Guerra de bandas, pacto de silencio y van por los hijos

Tres episodios armados conmueven a los vecinos de Planta de Gas. La fiscal Manllauix asumió que la guerra entre grupos ha llegado al límite que los padres temen por la vida de sus hijos. Las víctimas no denuncian por temor a represalias. El crimen de Mario Mansilla desató una escalada de violencia que no se detiene

17 AGO 2024 - 18:22 | Actualizado 17 AGO 2024 - 19:53

En poco tiempo, sucedieron tres balaceras en los barrios Guayra y Planta de Gas de Trelew, que tienen un denominador común: una feroz pelea entre bandas que amenaza con llevarse puesta la vida de padres e hijos.

El viernes último la escalada de violencia llegó a un punto que casi matan a un niño de tres años. Dos delincuentes tirotearon el auto de un hombre que estaba con su hijo. El padre abrazó al chiquito para evitar que le pegaran las balas.

En el Hospital de Trelew, le extrajeron restos del plomo del hombro y le curaron las heridas. La bala dio en el hombro del padre, que también se recuperó. Pudieron haberlos matado.

“El papá lo abrazó para protegerlo, la bala dio en el hombro del padre y otra recibió el chiquito”, dijo la fiscal Manllauix por La Linterna en Cadena Tiempo.

El padre no quiso hacer la denuncia por temor a represalias de los mismos vecinos. Las bandas han llevado a una escalada de violencia como hacía mucho tiempo que no se veía.




El 21 de julio pasado, mataron a Mario Mansilla, de 44 años, en su casa de Novaro y Las Heras, de un tiro en la cabeza. La familia denunció que estaban asediados por grupos que los tenían amenazados.

A la semana siguiente, hubo un brutal enfrentamiento entre bandas en el corazón del barrio Guayra en el que detuvieron a dos personas de 20 y 30 años.

Cuando llegó la Policía, al escuchar los disparos, encontraron a una decena de jóvenes corriendo. En aquel momento, sospechaban que este enfrentamiento podría ser consecuencia del crimen de Mansilla.

Días más tarde, la Policía se llevó detenido a un hermano de la víctima, que tenía pedido de captura, en una serie de allanamientos en los que se llevaron armas y municiones.

Este mes de agosto, hubo otro tiroteo a plena luz del día, frente a la Escuela 173, en horario escolar. Un hombre fue herido en la pantorrilla.




La fiscal Manllauix está buscando conexiones entre todos estos episodios, que tendrían como protagonistas a grupos antagónicos.

“Entendemos que hay una conflictiva detrás de todo esto y que fue escalando en violencia; son vecinos que temen por sus vidas y la de sus familias. Han llegado al límite de tener que proteger a los niños”, advirtió la fiscal.

Los delincuentes que atentaron contra el padre y el hijo, están identificados, y son conocidos en el ámbito delictivo. No obstante, cuando les allanaron el domicilio buscando la moto, armas y balas, no encontraron nada.

En Planta de Gas todos callan, cierran la puerta y protegen a sus hijos. Las bandas siguen en las calles; nadie sabe cuándo va a caer la próxima víctima.

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17 AGO 2024 - 18:22

En poco tiempo, sucedieron tres balaceras en los barrios Guayra y Planta de Gas de Trelew, que tienen un denominador común: una feroz pelea entre bandas que amenaza con llevarse puesta la vida de padres e hijos.

El viernes último la escalada de violencia llegó a un punto que casi matan a un niño de tres años. Dos delincuentes tirotearon el auto de un hombre que estaba con su hijo. El padre abrazó al chiquito para evitar que le pegaran las balas.

En el Hospital de Trelew, le extrajeron restos del plomo del hombro y le curaron las heridas. La bala dio en el hombro del padre, que también se recuperó. Pudieron haberlos matado.

“El papá lo abrazó para protegerlo, la bala dio en el hombro del padre y otra recibió el chiquito”, dijo la fiscal Manllauix por La Linterna en Cadena Tiempo.

El padre no quiso hacer la denuncia por temor a represalias de los mismos vecinos. Las bandas han llevado a una escalada de violencia como hacía mucho tiempo que no se veía.




El 21 de julio pasado, mataron a Mario Mansilla, de 44 años, en su casa de Novaro y Las Heras, de un tiro en la cabeza. La familia denunció que estaban asediados por grupos que los tenían amenazados.

A la semana siguiente, hubo un brutal enfrentamiento entre bandas en el corazón del barrio Guayra en el que detuvieron a dos personas de 20 y 30 años.

Cuando llegó la Policía, al escuchar los disparos, encontraron a una decena de jóvenes corriendo. En aquel momento, sospechaban que este enfrentamiento podría ser consecuencia del crimen de Mansilla.

Días más tarde, la Policía se llevó detenido a un hermano de la víctima, que tenía pedido de captura, en una serie de allanamientos en los que se llevaron armas y municiones.

Este mes de agosto, hubo otro tiroteo a plena luz del día, frente a la Escuela 173, en horario escolar. Un hombre fue herido en la pantorrilla.




La fiscal Manllauix está buscando conexiones entre todos estos episodios, que tendrían como protagonistas a grupos antagónicos.

“Entendemos que hay una conflictiva detrás de todo esto y que fue escalando en violencia; son vecinos que temen por sus vidas y la de sus familias. Han llegado al límite de tener que proteger a los niños”, advirtió la fiscal.

Los delincuentes que atentaron contra el padre y el hijo, están identificados, y son conocidos en el ámbito delictivo. No obstante, cuando les allanaron el domicilio buscando la moto, armas y balas, no encontraron nada.

En Planta de Gas todos callan, cierran la puerta y protegen a sus hijos. Las bandas siguen en las calles; nadie sabe cuándo va a caer la próxima víctima.