El secretario general de la seccional Patagonia Sur, Horacio Correa, explicó que el reclamo viene de larga data. “Iniciamos hace unas semanas una medida que comenzó con asambleas informativas para todos los trabajadores y trabajadoras, explicando la situación del conflicto. Lo que pedimos es el tratamiento de puntos convencionales que venimos solicitando desde hace muchos años”, señaló.
El dirigente subrayó que la empresa ya no enfrenta problemas financieros: “Hoy no es así. Todos los usuarios lo viven en carne propia, a la altura que llegan las facturas. Denotan un aumento exponencial y una ganancia extraordinaria en la compañía. Así que no debería haber inconveniente en tratar unos puntos convencionales que, por otro lado, no son significativos económicamente para la empresa”.
La medida se llevará adelante en simultáneo en todas las jurisdicciones donde opera la compañía. “A partir del día 7, si no hay una convocatoria de la empresa, nosotros estamos movilizando y haciendo un paro por 24 horas en toda la asignatura de negocio. Vamos a bajar también a la sede central, en la ciudad de Buenos Aires, donde la empresa tiene sus oficinas”, afirmó.
Correa adelantó que también se manifestarán en las audiencias públicas que ese día tratarán la renovación del contrato de distribución de Camuzzi. “Queremos explicarle al ente regulador que más allá del servicio y la esencialidad que presta la compañía, esto no es mérito propio de una marca llamada Camuzzi. Acá hay muchos trabajadores, y en un número muy reducido, porque hay centros de gestión donde un solo empleado atiende a 2.000 usuarios”, denunció.
“LLEGAMOS AL LÍMITE"
El secretario general sostuvo que el déficit de personal es uno de los puntos críticos: “Comodoro es una de las unidades más grandes y también tiene este problema. Se han jubilado muchos compañeros, otros se han ido, y esos puestos no se han sustituido. Queda una sobrecarga laboral sobre quienes siguen, y muchas veces un solo trabajador hace todo: atiende, inspecciona, y resuelve los servicios. Y no olvidemos que no despachamos agua, trabajamos con un fluido altamente peligroso como el gas natural”.
Además, cuestionó la falta de inversión en infraestructura laboral: “Hay unidades donde trabajamos con inseguridad desde hace muchísimo tiempo. A pesar de las grandes ganancias, la empresa no ha hecho absolutamente nada por cuidar la seguridad de los trabajadores”.
Correa también recordó que el convenio colectivo lleva más de dos décadas sin cambios. “Tenemos un convenio que no se actualiza desde 1998. El mundo laboral ha cambiado tremendamente. Hay nuevas tecnologías, nuevas formas de trabajar, y eso amerita una discusión seria para que nos sentemos a la mesa y pongamos nuevas condiciones”.
Finalmente, el dirigente lamentó llegar a esta instancia: “Somos un gremio de diálogo que siempre encontró salidas, pero ha habido cambios en el directorio y pretenden imponer un sistema de negociación que no está de acuerdo con el conjunto de los gremios. La verdad que nos molesta llegar a esta situación, pero los trabajadores llegamos al límite”.

El secretario general de la seccional Patagonia Sur, Horacio Correa, explicó que el reclamo viene de larga data. “Iniciamos hace unas semanas una medida que comenzó con asambleas informativas para todos los trabajadores y trabajadoras, explicando la situación del conflicto. Lo que pedimos es el tratamiento de puntos convencionales que venimos solicitando desde hace muchos años”, señaló.
El dirigente subrayó que la empresa ya no enfrenta problemas financieros: “Hoy no es así. Todos los usuarios lo viven en carne propia, a la altura que llegan las facturas. Denotan un aumento exponencial y una ganancia extraordinaria en la compañía. Así que no debería haber inconveniente en tratar unos puntos convencionales que, por otro lado, no son significativos económicamente para la empresa”.
La medida se llevará adelante en simultáneo en todas las jurisdicciones donde opera la compañía. “A partir del día 7, si no hay una convocatoria de la empresa, nosotros estamos movilizando y haciendo un paro por 24 horas en toda la asignatura de negocio. Vamos a bajar también a la sede central, en la ciudad de Buenos Aires, donde la empresa tiene sus oficinas”, afirmó.
Correa adelantó que también se manifestarán en las audiencias públicas que ese día tratarán la renovación del contrato de distribución de Camuzzi. “Queremos explicarle al ente regulador que más allá del servicio y la esencialidad que presta la compañía, esto no es mérito propio de una marca llamada Camuzzi. Acá hay muchos trabajadores, y en un número muy reducido, porque hay centros de gestión donde un solo empleado atiende a 2.000 usuarios”, denunció.
“LLEGAMOS AL LÍMITE"
El secretario general sostuvo que el déficit de personal es uno de los puntos críticos: “Comodoro es una de las unidades más grandes y también tiene este problema. Se han jubilado muchos compañeros, otros se han ido, y esos puestos no se han sustituido. Queda una sobrecarga laboral sobre quienes siguen, y muchas veces un solo trabajador hace todo: atiende, inspecciona, y resuelve los servicios. Y no olvidemos que no despachamos agua, trabajamos con un fluido altamente peligroso como el gas natural”.
Además, cuestionó la falta de inversión en infraestructura laboral: “Hay unidades donde trabajamos con inseguridad desde hace muchísimo tiempo. A pesar de las grandes ganancias, la empresa no ha hecho absolutamente nada por cuidar la seguridad de los trabajadores”.
Correa también recordó que el convenio colectivo lleva más de dos décadas sin cambios. “Tenemos un convenio que no se actualiza desde 1998. El mundo laboral ha cambiado tremendamente. Hay nuevas tecnologías, nuevas formas de trabajar, y eso amerita una discusión seria para que nos sentemos a la mesa y pongamos nuevas condiciones”.
Finalmente, el dirigente lamentó llegar a esta instancia: “Somos un gremio de diálogo que siempre encontró salidas, pero ha habido cambios en el directorio y pretenden imponer un sistema de negociación que no está de acuerdo con el conjunto de los gremios. La verdad que nos molesta llegar a esta situación, pero los trabajadores llegamos al límite”.