Según relatos de testigos publicado por
ADNSUR, un estruendo y una luz intensa se produjeron en el ala derecha del avión, lo que generó temor entre los pasajeros. Inicialmente, se pensó que podría tratarse de una falla en el motor, pero pronto se confirmó que el avión continuaba en ascenso sin problemas.

Una vez que la aeronave aterrizó en Comodoro Rivadavia, los técnicos de Aerolíneas Argentinas inspeccionaron minuciosamente el ala derecha para evaluar cualquier posible daño. Afortunadamente, se determinó que no había riesgo alguno ni para la tripulación ni para la aeronave.
Los pasajeros expresaron su alivio tras enterarse de la situación y destacaron la rápida respuesta y comunicación del capitán, quien informó sobre el impacto del rayo y aseguró que todo estaba bajo control. El incidente fue descrito como un susto momentáneo y nada más.