El caso Lefipán: aprender de los errores

24 ABR 2023 - 10:24 | Actualizado 24 ABR 2023 - 10:28

Por Esteban Gallo

La semana pasada, fue recapturado en Neuquén, Walter Lefipán, un peligroso delincuente que se había escapado en febrero de este año mientras gozaba de una salida extraordinaria que la Justicia de Puerto Madryn le había concedido.

Es justo destacar el trabajo de la División de Investigaciones de la Policía de Trelew, que tomando nota de un llamado anónimo más el aporte de las cámaras de seguridad logró ubicar el auto en el que se movilizaba Lefipán y después de un seguimiento discreto y muy profesional lo detuvo en la capital neuquina.

Es importante recordar algunos detalles de la historia, para poner a los oyentes en contexto, pero fundamentalmente para tomar nota de los errores cometidos y no volver a repetirlos.

Lefipan se escapó en febrero de este año mientras gozaba de una salida extraordinaria que le concedió la jueza Marcela Pérez de Puerto Madryn. Después se supo que la jueza convalidó lo que la Defensa y la Fiscalía habían acordado. Es decir, que la visita de Lefipán a su madre y a su mujer, contó con el visto bueno de todas las partes intervinientes.

Nunca quedaron bien expuestas las razones por las cuales los defensores, fiscales y jueces tomaron la polémica decisión. Tampoco se entiende que no se hayan tenido en cuenta los antecedentes de Lefipán.

Hablamos de un delincuente “pesado”, que pasó la mitad de su vida en la cárcel. Fue integrante de la banda de Martin Espiasse, condenado a prisión perpetua por el asalto al camión blindado de Rawson, episodio en el fueron asesinados dos policías. Pero, además, al momento de la fuga, Lefipán estaba preso por el robo a un contador de Puerto Madryn, un anciano al que golpeó con una ferocidad escalofriante.

Me pregunto lo mismo que se preguntan ustedes. Y trasladamos la inquietud a la jueza, al fiscal y al defensor que le concedieron en su momento la salida transitoria. ¿Los antecedentes no cuentan? Habían pasado apenas un par de meses del asalto al contador y el tipo ya tenía permiso para ir a ver a su familia.

Después vino la falta de criterio de la jueza para permitir que la visita se concretara en una vivienda poco segura. Primero ofrecieron una casa del barrio Tiro Federal, la que fue rechazada porque no reunía las condiciones requeridas. Más tarde, decidieron hacerla en un inmueble de la calle Urquiza sin efectuar la inspección correspondiente. Claramente, ese lugar tampoco presentaba ninguna garantía de seguridad.
¿Qué sucedió entonces? Lefipan se metió en la casa, se subió a los techos y se escapó.

Allí surge otro de los grandes cuestionamientos: la falta de pericia de los policías para controlar al preso. Eran 7 los agentes encargados de vigilar a Lefipán y el tipo se escapó igual, como Pancho por su casa, trepando los techos de los vecinos.

Un papelón mayúsculo. No sabemos si esos policías fueron investigados y sancionados, pero sí que dejaron muy mal parada a toda la fuerza.

El resumen de lo sucedido tiene como objeto recordar las desinteligencias que facilitaron la huida de Lefipán. Pero la recaptura de este peligroso delincuente en Neuquén pone en evidencia otra falencia importante. El forajido no solo se escapó burlando a los policías que hacían guardia en la calle Urquiza, más tarde se fue de la provincia burlando todas las medidas de seguridad. Recuerdo que se hicieron controles exhaustivos, operativos cerrojos y la mar en coche. Y se les escapó igual. Lo encontraron en Neuquén, pero podría haber estado en Macachín, en Salsipuedes o en Purmamarca.

Esto pone en evidencia que tenemos otro serio problema: la falta de cámaras de seguridad en lugares estratégicos. Es verdad que ahora se está colocando equipamiento en distintos lugares, pero hasta hace muy poco tiempo no funcionaban las cámaras de ingreso a las ciudades de Trelew y Madryn. Cómo no se van a escapar.

Y, por último, un aspecto importante para destacar. El caso Lefipán, en todas sus etapas, expone las desinteligencias y la falta de articulación entre el trabajo de los operadores judiciales y la Policía. Cuando se trata de cuestiones de seguridad, las relaciones aceitadas entre los actores intervinientes son fundamentales.
Cuando eso no ocurre, nos pasa lo que nos pasó. Un delincuente peligroso suelto en la calle durante varios meses, con decenas de policías buscándolo por todos lados. Mientras tanto, la sociedad nada en un mar de incertidumbre y con un sentimiento de indefensión, que espanta.

