Por Juan Miguel Bigrevich/ Redacción
No tantos felices, no tantos dramáticos. Club Centenario. Orgulloso de serlo. Independiente de Trelew cumple hoy 109 años de vida. Un lujo para la ciudad que lo vio nacer y jamás lo verá morir mientras exista un pibe o una piba con sangre rojinegra y que no olvide su nombre. El de las glorias pasadas y de las nuevas. El de Dan Lewis y Angel Salvo. El de Quico y Pichoto. El de los autores de la gesta del 72, el de Jaime, el negro Curilaf y obviamente el de Julito Thomas. El del fútbol, el del básquet y el del hockey y el handball. El de Alfredo García y Nito Veira. El de Laura y Valeria. El de la cancha de la resistencia de la Estados Unidos/Soberanía nacional y Rivadavia. El de los Maldonado. El de los Camargo. El de los penales de Cacho y del armenio. El de los relatos del negro Gómez. El del vestuario con tejas y la cabina de chapa. El de Arturo Vilches que dejó los tres palos para darle a la raqueta, como Laly y Tatín, aunque estos dos siguieron dándole a la Nº 5 también. Uno con sus botines blancos Fulvence y otros con sus medias bajas luego de su paso por Boca. El del Toti y su viejo. El de Quique y su amor incondicional. El de tantos y tantos...Que están entre nosotros y otros que no, pero sí a través de los suyos. El de las alegrías indescriptibles y el de los llantos dolorosos. El que al fin recibió su césped sintético luego de tanto esperar promesas vanas.
Es que un 30 de agosto de 1916, hace 109 años, nacía el Club Atlético Independiente de Trelew. Por ese entonces, la 2ª División del Trelew Athletic Club se separó de la entidad a la que pertenecía para formar una nueva entidad. En una reunión que realizaron los integrantes de este grupo, quedó ese deseo de autonomía y así decidieron que la nueva entidad se llamaría Club Atlético Independiente; quedando conformada la primera Comisión Directiva, de la cual era presidente Dan Lewis y en la que también participaron Dionisio Helguera como secretario, Raúl Stanchi como tesorero y Oscar Bimboni como el capitán del equipo.
Pocos días después, tuvieron su primer partido de 1ª División (vistiendo ya los colores rojinegros) ante Sportivo Rawson, del cual fueron triunfadores. Esa fecha (20 de septiembre de 1916) quedó como inicio de una serie inagotable de éxitos deportivos hasta 1918. El equipo de aquellos años contaba en sus filas a Helguera, Lewis, Bimboni, Cohello, Lewis, H. Lewis, Gandolfo, Penna, Stanchi, Castro y Williams; más tarde ingresaron al plantel tres jóvenes que se convirtieron en figuras muy recordadas: Ángel Salvo, Alderico Valsecchi y Marcos Cerecero.
En 1922, Independiente se quedó con el título de Campeón del Primer Campeonato de Trelew entre Clubes de 1922.
Para 1930 el equipo de 1ª División de Independiente ganó el Campeonato Regional de Fútbol, y en los años 1932 y 1933 volvió a consagrarse campeón invicto.
A partir de la creación de la Liga de Fútbol Valle del Chubut en 1942, se sucedieron en la zona los Campeonatos Regionales anuales, pero el club rojinegro debió esperar hasta 1950.
La primera cancha del Club Independiente se encontraba en El Salitral (hoy calle Paraguay, entre Yrigoyen y Belgrano), desde donde se trasladó al viejo campo de juego del Athletic Trelew en 25 de Mayo y Edison. Más tarde el Racing Club compró esta cancha para su uso y el equipo de Independiente debió alquilar la llamada Manzana Nº 111 (ex Cuarteles), donde inauguró su nuevo campo el 9 de octubre de 1932. Vencido el contrato, una nueva mudanza los dejó en un terreno prestado hacia el norte del barrio Don Bosco. Allí se mantuvo la cancha hasta que en 1950 pudo comprarse un terreno para levantar un edificio propio en la esquina de las calles Estados Unidos (hoy Soberanía Nacional) y Rivadavia.
La sede del club corrió la misma suerte nómade que la cancha de fútbol hasta 1973, cuando por fin se inauguró la sede oficial, en el mismo predio en que poco después abría sus puertas a la comunidad el gimnasio cerrado de Independiente.
Hoy cumple años el club de fútbol vigente más antiguo de la Patagonia, que, a pesar de los pesares aún sueña, late, ríe, llora; en fin, vive y que no puede pasar inadvertido con una módica mención que, a veces, no salva ni siquiera por cortesía.
Hoy, Independiente es una canción en el aire. Y ese canto, más que un canto es un juramento compartido. Limpio. Como una obra recién salida del taller de un artesano.
¡¡Felicidades Club Atlético Independiente!!. Por 109 años más.
