PROVINCIA

Trelew: el insólito plan de la Armada para “limpiar” su mala imagen

Según Carlos Alegre, los imputados tenían establecimientos “marcados” por tener “gente de izquierda”. Querían usar panfletos, pines, charlas y videos para convencer a los chicos. Había preocupación por el juicio de la Masacre del ´72.

07/04/2012 02:00

El excabo Alegre llega al Cine Teatro el día de su declaración. Volverá el miércoles para responder preguntas de la defensa.

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El capitán de corbeta Gustavo Monzani tenía un plan para visitar escuelas de Trelew estratégicamente ubicadas e iniciar ante los alumnos una campaña de información para dar vuelta la mala imagen de la Armada Argentina. El dato lo aportó Carlos Alegre en su declaración en el juicio por las presuntas espías ilegales en la Base Almirante Zar de esa ciudad. Según el denunciante, el ex jefe de la Oficina de Inteligencia pidió a sus subordinados que aporten “ideas para contrarrestar” las opiniones negativas acerca de esa fuerza militar.

Eran las semanas previas al 22 de agosto de 2005 y se cumpliría otro aniversario de los fusilamientos. Alegre explicó que la preocupación de su jefe era comprensible: “Es que públicamente ya se hablaba de Derechos Humanos, del inicio del juicio por la Masacre del ´72 y de la Semana de la Memoria; a su criterio, ese tipo de información afectaba la imagen de la Armada”.

Alegre reveló esta conducta la noche del 27 de marzo, sobre el fin de la primera parte de su testimonio. El 11 de abril a las 9 regresará al Cine Teatro “José Hernández” para responder las preguntas de los defensores de los 14 marinos imputados.

“Se le ocurrió al mismo Monzani hacer una visita institucional-protocolar a determinadas escuelas –añadió-. Las marcó y acerca de una dijo ´En esta escuela predomina gente de izquierda´”. Según el testigo clave, “la recuerdo mucho porque fue la Nº 714 y es donde está mi hija, entonces eso no lo voy a olvidar nunca”.

Según la versión de Alegre no se intentaba una simple campaña informativa: “Era una operación psicológica dentro del campo de la contrainteligencia; con panfletos, pines, charlas y videos quería pedir autorización a esa escuela y mostrarle que la Armada no tiene nada que ver con la Masacre”. En este sentido, “lo que en la vida normal se puede llamar marketing, en la inteligencia es acción psicológica”.

Humilde


En esas reuniones Alegre no opinó hasta que pidió autorización para hablar. “Humildemente dije que hacer ese tipo de actividades, más allá de que se pueda llegar a considerar marketing, el fin era acción psicológica; no estaba de acuerdo y a mi criterio era ilegal”. Sólo recibió silencio.

Pero tras el encuentro el primero en llamarlo fue el suboficial Alfredo Andrade. “Me dijo que mi procedimiento y mi expresión no correspondían reglamentariamente y vulneraba la autoridad”. El segundo en reprenderlo fue otro suboficial, Daniel Guantay. “Más allá de que recuerdo la profunda agresión verbal que me hizo, no viene al caso exponerla en este momento, terminó diciéndome ´A vos hay que revacunarte ideológicamente´. Según me dijo mis oposiciones ya habían causado mucho daño en el trabajo diario debido a mi gran negativa de varios años antes de hacer lo que yo consideraba que era ilícito”.

Inolvidable


Alegre le dijo al juez Enrique Guanziroli que esa advertencia “no me lo voy a olvidar nunca porque es muy doloroso para cualquier ser humano que recibe esa expresión”.

“En esas reuniones mi actitud fue tratar de hacer todo lo posible para que las personas que trabajaban conmigo, mis superiores jerárquicos, entendieran que lo que se estaba ordenando y haciendo para mi entender era ilícito”.

Recordó que los encuentros del personal de Inteligencia fueron en una sala con una mesa grande en la entrada. Participaron el suboficial Vicente Rossi y un agente civil de apellido González. “Monzani llegaba con un cuadernito Avon en la mano y con una carpeta con la normativa que debería cumplir una sección de Inteligencia dentro de la fuerza y de la Nación”. Alegre graficó que ese cuaderno era “el arma de trabajo” de Monzani y que no lo dejaba en ningún lado.

El caso Garreta


Otro tramo inédito de los dichos de Alegre es su recuerdo del seguimiento a Jaime Garreta, ex viceministro de Defensa de la Nación, cuyos datos personales constan en los secuestros de la Base Zar. “Recuerdo ese hecho muy fresco porque lo viví”, dijo el testigo.

Garreta estaba a punto de visitar la zona del Valle y Luis De Vincenti, ex comandante de la Fuerza Aeronaval 3, llamó por teléfono a otro ex de la Oficina de Inteligencia, Omar Merlo. “Le pidió una semblanza totalizada de Garreta y escuché el enojo de Merlo, que comentó el pedido”.

“Estaba muy enojado, vociferaba y decía ´Nosotros no tenemos archivo propio´. Sacó de funcionamiento dos discos rígidos diciendo ´Esto acá no se usa más porque es ilícito´”.

Ese archivo trelewense incluía hasta el perfil del abuelo de Alegre. También datos personales precisos, dónde iban personas o grupos, dónde no, ideologías, direcciones, medios de comunicación, empresas y hasta veteranos de guerra.

Merlo le pidió material sobre Garreta a la Dirección de Inteligencia Naval. En 5 minutos el material llegó encriptado a la Base Zar. Para la querella, esta rapidez demuestra lo aceitado del sistema de espionaje. En la ficha figuraban hasta las detenciones del vice ministro cuando era adolescente, en los ´60.

-¿Qué es una semblanza totalizada?, le preguntaron.

-Es más que una semblanza, así lo vi en mi experiencia. Es toda la vida y todo lo que quede registrado en los archivos. Es mucho más que un currículum.#