- Por Esteban Gallo
El Consejo de Adultos Mayores de Puerto Madryn hizo pública su decisión de rechazar la continuidad de la atención que el PROSATE brinda a los afiliados del PAMI. En esa dirección, reclamaron a las autoridades de la obra social que contraten a la brevedad a un prestador que brinde un servicio de calidad a las personas de la tercera edad.
Los afiliados de Puerto Madryn consideran que una buena opción tomar el camino de sus pares de Comodoro Rivadavia, que dieron de baja el convenio con el PROSATE y firmaron un acuerdo directo con el Colegio Médico local.
Como contrapartida, PAMI planteó la posibilidad de avanzar hacia un sistema de atención descentralizada, a través del cual los pacientes podrían contratar a profesionales del sistema se salud.
Hablamos de meras propuestas, cuando lo que necesitan los afiliados son soluciones.
El enojo de los adultos mayores tiene sentido y sustento. El PAMI, el Ministerio de Salud y el PROSATE, que es el prestador contratado por la obra social, se comprometieron en mayo pasado a mejorar sustancialmente los servicios de salud que brindan a nuestros adultos mayores.
Transcurrido ese lapso, las cosas no solo no están mejor, sino que están mucho peor.
El Consejo de Adultos Mayores informo a comienzos de esta semana que hay médicos que renunciaron a la prestación del servicio y que ese faltante de profesionales no fue cubierto. Tampoco se resolvió el tema de los turnos. Los afiliados tienen que hacer largas filas para conseguirlos. Para ello afrontan temperaturas extremas y cuando consiguen el turno, el médico los recibe 20 o 30 días después. Hablamos de abuelos que necesitan atención inmediata.
Otro tema es la odisea que deben afrontar para conseguir turno con un especialista. Hay ancianos que han tenido que esperar más de un año por una prótesis, hay otros que no cobran los reintegros. Es muy triste.
Hay afiliados del PAMI que se gastan la jubilación en remedios y hay otros que han tenido que pedir préstamos para cubrir los gastos de los estudios porque el PAMI no se hace cargo.
Detrás de los reclamos no hay especulaciones políticas. Hay realidades; realidades que duelen.
Tiempo atrás, el Presidente de la Nación y la titular del Pami presentaron con bombos y platillos un nuevo modelo de atención que iba a cambiar absolutamente la calidad del servicio a los afiliados. Contemplaba la atención en cualquier clínica, con el especialista que eligieran.
En Madryn, siguen esperando que alguien cumpla la promesa.
Le asigna la razón al presidente del Consejo de Adultos Mayores, Oscar Furci, cuando dice que no están pidiendo una dádiva, sino que se cumpla un servicio por el que están pagando. Yo agrego que ese servicio lo han pagado durante toda su vida de trabajo. Y lo menos que se merecen en esta etapa de sus vidas es que el Estado les devuelva lo que ellos le dieron al país.
Mientras algunos adultos mayores proponen salir a la calle a protestar y evalúan denunciar al PAMI por abandono de persona, la dirigencia política de la provincia mira para el costado como si no tuviera ninguna obligación. Cuesta creer que no haya un funcionario nacional, provincial o local que no se ocupe de este tema hasta resolverlo.
A lo largo de estos años han pasado gobiernos de todos los colores y de las ideologías más diversas. Han gobernado peronistas, radicales, partidos de derecha, de centro y de centro izquierda y no hay ninguno que haya tenido la capacidad y la decisión política de resolver la situación de los abuelos.
Nuestros viejos no han sido una prioridad para ningún gobierno y no lo son.
En el caso que nos ocupa, no hay ningún dirigente de peso que haya tomado la bandera de este tema y se haya convertido en adalid de la lucha de los afiliados del PAMI en Madryn.
No hay concejales ni diputados que hayan ido a fondo con esta cuestión. No hay dirigentes que se desvivan por la situación de los afiliados del PAMI. Se hacen los distraídos cuando tendrían que estar al lado de ellos, golpeando puertas y acompañándolos en los reclamos.
Pero no son los únicos que están en falta. Los afiliados de Pami se quejan también de maltrato del personal administrativo y apuntan contra algunos médicos. Ya nos ocuparemos de ese tema, y también de la labor de la Justicia, que en vez de involucrarse mira para otro lado.
Mientras tanto, nuestros viejos, piden salud como si pidieran limosna. Y a nadie le da un poquito de vergüenza.

