Débora Babiszenko, presidenta de la Asociación Israelita de Comodoro Rivadavia recordó a la AMIA como una mutual en la que se promovía la cultura y se prestaba ayuda. “Nunca en el horizonte de la colectividad judía estuvo aislarse o desintegrarse de la sociedad”. Y consideró que las expresiones del presidente Javier Milei al condenar el accionar del grupo Hamas podrían implicar algún tipo de represalias y potenciales conflictos internacionales. “Posicionarse siempre trae consecuencias. Ya ocurrió dos veces y uno a veces piensa, ¿podrá volver a ocurrir?”, planteó.
Babiszenko recordó a la AMIA como un edificio imponente desde su construcción; una mutual que no solamente admitía a los inmigrantes sino que promovía cultura y prestaba todo tipo de ayuda además de albergar la historia misma de la colectividad en el país. “He ido con mi papá a la AMIA y era precioso. Lamentablemente se ha perdido toda la documentación y el edificio en sí con lo terrible que significa aún no encontrar justicia lo que agranda las heridas”.
Y reconoció que el acercamiento del actual presidente a grupos judíos ortodoxos es una postura que ha encontrado distintos tipos de expresiones entre la comunidad. “Cada cual puede tener su opinión, solo puedo expresar mi opinión personal. Me parece que si bien contribuye el hecho de la cercanía se puede avanzar hacia procesos que han estado frenados”.
“Cuando recién sucedió lo de la AMIA había como un miedo generalizado por parte de la comunidad. Había miedo de vivir cerca de un colegio judío o de una sinagoga, sobre todo en Buenos Aires. Pero en relación a la comunidad judía se tomaron ciertas medidas lógicas y necesarias de cuidado que dieron a pensar que nos estábamos aislando pero en realidad ésta nunca fue la característica de los judíos en ningún país del mundo”. Y a la inversa, destacó la vinculación con la sociedad y el aporte cultural. “Siempre la colectividad ha intentado integrarse, aportar lo que pudiera de su cultura y sus conocimientos. Nunca en el horizonte de la colectividad estuvo aislarse o desintegrarse de una sociedad que siempre nos acogió”.
En cuanto a la investigación del caso y a la investigación de la Justicia para esclarecer los hechos ocurridos, explicó que “Yo quisiera que haya Justicia. A veces me pregunto si cuando llega tan tardíamente es efectivamente Justicia. En todo caso tiene que haber un castigo a los culpables, de manera directa o indirecta y a quienes han obstruido el accionar de la Justicia. Es necesario como sociedad porque esto no pasó en una isla sino en el corazón de nuestro país”.
A treinta años de aquel triste acontecimiento que marcó la historia del país, reconoció aquel episodio como un “shock” que aún la conmueve desde las imágenes. “Aún hoy yo las sigo viendo por televisión y me provocan ese estremecimiento. Y pienso en todo lo transcurrido en mi vida y digo cuántas vidas que no han podido ser vividas, que fueron truncadas. Eso me provocó estremecimiento y perplejidad”, describió.

Débora Babiszenko, presidenta de la Asociación Israelita de Comodoro Rivadavia recordó a la AMIA como una mutual en la que se promovía la cultura y se prestaba ayuda. “Nunca en el horizonte de la colectividad judía estuvo aislarse o desintegrarse de la sociedad”. Y consideró que las expresiones del presidente Javier Milei al condenar el accionar del grupo Hamas podrían implicar algún tipo de represalias y potenciales conflictos internacionales. “Posicionarse siempre trae consecuencias. Ya ocurrió dos veces y uno a veces piensa, ¿podrá volver a ocurrir?”, planteó.
Babiszenko recordó a la AMIA como un edificio imponente desde su construcción; una mutual que no solamente admitía a los inmigrantes sino que promovía cultura y prestaba todo tipo de ayuda además de albergar la historia misma de la colectividad en el país. “He ido con mi papá a la AMIA y era precioso. Lamentablemente se ha perdido toda la documentación y el edificio en sí con lo terrible que significa aún no encontrar justicia lo que agranda las heridas”.
Y reconoció que el acercamiento del actual presidente a grupos judíos ortodoxos es una postura que ha encontrado distintos tipos de expresiones entre la comunidad. “Cada cual puede tener su opinión, solo puedo expresar mi opinión personal. Me parece que si bien contribuye el hecho de la cercanía se puede avanzar hacia procesos que han estado frenados”.
“Cuando recién sucedió lo de la AMIA había como un miedo generalizado por parte de la comunidad. Había miedo de vivir cerca de un colegio judío o de una sinagoga, sobre todo en Buenos Aires. Pero en relación a la comunidad judía se tomaron ciertas medidas lógicas y necesarias de cuidado que dieron a pensar que nos estábamos aislando pero en realidad ésta nunca fue la característica de los judíos en ningún país del mundo”. Y a la inversa, destacó la vinculación con la sociedad y el aporte cultural. “Siempre la colectividad ha intentado integrarse, aportar lo que pudiera de su cultura y sus conocimientos. Nunca en el horizonte de la colectividad estuvo aislarse o desintegrarse de una sociedad que siempre nos acogió”.
En cuanto a la investigación del caso y a la investigación de la Justicia para esclarecer los hechos ocurridos, explicó que “Yo quisiera que haya Justicia. A veces me pregunto si cuando llega tan tardíamente es efectivamente Justicia. En todo caso tiene que haber un castigo a los culpables, de manera directa o indirecta y a quienes han obstruido el accionar de la Justicia. Es necesario como sociedad porque esto no pasó en una isla sino en el corazón de nuestro país”.
A treinta años de aquel triste acontecimiento que marcó la historia del país, reconoció aquel episodio como un “shock” que aún la conmueve desde las imágenes. “Aún hoy yo las sigo viendo por televisión y me provocan ese estremecimiento. Y pienso en todo lo transcurrido en mi vida y digo cuántas vidas que no han podido ser vividas, que fueron truncadas. Eso me provocó estremecimiento y perplejidad”, describió.