Es que a simple vista los uniformados detectaron tres bolsas de arpillera que estaban en el asiento trasero.
Esas unidades pueden realizar requisas en las rutas, ya que se trabaja en prevención del tráfico de drogas y la Justicia avala los procedimientos iniciados por fundadas sospechas sobre un delito in fraganti.

El conductor, que ante los gendarmes se presentó como empresario, fue procesado por el artículo 303 del Código Penal. El movimiento de dinero en efectivo permite la sospecha oficial sobre el origen de los billetes. Y habilita el inicio de un expediente por lavado de dinero.
El texto de ese artículo refiere que “será reprimido con prisión de tres a diez años y multa de dos a diez veces del monto de la operación, el que convirtiere, transfiriere, administrare, vendiere, gravare, disimulare o de cualquier otro modo pusiere en circulación en el mercado, bienes provenientes de un ilícito penal, con la consecuencia posible de que el origen de los bienes originarios o los subrogantes adquieran la apariencia de un origen lícito, y siempre que su valor supere la suma de $ 300.000, sea en un solo acto o por la reiteración de hechos diversos vinculados entre sí”.

Aunque en este caso el monto hallado por los gendarmes superó bastante esa barrera, según informó oficialmente esa fuerza de seguridad federal. Los uniformados no dejaban de mover billetes al revisar esas bolsas de arpillera.
Tuvieron que buscar una máquina de contar dinero para conocer la cifra que había decomisado: $ 82.129.010.

Es que a simple vista los uniformados detectaron tres bolsas de arpillera que estaban en el asiento trasero.
Esas unidades pueden realizar requisas en las rutas, ya que se trabaja en prevención del tráfico de drogas y la Justicia avala los procedimientos iniciados por fundadas sospechas sobre un delito in fraganti.

El conductor, que ante los gendarmes se presentó como empresario, fue procesado por el artículo 303 del Código Penal. El movimiento de dinero en efectivo permite la sospecha oficial sobre el origen de los billetes. Y habilita el inicio de un expediente por lavado de dinero.
El texto de ese artículo refiere que “será reprimido con prisión de tres a diez años y multa de dos a diez veces del monto de la operación, el que convirtiere, transfiriere, administrare, vendiere, gravare, disimulare o de cualquier otro modo pusiere en circulación en el mercado, bienes provenientes de un ilícito penal, con la consecuencia posible de que el origen de los bienes originarios o los subrogantes adquieran la apariencia de un origen lícito, y siempre que su valor supere la suma de $ 300.000, sea en un solo acto o por la reiteración de hechos diversos vinculados entre sí”.

Aunque en este caso el monto hallado por los gendarmes superó bastante esa barrera, según informó oficialmente esa fuerza de seguridad federal. Los uniformados no dejaban de mover billetes al revisar esas bolsas de arpillera.
Tuvieron que buscar una máquina de contar dinero para conocer la cifra que había decomisado: $ 82.129.010.