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24 ABR 2023 - 10:24

Por Esteban Gallo

La semana pasada, fue recapturado en Neuquén, Walter Lefipán, un peligroso delincuente que se había escapado en febrero de este año mientras gozaba de una salida extraordinaria que la Justicia de Puerto Madryn le había concedido.

Es justo destacar el trabajo de la División de Investigaciones de la Policía de Trelew, que tomando nota de un llamado anónimo más el aporte de las cámaras de seguridad logró ubicar el auto en el que se movilizaba Lefipán y después de un seguimiento discreto y muy profesional lo detuvo en la capital neuquina.

Es importante recordar algunos detalles de la historia, para poner a los oyentes en contexto, pero fundamentalmente para tomar nota de los errores cometidos y no volver a repetirlos.

Lefipan se escapó en febrero de este año mientras gozaba de una salida extraordinaria que le concedió la jueza Marcela Pérez de Puerto Madryn. Después se supo que la jueza convalidó lo que la Defensa y la Fiscalía habían acordado. Es decir, que la visita de Lefipán a su madre y a su mujer, contó con el visto bueno de todas las partes intervinientes.

Nunca quedaron bien expuestas las razones por las cuales los defensores, fiscales y jueces tomaron la polémica decisión. Tampoco se entiende que no se hayan tenido en cuenta los antecedentes de Lefipán.

Hablamos de un delincuente “pesado”, que pasó la mitad de su vida en la cárcel. Fue integrante de la banda de Martin Espiasse, condenado a prisión perpetua por el asalto al camión blindado de Rawson, episodio en el fueron asesinados dos policías. Pero, además, al momento de la fuga, Lefipán estaba preso por el robo a un contador de Puerto Madryn, un anciano al que golpeó con una ferocidad escalofriante.

Me pregunto lo mismo que se preguntan ustedes. Y trasladamos la inquietud a la jueza, al fiscal y al defensor que le concedieron en su momento la salida transitoria. ¿Los antecedentes no cuentan? Habían pasado apenas un par de meses del asalto al contador y el tipo ya tenía permiso para ir a ver a su familia.

Después vino la falta de criterio de la jueza para permitir que la visita se concretara en una vivienda poco segura. Primero ofrecieron una casa del barrio Tiro Federal, la que fue rechazada porque no reunía las condiciones requeridas. Más tarde, decidieron hacerla en un inmueble de la calle Urquiza sin efectuar la inspección correspondiente. Claramente, ese lugar tampoco presentaba ninguna garantía de seguridad.
¿Qué sucedió entonces? Lefipan se metió en la casa, se subió a los techos y se escapó.

Allí surge otro de los grandes cuestionamientos: la falta de pericia de los policías para controlar al preso. Eran 7 los agentes encargados de vigilar a Lefipán y el tipo se escapó igual, como Pancho por su casa, trepando los techos de los vecinos.

Un papelón mayúsculo. No sabemos si esos policías fueron investigados y sancionados, pero sí que dejaron muy mal parada a toda la fuerza.

El resumen de lo sucedido tiene como objeto recordar las desinteligencias que facilitaron la huida de Lefipán. Pero la recaptura de este peligroso delincuente en Neuquén pone en evidencia otra falencia importante. El forajido no solo se escapó burlando a los policías que hacían guardia en la calle Urquiza, más tarde se fue de la provincia burlando todas las medidas de seguridad. Recuerdo que se hicieron controles exhaustivos, operativos cerrojos y la mar en coche. Y se les escapó igual. Lo encontraron en Neuquén, pero podría haber estado en Macachín, en Salsipuedes o en Purmamarca.

Esto pone en evidencia que tenemos otro serio problema: la falta de cámaras de seguridad en lugares estratégicos. Es verdad que ahora se está colocando equipamiento en distintos lugares, pero hasta hace muy poco tiempo no funcionaban las cámaras de ingreso a las ciudades de Trelew y Madryn. Cómo no se van a escapar.

Y, por último, un aspecto importante para destacar. El caso Lefipán, en todas sus etapas, expone las desinteligencias y la falta de articulación entre el trabajo de los operadores judiciales y la Policía. Cuando se trata de cuestiones de seguridad, las relaciones aceitadas entre los actores intervinientes son fundamentales.
Cuando eso no ocurre, nos pasa lo que nos pasó. Un delincuente peligroso suelto en la calle durante varios meses, con decenas de policías buscándolo por todos lados. Mientras tanto, la sociedad nada en un mar de incertidumbre y con un sentimiento de indefensión, que espanta.