A 34 años de una tragedia insólita: un perro cayó desde un piso 13 y murieron tres personas

Un caniche cayó al vacío, golpeó a una mujer y la mató. Otra mujer que quiso ayudar fue atropellada por un colectivo. Y un hombre que vio todo, falleció de un infarto. Ocurrió en 1991 en el barrio de Caballito.

21 OCT 2025 - 20:10 | Actualizado 21 OCT 2025 - 20:26

Parecía una mañana más aquel viernes 21 de octubre de 1988 en el barrio porteño de Caballito. Por la esquina de la Avenida Rivadavia, justo en la esquina de la calle Morelos, circulaba mucha gente a pie, en autos o en colectivos.

Nadie imaginaba que una de las tragedias más insólitas de la historia argentina estaba por ocurrir. Desde un piso 13 del edificio ubicado en la esquina de Rivadavia y Morelos, un perro raza caniche que estaba jugando en el balcón cayó al vacío y fue apenas el primer hecho de una serie de sucesos inesperados que iba a terminar con la vida del perrito -llamado “Cachy- y tres personas que no tenían nada que ver entre sí y, mucho menos, con el animal.

Los diarios de la época cubrieron la impactante noticia.

Los diarios de la época relataron al día siguiente que la señora Marta Espina, de 75 años, caminaba justo por la esquina de Rivadavia y Morelos con una bolsa de compras. Mientras pasaba justo enfrente a la vidriera de una conocida casa de alfombras, Marta nunca imaginó lo que el destino le tenía deparado.

Al mismo tiempo, “Cachy”, que era la mascota de una familia de apellido Montoya, había atravesado la baranda del balcón y caía 13 pisos hasta impactar sobre su cabeza de la mujer, que perdió la vida en el acto, como el perro.

La impactante imagen sacudió a muchos testigos, que no salían de su asombro por lo que acababa de suceder. Pero el destino les tenía preparado otras sorpresas.

Edith Solá, de 46 años, una mujer que no tenía vínculos con Marta y, aparentemente llevada por la curiosidad de saber lo que había ocurrido, o tal vez tratar de ofrecer alguna ayuda, cruzó apurada la Avenida Rivadavia hacia el lugar en donde Marta y “Cachy” yacían sin vida. Pero tuvo tanta mala suerte que en su carrera fue atropellada por el interno 15 de la línea 55, que circulaba por el lugar.

De repente, se acababa de sumar una tercera víctima a la tragedia impensada que sacudía aún más a los que estaban mirando sin poder creer lo que estaban viviendo. De repente, un hombre que estaba viendo lo que iba ocurriendo segundo a segundo, cayó fulminado por un ataque cardíaco, seguramente, causado por la conmoción de lo que estaba viendo. Los diarios de la época nunca lo identificaron, pero se trataba de un hombre mayor que logró ser asistido y trasladado por una ambulancia pero falleció camino al hospital.

La caída del perro y la muerte de tres personas que pasaban por el lugar fue una noticia tan insólita que ocupó la primera plana de algunos diarios de la época y hoy, 34 años después, sigue impactando.

21 OCT 2025 - 20:10

Parecía una mañana más aquel viernes 21 de octubre de 1988 en el barrio porteño de Caballito. Por la esquina de la Avenida Rivadavia, justo en la esquina de la calle Morelos, circulaba mucha gente a pie, en autos o en colectivos.

Nadie imaginaba que una de las tragedias más insólitas de la historia argentina estaba por ocurrir. Desde un piso 13 del edificio ubicado en la esquina de Rivadavia y Morelos, un perro raza caniche que estaba jugando en el balcón cayó al vacío y fue apenas el primer hecho de una serie de sucesos inesperados que iba a terminar con la vida del perrito -llamado “Cachy- y tres personas que no tenían nada que ver entre sí y, mucho menos, con el animal.

Los diarios de la época cubrieron la impactante noticia.

Los diarios de la época relataron al día siguiente que la señora Marta Espina, de 75 años, caminaba justo por la esquina de Rivadavia y Morelos con una bolsa de compras. Mientras pasaba justo enfrente a la vidriera de una conocida casa de alfombras, Marta nunca imaginó lo que el destino le tenía deparado.

Al mismo tiempo, “Cachy”, que era la mascota de una familia de apellido Montoya, había atravesado la baranda del balcón y caía 13 pisos hasta impactar sobre su cabeza de la mujer, que perdió la vida en el acto, como el perro.

La impactante imagen sacudió a muchos testigos, que no salían de su asombro por lo que acababa de suceder. Pero el destino les tenía preparado otras sorpresas.

Edith Solá, de 46 años, una mujer que no tenía vínculos con Marta y, aparentemente llevada por la curiosidad de saber lo que había ocurrido, o tal vez tratar de ofrecer alguna ayuda, cruzó apurada la Avenida Rivadavia hacia el lugar en donde Marta y “Cachy” yacían sin vida. Pero tuvo tanta mala suerte que en su carrera fue atropellada por el interno 15 de la línea 55, que circulaba por el lugar.

De repente, se acababa de sumar una tercera víctima a la tragedia impensada que sacudía aún más a los que estaban mirando sin poder creer lo que estaban viviendo. De repente, un hombre que estaba viendo lo que iba ocurriendo segundo a segundo, cayó fulminado por un ataque cardíaco, seguramente, causado por la conmoción de lo que estaba viendo. Los diarios de la época nunca lo identificaron, pero se trataba de un hombre mayor que logró ser asistido y trasladado por una ambulancia pero falleció camino al hospital.

La caída del perro y la muerte de tres personas que pasaban por el lugar fue una noticia tan insólita que ocupó la primera plana de algunos diarios de la época y hoy, 34 años después, sigue impactando.