre, un pequeño poblado de la provincia de Río Negro. Inscripto como “Pereyra”, él siempre escribió su apellido con “i” latina.

En los años ’60 se incorporó a Jornada, donde se formó como reportero gráfico. Durante su actividad política-militante participó activamente en la creación de la Comisión de Solidaridad con los presos políticos desde la llegada de estos al penal de Rawson.

A partir del año 1973 militó en el FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo). En 1974 fue detenido junto su compañera Miri y ambos puestos a disposición del Poder Ejecutivo en virtud del Estado de Sitio declarado ese mismo año. Tras sus confinamientos en las cárceles de Devoto, Rawson y Resistencia, pudieron partir hacia el exilio en Venezuela.

Emilser fue miembro activo del Comité Argentino Venezolano de Solidaridad y participó en la denuncia por la violación a los derechos humanos en la Argentina. Falleció en Caracas el 23 de febrero de 1988 sin haber vuelto al país.

“Emilser ya había comenzado su trabajo en Jornada en la parte administrativa. Con su excelente caligrafía, labraba el libro de actas y otros libros contables. Además, todas sus otras cualidades también eran excelentes: educado, de buen carácter, cumplidor y especialmente leal. Sí, especialmente leal. Pronto quise tenerlo más tiempo a mi lado y de ahí, a sacar fotografías juntos y compartir asados y amigos, hubo un solo paso. Luego lo perdimos cuando fue reprimido, detenido y exiliado en Venezuela”. Así lo recuerda José Alberto “Chujo” Feldman, uno de los expropietarios del diario.
Con su cámara siempre al hombro también dejó para siempre en el recuerdo la conferencia de prensa que en el Hotel Touring dieron los tres sobrevivientes de la masacre, Antonio Berger, René Haidar y Alberto Camps. Como ellos tres, Emilser había sido uno de los pocos que tuvo el doloroso privilegio de ver a los fusilados por última vez con vida. La diferencia es que el fotógrafo se los mostró al mundo.

Dijo Osvaldo Bayer sobre los jóvenes rendidos en el aeropuerto: “Se los ve expectantes. Entre la vida y la muerte. Tienen un rasgo de nobleza que los marinos de guerra pagarán con falsa moneda. De los 16 jóvenes asesinados en forma tan vil, queda esa última foto”. La última. La de hierro. La de Emilser.

(Texto publicado en Jornada en febrero de 2014)


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