Este mes, el Ministerio de Educación anunció la tercera convocatoria del Programa de Becas Manuel Belgrano, cuyo principal objetivo es garantizar que jóvenes provenientes de hogares de bajos ingresos realicen una carrera universitaria o tecnicatura en una disciplina considerada estratégica para el desarrollo económico y productivo del país.
Este año, la novedad fue que se sumó Filosofía como una de las nueve Áreas Estratégicas, junto a carreras como Ambiente, Computación e Informática, Energía convencional y alternativa, y Gas y Petróleo.
Claudia D'Amico, docente universitaria de Filosofía e investigadora del Conicet, destacó que la incorporación de Filosofía como área estratégica es "una decisión de política pública sin precedentes".
"Incentivar o motivar a que los y las jóvenes de nuestro país estudien filosofía significa que el Estado argentino, a través de su Ministerio de Educación, considera que esta disciplina tiene algo que aportar tanto a nivel metodológico como conceptual", reflexionó al respecto.

Entre los campos de desarrollo en que se pueden encontrar los aportes de esta disciplina, se encuentra la bioética, la biopolítica, el desarrollo de la Inteligencia Artificial, y la filosofía de la ciencia, de género y ambiental, entre otras.
A ellos se suman los recientes desarrollos "como el de la neurofilosofía (estudio interdisciplinario de la neurociencia y la filosofía) que deberían ser incorporadas en los debates públicos", sostuvo D'Amico.
En tanto, una de las premisas que guían la elección de esta disciplina como parte de las carreras estratégicas se basa en el desarrollo del "pensamiento crítico".
Este tipo de reflexión busca "ir más allá de lo obvio, de no convertirnos en voceros de opiniones sin sustento o todavía más, de ir en busca de caminos alternativos a los que solo confirman nuestra mirada sobre el mundo", explicó la investigadora y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
En la misma línea, Federico Penelas, también docente universitario de Filosofía e investigador del Conicet, consideró que "la naturaleza estratégica (de esta disciplina) es obvia, y llama la atención que nos llame la atención que un Estado Nacional lo haya asumido abiertamente".
"Las vocaciones filosóficas suelen ser desdeñadas socialmente desde una concepción muy limitada de la idea de 'utilidad'", explicó Penelas, y agregó que en su aplicación, la Filosofía "se constituye en la herramienta de herramientas para el ejercicio dinámico de la inteligencia y la racionalidad".
Sobre este punto, el filósofo citó al epistemólogo y matemático argentino Gregorio Klimovsky, quien -señaló- "defendía la idea de que los países en desarrollo no debían dejarse tentar por la urgencia de la aplicabilidad".
"Una mentalidad cortoplacista probablemente no hubiera financiado la investigación en semántica filosófica de John L. Austin con la que elaboró la idea de actos de habla", ejemplificó Penelas.
En ese sentido, continuó: "Sin embargo, sin esos desarrollos teóricos, probablemente hubiera sido muy distinta la elaboración filosófica de la teoría de género, la cual, entre otras cosas, hizo posible que en nuestro país contemos con una de las legislaciones más importantes de identidad de género".
En cuanto a matriculación, la situación es bastante crítica en general en las carreras de Filosofía del país, especialmente en la pospandemia, especificó el docente de la UBA y la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp).
"Ha habido una caída en la matriculación, y se ha intensificado un problema que viene de lejos: les cuesta mucho terminar la carrera a buena parte de les estudiantes. Las causas son múltiples, siendo las cuestiones económicas las que encabezan la explicación en la mayoría de los casos", detalló.
Paradójicamente, agregó, esto se combina con "un interés creciente de la Filosofía en la sociedad, de lo cual puede dar cuenta el éxito de diversas formas en que en el país se viene desarrollando la divulgación filosófica".
Por este motivo, consideró que la ayuda económica, "puede ayudar de incentivo a la matriculación y de sostén de las cursadas, permitiendo que ese interés se transforme en carreras universitarias efectivamente completadas".
En concordancia, D'Amico destacó a las becas expedidas por la cartera educativa como "un estímulo importantísimo para quienes se sienten convocados a seguir este camino".
"Es muy difícil que quien quiera estudiar Filosofía dude de su deseo, más bien duda de su sustento y allí está el Estado, como corresponde, donde debe estar", concluyó.

