En una calle en pleno centro de Trelew. A metros de la Comisaría 1ª y de la mismísima Unidad Regional. Con potenciales testigos a una cuadra a la redonda. Así asesinaron a Ricardo Gangeme hace 24 años. El exdirector de Jornada estacionaba su coche en Mitre casi San Martín cuando alguien se le acercó y le disparó a quemarropa en la cabeza. Llegó sin vida al Hospital.
Ya nunca se sabrá si Gangeme bajó esa ventanilla porque conocía a su asesino, porque el homicida estaba uniformado o si acaso le mostró alguna credencial. O simplemente porque lo sorprendieron. Ya nunca se sabrán muchas cosas.
Hubo una primera pesquisa repleta de sospechas de irregularidades, un juicio con tres absueltos y otras dos investigaciones que no llegaron a buen puerto. Se estuvo cerca: se identificó a Martín Laurindo Vélez Galván, un prófugo bonaerense que se conoció con la delincuencia local. Siempre se sospechó que ejecutó a Gangeme por encargo y que tuvo apoyo logístico para esconderse en Comodoro Rivadavia. Era un delito que por su magnitud, es probable que los hampones locales no tuvieran la capacidad de terminar. Galván murió y quién sabe qué secreto se llevó.
Por la tecnología disponible para investigar, hoy sería prácticamente imposible que un crimen así quede impune. En la historia delictiva local el Caso Gangeme sólo podría equipararse al homicidio de Rubén “Cacho” Espinosa en Puerto Madryn. La diferencia es que al periodista lo ejecutaron por hacer su trabajo y fue un atentado a la libertad de expresión.
Es imprescindible que el homicidio no se olvide y sirva de ejemplo de las cosas que no deben suceder para una democracia que se precie. Para Gangeme la impunidad será eterna. Ojalá lo sea también su recuerdo.#

En una calle en pleno centro de Trelew. A metros de la Comisaría 1ª y de la mismísima Unidad Regional. Con potenciales testigos a una cuadra a la redonda. Así asesinaron a Ricardo Gangeme hace 24 años. El exdirector de Jornada estacionaba su coche en Mitre casi San Martín cuando alguien se le acercó y le disparó a quemarropa en la cabeza. Llegó sin vida al Hospital.
Ya nunca se sabrá si Gangeme bajó esa ventanilla porque conocía a su asesino, porque el homicida estaba uniformado o si acaso le mostró alguna credencial. O simplemente porque lo sorprendieron. Ya nunca se sabrán muchas cosas.
Hubo una primera pesquisa repleta de sospechas de irregularidades, un juicio con tres absueltos y otras dos investigaciones que no llegaron a buen puerto. Se estuvo cerca: se identificó a Martín Laurindo Vélez Galván, un prófugo bonaerense que se conoció con la delincuencia local. Siempre se sospechó que ejecutó a Gangeme por encargo y que tuvo apoyo logístico para esconderse en Comodoro Rivadavia. Era un delito que por su magnitud, es probable que los hampones locales no tuvieran la capacidad de terminar. Galván murió y quién sabe qué secreto se llevó.
Por la tecnología disponible para investigar, hoy sería prácticamente imposible que un crimen así quede impune. En la historia delictiva local el Caso Gangeme sólo podría equipararse al homicidio de Rubén “Cacho” Espinosa en Puerto Madryn. La diferencia es que al periodista lo ejecutaron por hacer su trabajo y fue un atentado a la libertad de expresión.
Es imprescindible que el homicidio no se olvide y sirva de ejemplo de las cosas que no deben suceder para una democracia que se precie. Para Gangeme la impunidad será eterna. Ojalá lo sea también su recuerdo.#