- Por Esteban Gallo
El Consejo de Adultos Mayores de Puerto Madryn hizo pública su decisión de rechazar la continuidad de la atención que el PROSATE brinda a los afiliados del PAMI. En esa dirección, reclamaron a las autoridades de la obra social que contraten a la brevedad a un prestador que brinde un servicio de calidad a las personas de la tercera edad.
Los afiliados de Puerto Madryn consideran que una buena opción tomar el camino de sus pares de Comodoro Rivadavia, que dieron de baja el convenio con el PROSATE y firmaron un acuerdo directo con el Colegio Médico local.
Como contrapartida, PAMI planteó la posibilidad de avanzar hacia un sistema de atención descentralizada, a través del cual los pacientes podrían contratar a profesionales del sistema se salud.
Hablamos de meras propuestas, cuando lo que necesitan los afiliados son soluciones.
El enojo de los adultos mayores tiene sentido y sustento. El PAMI, el Ministerio de Salud y el PROSATE, que es el prestador contratado por la obra social, se comprometieron en mayo pasado a mejorar sustancialmente los servicios de salud que brindan a nuestros adultos mayores.
Transcurrido ese lapso, las cosas no solo no están mejor, sino que están mucho peor.
El Consejo de Adultos Mayores informo a comienzos de esta semana que hay médicos que renunciaron a la prestación del servicio y que ese faltante de profesionales no fue cubierto. Tampoco se resolvió el tema de los turnos. Los afiliados tienen que hacer largas filas para conseguirlos. Para ello afrontan temperaturas extremas y cuando consiguen el turno, el médico los recibe 20 o 30 días después. Hablamos de abuelos que necesitan atención inmediata.
Otro tema es la odisea que deben afrontar para conseguir turno con un especialista. Hay ancianos que han tenido que esperar más de un año por una prótesis, hay otros que no cobran los reintegros. Es muy triste.
Hay afiliados del PAMI que se gastan la jubilación en remedios y hay otros que han tenido que pedir préstamos para cubrir los gastos de los estudios porque el PAMI no se hace cargo.
Detrás de los reclamos no hay especulaciones políticas. Hay realidades; realidades que duelen.
Tiempo atrás, el Presidente de la Nación y la titular del Pami presentaron con bombos y platillos un nuevo modelo de atención que iba a cambiar absolutamente la calidad del servicio a los afiliados. Contemplaba la atención en cualquier clínica, con el especialista que eligieran.
En Madryn, siguen esperando que alguien cumpla la promesa.
Le asigna la razón al presidente del Consejo de Adultos Mayores, Oscar Furci, cuando dice que no están pidiendo una dádiva, sino que se cumpla un servicio por el que están pagando. Yo agrego que ese servicio lo han pagado durante toda su vida de trabajo. Y lo menos que se merecen en esta etapa de sus vidas es que el Estado les devuelva lo que ellos le dieron al país.
Mientras algunos adultos mayores proponen salir a la calle a protestar y evalúan denunciar al PAMI por abandono de persona, la dirigencia política de la provincia mira para el costado como si no tuviera ninguna obligación. Cuesta creer que no haya un funcionario nacional, provincial o local que no se ocupe de este tema hasta resolverlo.
A lo largo de estos años han pasado gobiernos de todos los colores y de las ideologías más diversas. Han gobernado peronistas, radicales, partidos de derecha, de centro y de centro izquierda y no hay ninguno que haya tenido la capacidad y la decisión política de resolver la situación de los abuelos.
Nuestros viejos no han sido una prioridad para ningún gobierno y no lo son.
En el caso que nos ocupa, no hay ningún dirigente de peso que haya tomado la bandera de este tema y se haya convertido en adalid de la lucha de los afiliados del PAMI en Madryn.
No hay concejales ni diputados que hayan ido a fondo con esta cuestión. No hay dirigentes que se desvivan por la situación de los afiliados del PAMI. Se hacen los distraídos cuando tendrían que estar al lado de ellos, golpeando puertas y acompañándolos en los reclamos.
Pero no son los únicos que están en falta. Los afiliados de Pami se quejan también de maltrato del personal administrativo y apuntan contra algunos médicos. Ya nos ocuparemos de ese tema, y también de la labor de la Justicia, que en vez de involucrarse mira para otro lado.
Mientras tanto, nuestros viejos, piden salud como si pidieran limosna. Y a nadie le da un poquito de vergüenza.