Este mes, el Ministerio de Educación anunció la tercera convocatoria del Programa de Becas Manuel Belgrano, cuyo principal objetivo es garantizar que jóvenes provenientes de hogares de bajos ingresos realicen una carrera universitaria o tecnicatura en una disciplina considerada estratégica para el desarrollo económico y productivo del país.
Este año, la novedad fue que se sumó Filosofía como una de las nueve Áreas Estratégicas, junto a carreras como Ambiente, Computación e Informática, Energía convencional y alternativa, y Gas y Petróleo.
Claudia D'Amico, docente universitaria de Filosofía e investigadora del Conicet, destacó que la incorporación de Filosofía como área estratégica es "una decisión de política pública sin precedentes".
"Incentivar o motivar a que los y las jóvenes de nuestro país estudien filosofía significa que el Estado argentino, a través de su Ministerio de Educación, considera que esta disciplina tiene algo que aportar tanto a nivel metodológico como conceptual", reflexionó al respecto.

Entre los campos de desarrollo en que se pueden encontrar los aportes de esta disciplina, se encuentra la bioética, la biopolítica, el desarrollo de la Inteligencia Artificial, y la filosofía de la ciencia, de género y ambiental, entre otras.
A ellos se suman los recientes desarrollos "como el de la neurofilosofía (estudio interdisciplinario de la neurociencia y la filosofía) que deberían ser incorporadas en los debates públicos", sostuvo D'Amico.
En tanto, una de las premisas que guían la elección de esta disciplina como parte de las carreras estratégicas se basa en el desarrollo del "pensamiento crítico".
Este tipo de reflexión busca "ir más allá de lo obvio, de no convertirnos en voceros de opiniones sin sustento o todavía más, de ir en busca de caminos alternativos a los que solo confirman nuestra mirada sobre el mundo", explicó la investigadora y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
En la misma línea, Federico Penelas, también docente universitario de Filosofía e investigador del Conicet, consideró que "la naturaleza estratégica (de esta disciplina) es obvia, y llama la atención que nos llame la atención que un Estado Nacional lo haya asumido abiertamente".
"Las vocaciones filosóficas suelen ser desdeñadas socialmente desde una concepción muy limitada de la idea de 'utilidad'", explicó Penelas, y agregó que en su aplicación, la Filosofía "se constituye en la herramienta de herramientas para el ejercicio dinámico de la inteligencia y la racionalidad".
Sobre este punto, el filósofo citó al epistemólogo y matemático argentino Gregorio Klimovsky, quien -señaló- "defendía la idea de que los países en desarrollo no debían dejarse tentar por la urgencia de la aplicabilidad".
"Una mentalidad cortoplacista probablemente no hubiera financiado la investigación en semántica filosófica de John L. Austin con la que elaboró la idea de actos de habla", ejemplificó Penelas.
En ese sentido, continuó: "Sin embargo, sin esos desarrollos teóricos, probablemente hubiera sido muy distinta la elaboración filosófica de la teoría de género, la cual, entre otras cosas, hizo posible que en nuestro país contemos con una de las legislaciones más importantes de identidad de género".
En cuanto a matriculación, la situación es bastante crítica en general en las carreras de Filosofía del país, especialmente en la pospandemia, especificó el docente de la UBA y la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp).
"Ha habido una caída en la matriculación, y se ha intensificado un problema que viene de lejos: les cuesta mucho terminar la carrera a buena parte de les estudiantes. Las causas son múltiples, siendo las cuestiones económicas las que encabezan la explicación en la mayoría de los casos", detalló.
Paradójicamente, agregó, esto se combina con "un interés creciente de la Filosofía en la sociedad, de lo cual puede dar cuenta el éxito de diversas formas en que en el país se viene desarrollando la divulgación filosófica".
Por este motivo, consideró que la ayuda económica, "puede ayudar de incentivo a la matriculación y de sostén de las cursadas, permitiendo que ese interés se transforme en carreras universitarias efectivamente completadas".
En concordancia, D'Amico destacó a las becas expedidas por la cartera educativa como "un estímulo importantísimo para quienes se sienten convocados a seguir este camino".
"Es muy difícil que quien quiera estudiar Filosofía dude de su deseo, más bien duda de su sustento y allí está el Estado, como corresponde, donde debe estar", concluyó.