- Por Esteban Gallo
Juan Pablo Luque confirmó la continuidad de su carrera política después del 10 de diciembre. “Tengo mucho para aportar desde una mirada distinta, fuera del Estado, sin ocupar un cargo público” dijo en una entrevista concedida a “Mañana G”, y aunque aseguró que hará una oposición constructiva, se diferenció de los peronistas que decidieron sumarse al gobierno provincial de “Nacho” Torres al señalar que no comparte la postura de algunos dirigentes que “se arrastran por un puesto”.
Para justificar su posicionamiento público señaló que el gobernador electo decía en campaña que había que terminar con 20 años de Justicialismo y que las propuestas de Juntos por el Cambio no tienen nada que ver con los ideales del Peronismo.
Declaraciones coherentes de un hombre que siempre se manejó con racionalidad y cualidades que la sociedad espera de sus dirigentes.
En términos de proyección política, no son las palabras las que respaldan a Luque, sino los hechos.
La Comodoro que dejará en diciembre en manos de Othar Macharashvili, no es la misma Comodoro que recibió cuando llegó a la intendencia en 2019.
Obviando las cuestiones relacionadas al tremendo poder económico que deviene de la industria petrolera, hay logros de la gestión municipal que definen el perfil de ciudad que Luque moldeó desde la intendencia.
La implementación de un modelo productivo desarrollado por afuera de la agenda petrolera, fomentó el desarrollo de nuevas actividades, involucrando a pequeñas y medianas empresas y a jóvenes emprendedores que pudieron exponer sus talentos y mostrar sus productos al mundo.
Con la misma determinación, llevó adelante un ambicioso plan urbanístico, reflejado en numerosas obras, desplegadas en diferentes sectores de la ciudad, que mejoraron la calidad de vida de sus habitantes.
La cantidad de plazas construidas en los últimos años y la importancia que tiene para el gobierno municipal el cuidado y atención de las mismas, ha cambiado la fisonomía de la ciudad.
Con Luque en la intendencia, Comodoro recuperó la autoestima y se convenció de que podía transformarse en un destino turístico interesante, con bellezas y recursos naturales que debían ofrecerse a la región patagónica y al resto del país.
Hay otros datos de la realidad que son irrebatibles.
Comodoro Rivadavia es la ciudad que tiene la menor tasa de desempleo de la Argentina. Y ese es el resultado de diversificar la capacidad productiva de la ciudad, como parte de una política de Estado que acompaña a los emprendedores y empresarios que generan empleo.
Como una cosa trae a la otra, donde hay empleo bajan los niveles de inseguridad.
Comodoro dejó de ser la ciudad con la tasa de homicidios más alta del país y los medios nacionales dejaron de llamarla “la capital del crimen”, que es lo que ocurría hace unos años atrás.
La situación encarriló al mismo tiempo que mejoraban las condiciones laborales de los ciudadanos, pero se consolidó con políticas públicas de apoyo a la cultura y el deporte.
En esta materia, en 2023, la gestión de Luque invirtió 4 mil millones de pesos. Todos sabemos lo que el deporte genera en los pibes y pibas de cualquier ciudad, cuáles son los hábitos que promueve y de qué cosas los aleja.
Nada de lo que estoy señalando tendría sustento sin el acompañamiento de la gente. Luque plebiscitó su gestión de gobierno y los comodorenses no solo votaron a su candidato a intendente, sino que también lo votaron a él, aunque los votos no hayan alcanzado para convertirlo en gobernador.
La imagen de Juan Pablo Luque está intacta. Y para el peronismo de Chubut, ahora que vienen tiempos de autocrítica, replanteos sesudos y cambios profundos, su presencia es una bocanada de oxígeno.
También lo es para todos los chubutenses, que necesitan políticos de calidad, sean del partido que sean.

- Por Esteban Gallo
Juan Pablo Luque confirmó la continuidad de su carrera política después del 10 de diciembre. “Tengo mucho para aportar desde una mirada distinta, fuera del Estado, sin ocupar un cargo público” dijo en una entrevista concedida a “Mañana G”, y aunque aseguró que hará una oposición constructiva, se diferenció de los peronistas que decidieron sumarse al gobierno provincial de “Nacho” Torres al señalar que no comparte la postura de algunos dirigentes que “se arrastran por un puesto”.
Para justificar su posicionamiento público señaló que el gobernador electo decía en campaña que había que terminar con 20 años de Justicialismo y que las propuestas de Juntos por el Cambio no tienen nada que ver con los ideales del Peronismo.
Declaraciones coherentes de un hombre que siempre se manejó con racionalidad y cualidades que la sociedad espera de sus dirigentes.
En términos de proyección política, no son las palabras las que respaldan a Luque, sino los hechos.
La Comodoro que dejará en diciembre en manos de Othar Macharashvili, no es la misma Comodoro que recibió cuando llegó a la intendencia en 2019.
Obviando las cuestiones relacionadas al tremendo poder económico que deviene de la industria petrolera, hay logros de la gestión municipal que definen el perfil de ciudad que Luque moldeó desde la intendencia.
La implementación de un modelo productivo desarrollado por afuera de la agenda petrolera, fomentó el desarrollo de nuevas actividades, involucrando a pequeñas y medianas empresas y a jóvenes emprendedores que pudieron exponer sus talentos y mostrar sus productos al mundo.
Con la misma determinación, llevó adelante un ambicioso plan urbanístico, reflejado en numerosas obras, desplegadas en diferentes sectores de la ciudad, que mejoraron la calidad de vida de sus habitantes.
La cantidad de plazas construidas en los últimos años y la importancia que tiene para el gobierno municipal el cuidado y atención de las mismas, ha cambiado la fisonomía de la ciudad.
Con Luque en la intendencia, Comodoro recuperó la autoestima y se convenció de que podía transformarse en un destino turístico interesante, con bellezas y recursos naturales que debían ofrecerse a la región patagónica y al resto del país.
Hay otros datos de la realidad que son irrebatibles.
Comodoro Rivadavia es la ciudad que tiene la menor tasa de desempleo de la Argentina. Y ese es el resultado de diversificar la capacidad productiva de la ciudad, como parte de una política de Estado que acompaña a los emprendedores y empresarios que generan empleo.
Como una cosa trae a la otra, donde hay empleo bajan los niveles de inseguridad.
Comodoro dejó de ser la ciudad con la tasa de homicidios más alta del país y los medios nacionales dejaron de llamarla “la capital del crimen”, que es lo que ocurría hace unos años atrás.
La situación encarriló al mismo tiempo que mejoraban las condiciones laborales de los ciudadanos, pero se consolidó con políticas públicas de apoyo a la cultura y el deporte.
En esta materia, en 2023, la gestión de Luque invirtió 4 mil millones de pesos. Todos sabemos lo que el deporte genera en los pibes y pibas de cualquier ciudad, cuáles son los hábitos que promueve y de qué cosas los aleja.
Nada de lo que estoy señalando tendría sustento sin el acompañamiento de la gente. Luque plebiscitó su gestión de gobierno y los comodorenses no solo votaron a su candidato a intendente, sino que también lo votaron a él, aunque los votos no hayan alcanzado para convertirlo en gobernador.
La imagen de Juan Pablo Luque está intacta. Y para el peronismo de Chubut, ahora que vienen tiempos de autocrítica, replanteos sesudos y cambios profundos, su presencia es una bocanada de oxígeno.
También lo es para todos los chubutenses, que necesitan políticos de calidad, sean del partido que sean.