La agencia Antártica Press demostró que el dolor y la violación de derechos hacia las mujeres no tiene límites ni fronteras. En su informe especial “Mutilación Genital Femenina”, entrevistaron a sobrevivientes de esta práctica ancestral que han pasado por matrimonios arreglados, relaciones sexuales traumáticas y partos riesgosos. Es importante destacar que muchas de ellas abandonaron sus hogares en busca de libertad y una vida mejor.
Este documento demuestra que la violencia hacia las mujeres es cotidiana y debe terminar. Al mismo tiempo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una campaña llamada “16 días de activismo contra la violencia de género” con el objetivo de enfatizar la necesidad de actuar y prevenir situaciones de abuso y violencia.
Es una destacada activista y fundadora de la ONG "Save a Girl, Save a Generation". “Yo me acuerdo que al nacer mi niña, después de todo lo que yo había pasado, a mí me afectó muchísimo”, compartió y agreguó: “Es mi hija, yo decido. Ya sé que los hijos no nos pertenecen, pero en ese momento era mía, dependía de mí. Y entonces decidí que no iba a pasar por todo lo que había pasado yo”.

También es indispensable hablar con los chicos sobre el consentimiento, la autonomía física y la responsabilidad de sus acciones. Dejar en claro que cuando una persona dice no, es no; sin que existan segundas interpretaciones o intenciones. Al educar a los más pequeños con información sobre los derechos de las mujeres, es posible construir un futuro mejor.
Suna, otra sobreviviente que entrevistó Antártica Press, inauguró la fundación Mororo Interfaith CBO para brindar apoyo económico, acompañamiento escolar y seguimiento en los casos de peligro de matrimonio infantil a las niñas de su barrio.

Es vital pedir ayuda a un familiar o llamar a la Línea 144 que brinda atención, contención y asesoramiento a mujeres y LGBTI+ en situación de violencia de género.
Antártica Press empezó una conversación con Fatuma Hakar hasta conocer y publicar su historia de supervivencia. Como niña keniana de familia somalí pasó por la mutilación genital femenina, hecho que recuerda hasta el día de hoy y por el que no quiere que pase su hija. “Tiene que terminar conmigo. No quería que continuara. Y les dije que no. Mi hija no sería cortada, terminará conmigo. Yo lo viví. Conozco el efecto. Conozco el daño, conozco el dolor”.

La agencia Antártica Press demostró que el dolor y la violación de derechos hacia las mujeres no tiene límites ni fronteras. En su informe especial “Mutilación Genital Femenina”, entrevistaron a sobrevivientes de esta práctica ancestral que han pasado por matrimonios arreglados, relaciones sexuales traumáticas y partos riesgosos. Es importante destacar que muchas de ellas abandonaron sus hogares en busca de libertad y una vida mejor.
Este documento demuestra que la violencia hacia las mujeres es cotidiana y debe terminar. Al mismo tiempo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una campaña llamada “16 días de activismo contra la violencia de género” con el objetivo de enfatizar la necesidad de actuar y prevenir situaciones de abuso y violencia.
Es una destacada activista y fundadora de la ONG "Save a Girl, Save a Generation". “Yo me acuerdo que al nacer mi niña, después de todo lo que yo había pasado, a mí me afectó muchísimo”, compartió y agreguó: “Es mi hija, yo decido. Ya sé que los hijos no nos pertenecen, pero en ese momento era mía, dependía de mí. Y entonces decidí que no iba a pasar por todo lo que había pasado yo”.

También es indispensable hablar con los chicos sobre el consentimiento, la autonomía física y la responsabilidad de sus acciones. Dejar en claro que cuando una persona dice no, es no; sin que existan segundas interpretaciones o intenciones. Al educar a los más pequeños con información sobre los derechos de las mujeres, es posible construir un futuro mejor.
Suna, otra sobreviviente que entrevistó Antártica Press, inauguró la fundación Mororo Interfaith CBO para brindar apoyo económico, acompañamiento escolar y seguimiento en los casos de peligro de matrimonio infantil a las niñas de su barrio.

Es vital pedir ayuda a un familiar o llamar a la Línea 144 que brinda atención, contención y asesoramiento a mujeres y LGBTI+ en situación de violencia de género.
Antártica Press empezó una conversación con Fatuma Hakar hasta conocer y publicar su historia de supervivencia. Como niña keniana de familia somalí pasó por la mutilación genital femenina, hecho que recuerda hasta el día de hoy y por el que no quiere que pase su hija. “Tiene que terminar conmigo. No quería que continuara. Y les dije que no. Mi hija no sería cortada, terminará conmigo. Yo lo viví. Conozco el efecto. Conozco el daño, conozco el dolor”.