Por Juan Miguel Bigrevich/ Redacción
No tantos felices, no tantos dramáticos. Club Centenario. Orgulloso de serlo. Independiente de Trelew cumple hoy 109 años de vida. Un lujo para la ciudad que lo vio nacer y jamás lo verá morir mientras exista un pibe o una piba con sangre rojinegra y que no olvide su nombre. El de las glorias pasadas y de las nuevas. El de Dan Lewis y Angel Salvo. El de Quico y Pichoto. El de los autores de la gesta del 72, el de Jaime, el negro Curilaf y obviamente el de Julito Thomas. El del fútbol, el del básquet y el del hockey y el handball. El de Alfredo García y Nito Veira. El de Laura y Valeria. El de la cancha de la resistencia de la Estados Unidos/Soberanía nacional y Rivadavia. El de los Maldonado. El de los Camargo. El de los penales de Cacho y del armenio. El de los relatos del negro Gómez. El del vestuario con tejas y la cabina de chapa. El de Arturo Vilches que dejó los tres palos para darle a la raqueta, como Laly y Tatín, aunque estos dos siguieron dándole a la Nº 5 también. Uno con sus botines blancos Fulvence y otros con sus medias bajas luego de su paso por Boca. El del Toti y su viejo. El de Quique y su amor incondicional. El de tantos y tantos...Que están entre nosotros y otros que no, pero sí a través de los suyos. El de las alegrías indescriptibles y el de los llantos dolorosos. El que al fin recibió su césped sintético luego de tanto esperar promesas vanas.
Es que un 30 de agosto de 1916, hace 109 años, nacía el Club Atlético Independiente de Trelew. Por ese entonces, la 2ª División del Trelew Athletic Club se separó de la entidad a la que pertenecía para formar una nueva entidad. En una reunión que realizaron los integrantes de este grupo, quedó ese deseo de autonomía y así decidieron que la nueva entidad se llamaría Club Atlético Independiente; quedando conformada la primera Comisión Directiva, de la cual era presidente Dan Lewis y en la que también participaron Dionisio Helguera como secretario, Raúl Stanchi como tesorero y Oscar Bimboni como el capitán del equipo.
Pocos días después, tuvieron su primer partido de 1ª División (vistiendo ya los colores rojinegros) ante Sportivo Rawson, del cual fueron triunfadores. Esa fecha (20 de septiembre de 1916) quedó como inicio de una serie inagotable de éxitos deportivos hasta 1918. El equipo de aquellos años contaba en sus filas a Helguera, Lewis, Bimboni, Cohello, Lewis, H. Lewis, Gandolfo, Penna, Stanchi, Castro y Williams; más tarde ingresaron al plantel tres jóvenes que se convirtieron en figuras muy recordadas: Ángel Salvo, Alderico Valsecchi y Marcos Cerecero.
En 1922, Independiente se quedó con el título de Campeón del Primer Campeonato de Trelew entre Clubes de 1922.
Para 1930 el equipo de 1ª División de Independiente ganó el Campeonato Regional de Fútbol, y en los años 1932 y 1933 volvió a consagrarse campeón invicto.
A partir de la creación de la Liga de Fútbol Valle del Chubut en 1942, se sucedieron en la zona los Campeonatos Regionales anuales, pero el club rojinegro debió esperar hasta 1950.
La primera cancha del Club Independiente se encontraba en El Salitral (hoy calle Paraguay, entre Yrigoyen y Belgrano), desde donde se trasladó al viejo campo de juego del Athletic Trelew en 25 de Mayo y Edison. Más tarde el Racing Club compró esta cancha para su uso y el equipo de Independiente debió alquilar la llamada Manzana Nº 111 (ex Cuarteles), donde inauguró su nuevo campo el 9 de octubre de 1932. Vencido el contrato, una nueva mudanza los dejó en un terreno prestado hacia el norte del barrio Don Bosco. Allí se mantuvo la cancha hasta que en 1950 pudo comprarse un terreno para levantar un edificio propio en la esquina de las calles Estados Unidos (hoy Soberanía Nacional) y Rivadavia.
La sede del club corrió la misma suerte nómade que la cancha de fútbol hasta 1973, cuando por fin se inauguró la sede oficial, en el mismo predio en que poco después abría sus puertas a la comunidad el gimnasio cerrado de Independiente.
Hoy cumple años el club de fútbol vigente más antiguo de la Patagonia, que, a pesar de los pesares aún sueña, late, ríe, llora; en fin, vive y que no puede pasar inadvertido con una módica mención que, a veces, no salva ni siquiera por cortesía.
Hoy, Independiente es una canción en el aire. Y ese canto, más que un canto es un juramento compartido. Limpio. Como una obra recién salida del taller de un artesano.
¡¡Felicidades Club Atlético Independiente!!. Por 109 años más.